Ovación

Colombia clasificó a cuartos de la mano de Pekerman

Colombia está en cuartos por primera vez con su superhéroe Pekerman, que tendrá su revancha de Alemania 2006, cuando Argentína quedó eliminado en los penales.

Domingo 29 de Junio de 2014

Aquí, Pekerman. Aquí, Colombia. Haciendo historia ambos. De la grande. Uno, el técnico argentino al que los penales dejaron afuera en cuartos cuando dirigía a Argentina, ante el poderoso anfitrión Alemania, y así y todo fue tildado de fracasado por los exististas de siempre. Invicto en Mundiales, hombre récord. Orgullo nacional. Del otro, o a su lado, la selección cafetera. A la que hizo resucitar. La que se quedó sin su megaestrella (Falcao) antes de la Copa y le apareció otra, James Rodríguez, para eliminar a Uruguay en octavos y llegar por primera vez a los cuartos de final.

Ese hombre callado, de perfil súper bajo, que nunca dirigió en el fútbol argentino, siempre fue asociado con lógica a ser un gran docente futbolístico para los juveniles, de golpe tomó la selección mayor con muchos de aquellos alumnos y a punto estuvo de eliminar a Alemania en su Mundial, el de 2006. Pero no se le perdonó la derrota por penales pese al gran partido que se hizo y su destino fue la renuncia y, acaso, el ostracismo. Pero nada de ello amedrentó a José Néstor Pekerman, quien luego de un breve tiempo dirigiendo en clubes de México, en enero de 2012 tomó a la deteriorada selección colombiana. Y la llevó ayer en el Maracaná a su máxima expresión histórica.

Pensar que Pekerman fue el elegido porque antes Gerardo Martino, quien ya tenía todo acordado, decidió desechar la oferta para hacerse cargo del mal momento de Newell’s. Ahí apareció José, el que tiene una esposa y una hija colombiana, el que acabó su carrera de futbolista por una grave lesión jugando en Medellín, el que está llevando a Colombia a un lugar de ensueño que todo un país celebró anoche, apenas consumado el muy buen 2 a 0 sobre la baqueteada Uruguay, que no pudo sobrellevar la pesada mochila de la ausencia de su goleador Luis Suárez.

Pekerman hizo historia, al compartir el podio de ser el técnico que más partidos invicto cosechó en los mundiales (ver página 11). Y Colombia también la está haciendo, superando lo realizado en Italia 90, la única vez que llegó a octavos de final, cuando fue superado por el inolvidable Camerún de Roger Milla.

El último día en que cerraba la lista de los 23, Pekerman anunció con tristeza que Radamel Falcao se quedaba afuera de la Copa. Pero el DT supo imprimirle igual a su equipo una identidad de buen juego, por momentos exquisito, como en el segundo gol a puro toque de derecha a izquierda, de izquierda a derecha y de allí al centro, que concretó James Rodríguez en el comienzo del complemento. El ex Banfield ya había hecho el suyo de lujo, pecho y zurdazo de afuera del área, a los 27’, cuando ya se intuía que esta historia de ayer tendría final feliz.

A Pekerman le dieron la ciudadanía colombiana. El pueblo lo adora. El nunca respondió a las críticas argentinas pero tendrá su merecida revancha en cuartos, otra vez ante el anfitrión. Brasil teme. Colombia, agradecida.

James, el chico de la tapa

El árbol no debe tapar el bosque. Fue justo que James Rodríguez se llevara ayer todo los flashes, pero para que este volante ofensivo que deslumbró en Banfield, y ahora en Mónaco, la rompa en el Maracaná, fue necesario el aporte de un equipo sólido que responde en todos lados, como bien quedó evidenciado en el gol que sentenció a Uruguay.

A los 4’ del ST Jackson Martínez, que recibió de la derecha, abrió hacia la izquierda, Armero metió el centro pasado al otro palo, Cuadrado la bajó atrás de cabeza para el ingreso de este chico de 22 años, que de derecha liquidó al fantasma del Maracaná. Antes, a los 27’, tras un rechazo de la defensa uruguaya, Cuadrado se la cedió de cabeza, James la bajó de pecho de espaldas al arco y de zurda sorprendió a Muslera. Travesaño y pique adentro para darle más espectacularidad al gol que destrabó un partido netamente favorable a Colombia desde el comienzo.

Así, este colombiano surgido en las inferiores de Banfield, y que fue el extranjero más joven en jugar en Argentina con 17 años, le mostró al mundo no sólo su talento, que lo llevó de yapa a ser el único artillero del Mundial con 5 goles, sino que está rodeado por un equipo voraz. Y que ayer a Uruguay le hizo sentir el rigor de su mejor juego. Ospina casi no sufrió, Colombia lo ganó bien y James Rodríguez quedó merecidamente catalogado como el chico de la tapa.

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