Central querrá ganarlo en busca de la consolidación como equipo y para fortalecer la racha, pero Newell's lo necesita como el agua para paliar la crisis
Domingo 16 de Febrero de 2025
El clásico rosarino, por más pasional que sea, no deja de ser un juego, amén de que el resultado imponga disparidad en los sentimientos. Y por más que las equivalencias se nivelen, siempre hay un contexto. Esta vez no es la excepción. Y en el juego de las necesidades y las urgencias el panorama pinta más claro que nunca. De un lado sin dudas hay necesidad, pero del otro una urgencia extrema. El primer caso responde, claramente, al mundo canalla, el otro, al leproso.
Cuando Facundo Mallo dijo que “la responsabilidad en el clásico es nuestra, sin dudas”, lo hizo en clara referencia al presente futbolístico y sus palabras son objetivamente concordantes con la realidad. Ahora, si de contexto se trata, hay una responsabilidad impostergable del otro lado.
Central y Newell's, realidades distintas
Central intentará mantener el invicto y, también, refrendar la muy buena racha que carga sobre su espalda en esta historia clásica, con tres victorias consecutivas. Desde ese lado hay responsabilidad, por supuesto. Pero el contexto invita a analizar la cosa un poco más en profundidad.
Newell’s está inmerso en una crisis futbolística importante y a nadie escapa que un resultado adverso la profundizará, incluso con la enorme posibilidad de que Mariano Soso pueda dejar de ser el técnico. Para Newell’s es triunfo o nada.
Un empate sólo le serviría para calmar un poco las aguas. Las necesidades están en ambos lados, pero la verdadera urgencia anida en el Parque.