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Cómo trabajan las inferiores de Rosario Central

Los cuerpos técnicos de las divisiones menores de AFA y Rosarina apuntan a tener a los chicos motivados y entretenidos. Apuntan a la "formación" y "contención"

Viernes 22 de Mayo de 2020

“Lo que hacía don Angel, con dos papelitos y una tacita de café en la mesa de cualquier bar, ahora lo hacemos con la computadora. Es lo mismo que lo que se hace con los imanes en el vestuario”, dijeron desde Central, más precisamente del riñón de las divisiones inferiores, que al igual que el plantel profesional no detienen su marcha, sólo que el trabajo con chicos siempre tuvo sus particularidades y más en tiempos de pandemia como los que se viven. Lo cierto es que todas las categorías de las inferiores canallas (de AFA y Rosarina) continúan con sus rutinas, gobernadas por Zoom o cualquier otro tipo de aplicación similar, a través de las cuales a los chicos se les puede bajar información y estarles encima en el día a día. Pero no sólo eso, sino que hay charlas de temas especiales (muchas veces a criterio de los pibes) y hasta juegos para mantenerlos entretenidos y motivados. También reuniones virtuales con ex jugadores del club (ver página 3). ¿Complicaciones? Unas cuantas, como por ejemplo la falta de conectividad que tienen algunos debido a los lugares donde viven, en los que no tienen buena señal, aunque todo es tratado de tal manera para que nadie quede afuera de los entrenamientos. Todas las voces consultadas coincidieron en que esta forma de trabajo no es la ideal, al menos a lo que están acostumbrados, pero de la misma forma apuntaron que el hecho de acompañarlos en todo momento tiene que ver con llevar a cabo dos de los principales roles de un club: de “formación” y “contención”.

   Después de disputarse primera fecha del torneo de AFA el mundo de las divisiones inferiores también entró en modo pandemia. Los triunfos en 7ª, 8ª y 9ª división frente a Racing fueron en Granadero Baigorria. En Avellaneda, 4ª, 5ª y 6ª no pudieron jugar porque los partidos, se suspendieron por malas condiciones climáticas (las divisiones de la Rosarina no hicieron tiempo a arrancar por la pandemia). Lo que siguió a eso fue el aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional que obligó a todos los chicos de las inferiores a confinarse en sus domicilios. Incluso el hotel Angel Zof, que funciona como pensión para pibes de afuera, fue cerrado porque la dirigencia lo puso a disposición del los ministerios de Salud de la Provincia y la Nación. La estructura es de 265 futbolistas y está articulada de tal manera que los entrenadores de AFA y Rosarina trabajan mancomunadamente (Fernando Lanzidei con Omar Montero, Iván Potepán con Esteban Gámez, Alejandro Fernández con Mario Paglialunga, Cristian Colusso con Marcelo Trivisonno, Román Raponi con Raúl Sperling y Jorge Díaz con Picote Trivisonno).

   Hay días fijos en los que la rutina tiene más que ver con cuestiones físicas. Esa área es la que comanda Adrián Gerónimo (coordinador de todos los preparadores físicos). Algunos cuerpos técnicos incluso disponen jornadas de trabajo en doble turno, lo que requiere una mayor disponibilidad de los juveniles. Además se van tomando en cuenta el tiempo de confinamiento. Por ejemplo en estos últimos días a todos los chicos se les varió la intensidad en los trabajos de fuerza, justamente porque el parate se hizo más prolongado.

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Los chicos se conectan con los técnicos por Zoom

Los chicos se conectan con los técnicos por Zoom

   Generalmente la cuestión deportiva se pone por delante, pero igual empeño se le está poniendo a la contención del chico, desde lo emocional como primera medida y también desde la nutrición. Es que hay casos de chicos a los que se les acerca un bolsón de comida o se los provee de frutas, para que la alimentación sea lo más correcta e equilibrada posible. Ese trabajo lo lleva a cabo el área social del club.

   Con lo que se está haciendo queda claro que el mayor desafío es lograr que los futbolistas conserven su condición física. Para ello hay trabajos al menos tres veces por semana, con reuniones por Zoom o alguna otra aplicación, en las cuales desde el departamento físico se les entrega una rutina que tienen que cumplir. Después de cada sesión los chicos envían los videos de esos trabajos para que cada cuerpo técnico los analice y, en la medida de lo posible, pueda corregirles algunos movimientos particulares o de postura de los mismos, terreno en el que tienen participación directa el equipo de kinesiólogos. Eso apunta básicamente a la prevención de lesiones. Desde hace algunos días algunos kinesiólogos van a la casa del chico que remita algún tipo de molestia y al que le sea necesario algún trabajo de rehabilitación.

Lo que hacía don Angel, con dos papelitos y una tacita de café, ahora lo hacemos con la computadora

   Como ocurre con los jugadores profesionales, no todos cuentan con el espacio necesario como para realizar ejercicios, es por eso que en cada caso hay una evaluación en ese sentido y se le reacomoda la rutina.

   En el medio de todo, las dificultades lógicas de un trabajo a distancia y que muchas veces tiene que ver con lo económico. Porque si bien hay predisposición de los chicos, está el pibe que no tiene internet o el que tiene que usar datos. A ellos se les hace más complejo conectarse siempre. En esos casos lo que se intenta hacer es mandarles las cosas por mail. Incluso hasta hablaron de casos en lo que algún chico “le tiene que dar una mano a sus padres en el trabajo”.

   Teniendo en cuenta que se trabaja con chicos, la mayoría en época de adolescencia, la contención emocional también es parte del trabajo. De todas las charlas, cualquiera sea la división en cuestión, se intenta que en cada conexión haya alguno de los psicólogos de la estructura de las inferiores para que ante la detección de algún problema, por menor que sea, los profesionales puedan interactuar rápidamente.

