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Cobelli y sus goles en Newell's: "Es una linda racha"

“Los goles son amores”, dice un viejo adagio futbolero y es aplicable en Juan Manuel Cobelli, el delantero que retornó al club en pleno silencio, caminando despacito y buscando con timidez...

Lunes 21 de Febrero de 2011

“Los goles son amores”, dice un viejo adagio futbolero y es aplicable en Juan Manuel Cobelli, el delantero que retornó al club en pleno silencio, caminando despacito y buscando con timidez un lugar entre los elegidos de Sensini. Y en un santiamén, con dos gritos seguidos, pasó del ostracismo a convertirse hoy en una de las figuras de este Newell’s versión 2011.

Todo esto que vive se lo debe a las dos definiciones que tuvo en una semana, mucho más relevante la del sábado porque le permitió a la Lepra festejar por primera vez en el torneo y sumar sus primeros tres unidades. “Es una linda racha. Estoy contento porque sirvió para quedarnos con los tres puntos”, resumió el rubio atacante en la tarde-noche de ayer cuando atendió el llamado de Ovación.

  Cobelli está inmerso en una alegría colosal. No es para menos. Es que se quedó en el Parque porque no había demasiados centrodelanteros y la búsqueda de Bieler era complicada. Sensini lo sumó al plantel y el delantero que el domingo cumplirá 23 años comenzó a ayudar para eliminar el gran déficit de goles que venía padeciendo el equipo. La confianza que recibió es lo que le permitió entrar en sintonía. “Es bueno entrar tranquilo y sabiendo que no me van a quedar muchas pelotas. El sábado me quedó una, le pegué de primera y por suerte la mandé adentro”, sostuvo.

  —Fue la primera vez que entrabas en acción y la embocaste.
  —No lo podía creer. La diferencia al de Estudiantes es que en este era el del triunfo, en el Coloso y con toda la gente. Lo grité con toda mi alma, fue algo increíble.

  —¿Cómo venías en las inferiores con el tema de los goles?
  —No era goleador. Incluso, mis amigos me recuerdan que en dos partidos hice lo que no hacía antes, ja. En inferiores me pasaba siempre lo mismo, arrancaba de suplente y después a mitad de año, con la pretemporada, me mostraba mejor que el resto y empezaba a jugar. Y hacía goles, 6 o 7, pero nunca fui goleador. También es cuestión de suerte.

  —Algo que debe ser bueno para vos es que hoy la imposición recae en Bieler, que es el refuerzo que se trajo para suplir la ausencia de goles. Eso te puede alivianar las exigencias.
  —Es bueno porque si no venía y me tocaba arrancar de titular iba a sentir esa presión de los goles. Llegó al club, me toca entrar de suplente y lo hago más tranquilo. Si entrás algunos minutos y hacés un gol es bárbaro, pero a veces es difícil conseguirlo en poco tiempo.

  —De lo que no hay dudas es que podés jugar junto con Bieler. De hecho ya lo hicieron en los dos encuentros, aunque algunos minutos.
  —Seguro. Me siento cómodo, pero es una decisión que no me corresponde. Yo voy de a poco. Es mi tercer partido en primera y no me tengo que apurar. Entrando de suplente me voy a ir acostumbrando al ritmo, al roce y por este camino voy bien.

  —Cuando un jugador que pisa la primera y empieza a trazar su camino futbolístico aparecen los sueños por cumplir. ¿Cuál es el tuyo?
  —Lo único que pretendo es seguir con este presente y asentarme en primera división para que el día de mañana le pueda dar todo a Newell’s.

  —¿Sos consciente de que la gente de Newell's empezará a acostumbrarse a tus goles y vendrán más las exigencias?
  —Es cierto que ahora puede suceder eso. Es una racha que puede tener cualquier delantero y espero no cortarla.

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