Martes 17 de Marzo de 2020
La postal desierta que mostró anoche el Gigante fue una prolongación de lo que ofreció esta jornada inaugural de la Copa Superliga como consecuencia del coronavirus. Esta vez el color y la pasión no se vieron, pero se mantuvo leal detrás de una radio, redes sociales, web y televisión. Porque la nobleza del hincha por los colores del corazón no se negocia ni en el peor de los escenarios o circunstancias. Eso sí, a la hora de la verdad Colón le puso un manto negro de realidad al juego centralista. Le ganó 3-1 sin despeinarse y le dejó tarea a resolver a Cocca y compañía, mientras el fútbol entrará desde hoy a boxes hasta fin de mes.
Pensar que esta versión de Colón venía a los tumbos en el plano nacional, pese a que supo brillar a nivel internacional en noviembre pasado cuando llegó a la final de la Copa Sudamericana. Sin embargo, llegó a esta velada como punto y terminó haciendo saltar la banca ante un dueño de casa que estrenaba la chapa de haber sido el equipo más sólido de local en la pasada Superliga.
Central tuvo esencialmente un primer tiempo para el espanto. Fue una remake de lo sufrido en Avellaneda ante Independiente en enero pasado (5 a 0 en contra). Quiso mostrar un libreto protagónico y fue un verdadero partenaire. A eso hay que sumarle que el fondo dio todo tipo de concesiones que fueron capitalizadas sin piedad por los rojinegros.
El primer sopapo fue a los 18 minutos. El ex lateral izquierdo canalla Rafael Delgado aprovechó una saga de rebotes para exponer las falencias defensivas de la casa. El equipo acusó el impacto y permanecía doblado como alambre en cada una de las líneas. Y tres minutos más tarde llegó el segundo grito del sabalero. Joaquín Pereyra falló en la salida y generó una contra contundente. El delantero Morelo picó a fondo con la picardía de todo colombiano y terminó dejando expuesto a los defensores y gateando en la nada misma a un perdido Ledesma.
Lo único serio que hizo el conjunto de Cocca fue vía pelota parada. A los 27’ Lucas Gamba gatilló un tiro libre que Burián controló en dos tiempos con más dudas que certezas. No obstante, al toque llegó lo impensado. El tercero de Colón. La fórmula fue la misma: una contra. Chancalay definió sin anestesia tras la habilitación de Morelo. Todo Central quedó aturdido. Los jugadores y cuerpo técnico en cancha, los hinchas fuera del estadio. Por más que antes de ir al descanso Ruben tuvo su chance, lo cierto es que el 9 falló. Si el sabalero no aumentó antes de ir al descanso fue porque Chancalay se lo perdió.
El amanecer del complemento le hizo un efímero guiño al pueblo centralista. Marco Ruben le sacó jugo al rebote que ofreció Delgado para descontar y pensar en un futuro prometedor. Pero con el correr de los minutos se fue diluyendo toda esperanza al ver que el equipo de Cocca seguía fuera de eje.
Ni los ingreso de Sebastián Ribas, Alan Marinelli y Kevin Gutiérrez pudieron torcer el curso de la historia, que marcó que Central está enfermo y ahora deberá permanecer en cuarentena como todo el resto del fútbol argentino, ya que hoy las autoridades anunciarán la suspensión de todos los partidos de elite y ascenso hasta fin de mes, Cocca tiene tiempo para encontrarle la cura al nuevo descalabro táctico que mostró su Central. Esta vez en el estreno de la Copa Superliga.
Le permitió lucirse tras 25 partidos
Este Central es como una caja de Pandora. Puede ganarle al súper River en el Monumental o vencer al poderoso Boca en el Gigante. También perder feo en Avellaneda contra Independiente o en Florencio Varela ante Defensa y Justicia. O, como anoche, permitir que Colón vuelva al triunfo de visitante luego de 25 presentaciones como sucedió anoche en Arroyito. A eso hay que sumarle que por diferencia de goles los canallas por ahora quedaron afuera de los ingresos a los torneos internacionales.