Lunes 12 de Noviembre de 2018
Omar De Felippe dijo que confía en sacar los 12 puntos que habrá en juego en las últimas cuatro fechas de la Superliga previas al receso, "porque esto en algún momento tiene que cambiar". Es casi la misma cantidad que sumó Newell's en las anteriores 11 presentaciones. La lepra tiene 11 unidades. Semejante reto comienza esta noche contra el ambicioso Defensa y Justicia. El entrenador planteó que el tiempo límite para evaluar su gestión es en diciembre. Si no revierte lo conseguido hasta acá, su futuro está lejos del Parque. La comisión directiva no lo mantendrá en el cargo. Es que Newell's no tiene margen para seguir en 2019 con los altibajos de costumbre.
El público rojinegro se reencontrará con su equipo después de la dura eliminación de la Copa Argentina frente a Central y la derrota ante el puntero Racing en el Cilindro de Avellaneda, con una actuación convincente que igual no le alcanzó para evitar una de las tantas caídas en condición de visitante. En esta última imagen que dejó Newell's se mantiene la expectativa de que hoy sea capaz de volver al triunfo. Aparte, en el Coloso le va mejor a la lepra.
Cansado de que se le pregunte si su ciclo estaba en peligro, De Felippe manifestó que recién en diciembre se analizará si sigue o no. El vice segundo Cristian D'Amico dijo lo mismo. Nadie desconoce que el vínculo del entrenador con el club depende de cambiar esta campaña de manera drástica. El margen es estrecho. Son cuatro partidos a todo o nada. El primero es el más exigente. Defensa y Justicia es el único invicto del torneo y su juego merece atención por la efectividad y el espíritu ofensivo.
Newell's es la contracara. Tiene altibajos y su línea de juego es indefinida. La consecuencia es una campaña floja que alerta sobre el futuro. El promedio será una preocupación en la próxima Superliga si se sigue sumando poco. Las señales que dio el equipo no son alentadoras. No es un conjunto que pueda definirse como agresivo, sólido, batallador o creativo. Apenas de a ratos es algo de todo eso.
De Felippe mantiene un esquema que, a la vista de los resultados, no es rendidor. No cambia por nada, salvo en los segundos tiempos de algunos partidos. Considera que modificar el dibujo táctico que se trabaja en la semana lleva a la pérdida de confianza de los jugadores. Pero esa postura hasta acá sirvió de poco.
Encima apostó por los futbolistas de más trayectoria para que fuesen la base del equipo y ellos no lo hicieron. Luis Leal es el caso emblemático. Fue una cuestión prioritaria retenerlo para esta temporada y las lesiones terminaron limitando su condición física y futbolística. De ser un jugador indiscutido, hoy se plantea si no es mejor sacarlo. El delantero portugués, más allá del bajo nivel, seguiría de titular contra el Halcón de Varela.
El entrenador tiene responsabilidad en este presente. Cerca del fin de año, Newell's fue siempre irregular con De Felippe al mando del equipo. El entrenador no encontró la manera de que haya un despegue. El argumento de que no cuenta con individualidades de prestigio es atendible hasta cierto punto. Su rival, Defensa y Justicia, demuestra que es posible jugar mejor sin futbolistas rutilantes.
En el fútbol siempre existe la probabilidad de que un equipo que llega peor se reivindique y gane. Newell's tiene esa tarea. De Felippe también depende de eso.