Colapinto hizo vibrar a una multitud en Buenos Aires y reavivó el sueño de la Fórmula 1 en Argentina

Una marea humana se llegó hasta Palermo para ver la exhibición de Franco Colapinto, el piloto que volvió a encender la pasión por la Fórmula 1 en la Argentina

14:55 hs - Domingo 26 de Abril de 2026

Franco Colapinto es hoy uno de los deportistas más convocantes. Y no solo en la Argentina, sino en el mundo. Es que solo el joven piloto argentino fue capaz de convocar una multitud como la que se vio en Palermo. De su mano, la Fórmula 1 regresó al país y se espera mucho más. Un GP ya no es una utopía.

La movida empezó muy temprano y el cálculo de medio millón de personas no fue exagerado, si bien no hubo forma de comprobarlo. Es más, de noche, fueron muchos los que empezaron a hacer la cola para ingresar en los lugares públicos habilitados. La única perla negra de la jornada se vio cuando habilitaron la entrada a las 8.45 y muchos derribaron las vallas que permitían tener un orden. Hubo como una estampida y muchas familias que llevaban niñas y niños se asustaron.

Embed - Diario La Capital on Instagram: "LOCURA TOTAL POR COLAPINTO Desde muy temprano, las calles de Palermo se tiñeron de celeste y blanco para vivir una jornada verdaderamente histórica. En la cuenta regresiva para volver a ver un monoplaza de Fórmula 1 rodando en el país después de 14 años, una multitud copó las veredas del circuito urbano para hacerle el aguante a Franco Colapinto. La Capital estuvo recorriendo el vallado en la gran previa y conversó cara a cara con los fanáticosque llegaron desde distintos puntos del país. Por Gustavo Conti Andrés Mancini / La Capital"

Pero una vez que se normalizó, el ingreso de público no se detuvo ni un momento hasta bien pasado el mediodía, cuando ya se acercaba la hora del primer show de Colapinto sobre la pista improvisada en forma de T, por la avenida Libertador y la avenida Sarmiento. Precisamente, el alargue por Sarmiento se realizó luego de que se agotó toda la venta de entradas de las tribunas montadas en la primera de las arterias más importantes de Capital Federal.

El prólogo a la primera salida

Recién a las 12.45 estaba prevista la primera salida a pista del argentino. La espera fue matizada con show, con la orquesta sinfónica de Buenos Aires y con el show de la Sole, que fue proyectado en las numerosas pantallas gigantes no solo dispuestas alrededor del circuito propiamente dicho, sino en plazas un tanto alejada.

Embed - Diario La Capital on Instagram: "COLAPINTO YA RECORRE LAS CALLES DE BUENOS AIRES Ante una multitud que copó las calles de Palermo, Franco Colapinto protagonizó un inolvidable Road Show y demostró todo su talento a bordo de un monoplaza de Fórmula 1, en lo que fue la primera actividad oficial de la categoría en Argentina después de 14 años. El joven piloto hizo delirar a los miles de fanáticos realizando trompos y saludando desde el famoso Lotus E20 ploteado con los colores de Alpine. Gustavo Conti / La Capital"

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Eso sí, como el escenario musical estaba bastante separado del trazado, Soledad Pastorutti no tuvo tantos escuchándola al pie del escenario en vivo, porque se acercaba la hora y muchos optaron por instalarse en las gradas.

Ya para entonces había pasado la entrevista de Juan Fossaroli, de ESPN, con Colapinto y unos 20 minutos antes de la hora señalada se encendió por primera vez el motor V8, el mismo que llegó a erogar unas 19.000 RPM, que claramente contrastan con las 12.000 actuales de los V6 híbridos.

Un sonido mágico, único y entrañable entonces copó la escena, aunque luego se apagó esperando que el piloto cumpliera el ritual de calzarse el casco, que le llegó como en la publicidad recordada cuando fue confirmada su vuelta a la F-1 el año pasado.

Antes, Franco se abrazó con su abuela que fue a verlo y pareció no gustarle mucho que la enfocaran, tras lo cual también compartió un emotivo momento con su mamá y su tía. Y entonces sí, a lo mejor.

El momento inigulable con Franco Colapinto en pista

Primero, Patricio Sardelli, el líder de Air Bag hizo delirar a todos con la versión rockera del himno nacional argentino, solo con su guitarra eléctrica en plena pista. Y entonces sí, Colapinto después de un fuerte abrazo se subió al cockpit, se ajustaron los cinturones, se encendió el V8 y a pista.

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No fue una, ni dos, ni tres. Colapinto hizo unas cinco pasadas por todo el trazado, a marcha rápida, lenta para saludar a la gente y haciendo las delicias del público con los trompos controlados, que no solo ofrendó en las cabeceras sino en medio de la pista para que todos tuvieran su show.

Los neumáticos traseros de Pirelli quedaron hechos caucho y después de unos 25 minutos, llegó la primera pausa. Casi como lo principal, estaba cumplido. Pero había más.

Rompió en protocolo con la Flecha de Plata

A la hora estipulada, Franco se subió esta vez al Mercedes que llevó a Juan Manuel Fangio a la conquista de dos de sus cinco títulos mundiales. Lo hizo con un casco acorde y una bandera argentina.

Claro, los cascos de entonces no tenían nada que ver con la seguridad y a Franco le faltó calzar las antiparras que usaban los corredores de aquella época. Por eso, porque en ese momento había mucho viento, le entró polvillo en los ojos.

Es más, pareció que por eso paró al costado de la pista de avenida Libertador, pero lo que hizo despertó el aplauso interminable de la gente. Tan propio de él, rompió el protocolo, porque no solo empezó a caminar y hasta trotar a uno y otro lado, sino que en un momento saltó las vallas y se arrimó a un sector del destinado a los discapacitados, muy cerca de la tarima donde ubicaron a la prensa.

El gesto fue tremendo del argentino, en momentos que desde el Estado se olvidan de ese sector de la población.

Fue un momento único, emotivo, que despertó el cántico futbolero: "que de la mano, de Colapinto, todos la vuelta vamos a dar".

Un cierre espectacular de mucha emoción

La frutilla del postre llegó al final. La segunda salida con el Alpine-Lotus fue apoteósico. Está vez sí lo aceleró en serio e hizo más trompos que en la primera ocasión, para dejar el auto sin gomas prácticamente.

Es más, confesaría que lo apagó al final porque se volaba todo. De hecho, alguna llama salió del caño de escape.

Y al toque se subió al micro descapotable, paseando por todo el circuito y bajandose del mismo para arrimarse a la gente. Se salteó las vallas para ir hacia el público del sector gratuito para chocar las manos y sacarse fotos.

Literalmente, Franco salió a trotar por los bosques de Palermo con la gente al lado. Y por supuesto,la emoción fue desbordante.

Fue tanta la locura que el cierre se extendió por mucho tiempo, y ni Colapinto ni el público parecía que querían irse. Si volvió a subirse y bajarse del Francomóvil muchas veces. Un lujo, histórico, que el argentino y la gente se llevarán para siempre en sus retinas.