   Pero claro que tratándose de fútbol también están presentes las cuestiones tácticas y estratégicas, sin dudas uno de los puntos más complejos de llevar a la práctica, justamente por la falta de trabajo en campo. A todos se les vuelcan conceptos a diario, aunque por intermedio de algunas pautas singulares. La más utilizada es el envío de videos de partidos propios o cualquier otro y lo que se les pide a los chicos es que se identifiquen con el jugador de su puesto, que le marquen aciertos y errores. Con las diferentes aplicaciones se les muestra una cancha y, junto con el cuerpo técnico, pueden realizar movimientos con los “muñequitos”, a los que van moviendo con el mouse.

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   También está el esparcimiento, por llamarlo de algún modo, que consiste es distintos juegos de preguntas y respuestas, todas relacionadas con el fútbol, con el fin de que los chicos, además de la conectividad a través de los trabajos futbolísticos, tengan otro espacio en el cual puedan acumular conocimientos.

   Incluso hay charlas que no tiene que ver con el mundo del fútbol. En determinados momentos se les sugiere a los pibes sean ellos mismos quienes propongan temas de conversación, como por ejemplo actividades que realizan durante el confinamiento, relaciones con sus familiares o cosas similares.

   Sin dinero en el medio, motivados simplemente por el deseo de llegar a primera y convertirse en futbolistas profesionales, los chicos también la pelean durante la pandemia. Y sobre ellos hay una estructura de profesionales que les están encima. Los jugadores de divisiones inferiores también trabajan.

Opinan los técnicos

Fernando Lanzidei (4ª)

"Apenas comenzó todo esto nos enfocamos en el trabajo de recopilación de videos, pero pasado el mes de confinamiento con los psicólogos aflojamos un poco con los trabajos tácticos para abocarnos un poco mas a lo emocional, a levantarlos de la parte anímica. Sabemos que hay chicos que no cuentan con el espacio suficiente como realizar ciertas actividades, por eso estamos muy pendientes de las problemáticas que presentan. En 4ª están los jugadores que ya deben firmar contrato y eso nos llevó a que en las últimas teleconferencias que tuvimos volvamos a hacer un poco más de hincapié en temas netamente futbolísticos”.

Iván potepán (5ª)

"La línea que se bajó es tratar de ser un poco un apoyo psicológico, un sostén de los chicos, sobre todo porque dentro del club tenemos distintas realidades. Lo primero que uno trata de hacer es ver cómo están desde el punto de vista humano. Por supuesto que hacemos entrenamientos físicos y tácticos individuales. Con los elementos que tienen en casa le decimos qué trabajos de gimnasio pueden realizar, pero también tenemos charlas con la psicóloga, la nutricionista y los médicos. Hacemos un trabajo interdisciplinario. Lo malo es la falta del contacto diario, pero lo bueno es el gran compromiso que hay de parte de todos los chicos”.

Alejandro Fernández (6ª)

"El algo nuevo para todos, a lo que nos vamos acostumbrando. Hay casos que a veces se les dificulta la conexión, otros porque ayudan a los padres a trabajar. Es una experiencia nueva, pero tenemos ganas de vernos y hoy la única forma que tenemos de hacerlo es por este medio. Más allá de eso a los chicos los tenemos bastante motivados y que la respuesta de ellos sea buena a nosotros nos hace bien. En muchas ocasiones ni siquiera hablamos de fútbol, sino que les damos a elegir a los jugadores algún tema en particular que quieran tocar. Es difícil explicarles a los chicos que esto va a volver recién en septiembre”.

Cristian Colusso (7ª)

"Estamos adaptándonos día a día a esta forma de trabajo y la verdad que es todo un tema. Con los chicos hablamos muchísimo, les pasamos las rutinas que tienen que hacer, pero es todo nuevo. Lo que noto es que la participación de los pibes en buenísima. Tenemos muy en claro que no es lo mismo trabajar de esta forma porque a las tareas de campo no hay con qué darle. Estar con la pelota y los chicos dentro de la cancha es irreemplazable, por eso a lo que más apuntamos es a la mantención de la parte física. Por ahí se complica con alguno que vive en algún pueblito y no se puede conectar, pero todos participan”.

Román Raponi (8ª)

"Estoy muy contento por la forma en la que están respondiendo. Nuestra categoría tuvo la suerte de que al menos pudo jugar una fecha, entonces lo que hicimos fue una edición y se las enviamos para que vieran qué hicieron bien y qué hicieron mal. Tratamos de interactuar mucho para que ellos hagan todo tipo de preguntas. Debo ser sincero, ninguno de nosotros estaba preparado para hacer este tipo de trabajo. En lo personal tengo mucha relación con los jugadores, pero no es lo mismo trabajar de esta manera que en el cara a cara. Es complejo mantener conectados a chicos que están atravesando la adolescencia”.

Jorge Díaz (9ª)

"Todo esto nos llevó a acercarnos un poco más a la tecnología. Hoy la forma de llegarle al chico es distinta porque de ser todo en campo, en vivo y en directo, hay que mostrar las cosas por video. Seguramente los jugadores van a necesitar un tiempo de readaptación cuando vuelvan, pero como están en un momento de formación lo que más van a necesitar es jugar. Más que técnicos, hoy somos responsables de acompañar a los chicos en una edad compleja. En condiciones normales un chico se pone rebelde, imaginate con todo este tema del encierro.Lo fundamental es trabajar contra el bajón que les pega a los pibes”.

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