Ovación

Clausura gigante y ¿revertible?

La popular y la platea del río no podrán tener hinchas ante Arsenal por las 6 bombas arrojadas en el partido con Gimnasia, según estableció el Ministerio de Seguridad provincial. La dirigencia de Central entabló "una instancia de diálogo" para que no se haga efectiva.

Jueves 27 de Febrero de 2020

Las 6 bombas que cayeron al campo de juego del Gigante de Arroyito en ocasión del partido entre Central y Gimnasia tuvieron una dura consecuencia: "Clausura de las tribunas populares (las que dan la espalda al club Regatas, donde se ubica siempre el grueso de la barra canalla) y la platea este (alta y baja, del lado del río Paraná), sanción que se aplicará este domingo", en ocasión del partido ante Arsenal, que se disputará a las 19.40, por las 22ª fecha de la Superliga. Esto fue lo que comunicó el Ministerio de Seguridad de la provincia de Santa Fe y que el club conoció en la mañana de ayer. Una medida que la dirigencia de Rosario Central está tratando de que no se haga efectiva dentro de "una instancia de diálogo" y de colaboración para "llegar a una medida que no afecte de esta forma a nuestros hinchas", al verse privados de acudir al estadio porque "tendríamos una capacidad de 20.000 espectadores cuando el espacio físico es para más de 40 mil personas", explicó el presidente auriazul Rodolfo Di Pollina en diálogo con Ovación.

   La sanción fue comunicada en la mañana de ayer durante la reunión de coordinación de medidas de seguridad que se llevó a cabo en la sede de gobierno provincial de Rosario y a la que asistieron representantes del club de Arroyito, la policía y el Ministerio de Seguridad de la provincia, que elevó un comunicado al respecto.

   En el mismo explican que "la clausura preventiva se realizará en las secciones del estadio que protagonizaron el uso ilegal de pirotecnia y desde donde fueron arrojadas seis bombas de estruendo de 2,5 pulgadas al terreno de juego en el partido con Gimnasia, el 15 de febrero". Y agrega que "la disposición ministerial ordena la elevación de las actuaciones policiales al Ministerio Público de la Acusación para que se investigue si el ataque con explosivos pudiera configurar el delito de amenazas (artículo 149 bis del Código Penal)”.

   “No esperábamos esta medida, nos enteramos a la mañana y enseguida nos pusimos a disposición para entablar una instancia de diálogo”, contó Di Pollina.

   “Nos volveremos a reunir para ver si podemos encontrar una solución, para que entre todos podamos mejorar los controles de ingreso al estadio y no se produzcan estos hechos. Y aspiramos a modificar esta medida que creemos se puede resolver para no dejar afuera de un partido a la mayoría de hinchas que nada tiene que ver con esta situación”, dijo el dirigente.

   Además, consideró que “será muy difícil realizar un operativo policial de ingreso al estadio teniendo casi la mitad de la capacidad, de más de 40.000 a 20.000 localidades”.

   “De nuestra parte siempre estamos para colaborar. Todas las partes (club, hinchas, policías, etcétera) somos responsables de esto. Por eso aportamos videos y apostamos a un diálogo permanente con este gobierno entrante para trabajar en conjunto en optimizar los controles y que no se repitan estas situaciones”, agregó.

   Una de las “consideraciones” que busca Central es que esta medida no fue tomada ni por la AFA, porque el árbitro del partido Diego Abal no lo detalló en el informe, y tampoco por el Ministerio de Seguridad de la Nación, al punto que el lunes en cancha de Defensa y Justicia estuvo el titular de la Aprevide (que se encarga de la prevención de la violencia), Juan Manuel Lugones, quien no hizo referencia a ninguna posible sanción. Y por eso al enterarse ayer de la sanción (tras los dos días de feriado por Carnaval) sorprendió a los directivos auriazules.

   Hoy a la mañana se volverán a juntar las partes y la dirigencia de Central confía en poder revertir esta medida para que los hinchas puedan tener acceso al Gigante para el partido contra Arsenal, el último de la Superliga.

En 2017 se jugó sin público y en 2015 con clausura de la platea baja de Cordiviola

Por tercera vez Central se vería afectado en la disminución de su capacidad en el Gigante de Arroyito debido a una sanción disciplinaria si queda firme lo dispuesto por el Ministerio de Gobierno de la provincia. En sus participaciones en los torneos de AFA, el estadio de Génova y Cordiviola sufrió varias veces una sanción pero en esas ocasiones el equipo se vio obligado a jugar como local en el estadio de Newell’s o en canchas como las de Sarmiento (Junín), Villa Dálmine, Atlanta, Colón o Central Córdoba. Pero en las últimas dos sanciones al Gigante el equipo pudo disputar los dos partidos en Arroyito.

La primera sanción fue en 2015 por una agresión desde la platea baja de calle Cordiviola al técnico Gustavo Alfaro (de Tigre). En aquella ocasión la Secretaría de Seguridad Deportiva de la provincia decidió sancionar a Central con la inhabilitación de esa platea, que fue desde donde partió el proyectil que agredió al ex DT auriazul. Pero la AFA no vio con buenos ojos esta medida y se puso firme, a punto tal que el comité ejecutivo (no el tribunal de disciplina) se amparó en el boletín 4.746 que lo facultó a adoptar una sanción de carácter provisorio para inhabilitar el Gigante por una fecha, que la cumplió el 16 de marzo de 2015, cuando en la 5ª el canalla venció 1-0 a Temperley con gol de Marco Ruben.

Y la otra medida disciplinaria fue por arrojar a la cancha muchos "muñecos vestidos con los colores de Newell’s" en un partido con Racing (Central ganó 4-1, el 21 de mayo de 2017) para festejar el triunfo en el clásico de la semana anterior. Un día después, y antes de que la AFA recibiera el informe arbitral, el por entonces director nacional de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos, Guillermo Madero, elevó una carta a la AFA pidiendo un severo castigo para Central. Pero desde la AFA, amparados en el informe del árbitro Andrés Merlos, consideraron un acto de "incitación a la violencia" y que además se retrasó el comienzo del partido ante Racing cinco minutos por la gran cantidad de fuegos artificiales, sólo sancionaron a los canallas con la inhabilitación de la platea baja del río y el máximo de multa económica (500 entradas por el término de 5 fechas, que en aquella época representaban $625.000 y hoy serían $1.750.000, ya que el valor de la entrada es de $700). Esta sanción se hizo efectiva ante Colón, el 3 de junio de 2017, cuando los canallas, dirigidos por Paolo Montero igualaron 0 a 0.

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