Ovación

Cómo trabajan con los jóvenes en la inferiores de los clubes rosarinos

La denuncia de una muchacha de 21 años contra el jugador Alexis Zárate de Independiente sobre un supuesto abuso sexual motivó la consulta a los coordinadores de las inferiores.

Martes 25 de Marzo de 2014

La denuncia de una muchacha de 21 años contra el jugador Alexis Zárate de Independiente sobre un supuesto abuso sexual dejó en los últimos días en segundo plano el mal momento futbolístico que atraviesa el equipo de Avellaneda. Pero la pésima noticia fue otra. Y fue tapa en todos los medios y también tema de preocupación fundamentalmente para quienes trabajan con jóvenes. Por eso Ovación dialogó con los coordinadores de las divisiones de Central y Newell’s, Daniel Teglia y Jorge Theiler, quienes en cada semillero trabajan con cientos de chicos de entre 12 y 21 años, de todo el país. Ambos se mostraron muy preocupados por la noticia y hablaron de los jugadores que están a su cargo. Teglia y Theiler sostienen que los problemas y lo que sienten los jóvenes jugadores, más allá de la pelota, los ocupa y preocupa. Y contaron las estrategias a las que deben recurrir junto a otros profesionales.

“Si bien aún hay que investigar este caso en Independiente, lo que me asusta es que se lo tome con liviandad y como una travesura”, dijo Teglia, coordinador general del fútbol amateur de Rosario Central desde finales de 2012. En un mismo tenor, Theiler, coordinador general de las inferiores rojinegras desde 2009, afirmó: “Estoy preocupado por este tema. Se tiene que investigar bien el hecho, se trata de jóvenes de unos 19 años y jugadores, que podrían ser de cualquier club”.

Ambos ex jugadores, entrenadores y padres de adolescentes, dejaron entrever durante la charla que en el fútbol, como en todo ámbito donde se mueven los pibes de menos de 20, las ilusiones y ambiciones por lucirse y ganar dinero, chicas y fama están a la orden día. Pero en el fútbol ambas metas pueden ser a veces más intensas y riesgosas ya que a ellas se suman las de rendir y lograr buenos resultados deportivos, y en una vida útil ingratamente efímera.

Esas ilusiones y esa velocidad, como la de todos los pibes, los suelen llevar a cometer errores graves como los denunciados. Pero algunos hechos no se pueden borrar de un plumazo ni “arreglar”, como trascendió en un mensajito de celular de los jugadores de Independiente implicados en el supuesto caso de abuso (ver aparte). Sobre eso, Theiler y Teglia reconocieron que no pueden batallar “solos” desde un club, si no que necesitan de la ayuda de los otros adultos responsables de la formación de los chicos, sean familiares, maestros o profesionales: “El deporte es reglado, tiene leyes, pero lo que pasa en la cancha es irreal. La realidad está afuera, y ahí no podemos dejar de trabajar. Un adolescente necesita afecto y límites, pero nosotros no podemos ponerlos solos”, comentó Teglia, a cargo de unos 350 chicos de entre 12 y 21 años, y a los que no se beca si no se escolarizan.

Theiler agregó que los jóvenes jugadores en Newell’s se entrenan unas tres horas y media por día. Ni más ni menos. “Hacemos mucho. Hasta tenemos una escuela propia, y el 95 por ciento está escolarizado. Pero eso no es todo cuando hablamos de su educación y formación”, remarcó.

En ambos clubes hay chicos que viven en pensiones porque llegan a Rosario desde otras localidades, fundamentalmente de la Pampa Húmeda y de distintas provincias: desde Jujuy y Mendoza a Trelew y Río Gallegos. También en las dos instituciones hay psicólogos que trabajan con los jugadores, escuchándolos y conteniéndolos, porque según dicen, a los chicos temas como “sexo”, “presiones deportivas”, “seguridad”, “abuso laboral o de autoridad” les salen por los poros. Por eso en una de las sedes en que trabajan las inferiores de Newell”s (la de Bella Vista, en Perón al 8000) y donde se entrenan 360 jugadores (de entre 12 y 21 años) no sólo les ofrecen a los chicos entrevistas psicológicas sino también “charlas con médicos o jugadores que para nosotros son un buen ejemplo. Tal es el caso de Gerardo Martino, Roberto Sensini o Gustavo Dezotti”, dijo Theiler.

El panorama es similar en Central. “Nosotros tenemos psicólogos que hablan con ellos, otros que trabajan en las pensiones o dan charlas y talleres. Nos preguntamos permanentemente qué clase de adultos necesitan los pibes. Queremos para ellos un rumbo sano, productivo y realmente disfrutable. El deporte no debe ser una batalla. Creo que hay que volver con los adolescentes a la conversación artesanal: escuchar, mirarse y a valorar el gesto. A ellos, aún los más escolarizados, les cuesta hablar y eso es serio porque lo que no sale en palabras vaya a saber cómo se expresa”, afirmó Teglia.

Tanto para uno como para otro coordinador el problema de las adicciones (alcohol, cigarrillo, drogas) no es lo que más los preocupa porque dicen que los controlan permanentemente. Pero hay otros como la escolaridad, desestimada por los familiares adultos de los jóvenes que en muchos casos los alientan “sólo a jugar”, la violencia (social, futbolística, con sus relaciones amorosas) o la paternidad adolescente (hay pocos casos en cada uno de los clubes), que deben ser habladas con los chicos.

“Para mí hay cosas que deberíamos trabajar en conjunto los dos grandes clubes de la ciudad en función de los jóvenes, más que del fúltbol propiamente dicho. Hoy decayó el sentido del esfuerzo, de la responsabilidad y el sacrificio, y muchos chicos ganan mucha plata muy rápido. Además ven lo que ganan muchos profesionales y se hacen toda una película. Si el presupuesto de todo un semillero es casi igual al sueldo de un jugador de primera, debemos reforzar en los cimientos”, dijo Teglia.

Theiler no desestimó un trabajo en conjunto. Y añadió que el desafío debe ser “formar buenos jugadores pero también es vital formar buena gente, que tendrán parejas y podrán ser padres. “A un joven le debe quedar claro que la vida no pasa sólo por el fútbol y que no todo en esto es a ganar o morir. Ni dentro ni fuera de la cancha. En eso tenemos que profundizar”.

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