Lunes 14 de Marzo de 2022
Llega la séptima fecha. El clásico ya empezó a jugarse, en los planteles, los cuerpos técnicos y fundamentalmente en los hinchas. Arranca la semana futbolística más intensa de la ciudad, la que acelera los corazones de los rosarinos y la que pone en el ojo de la tormenta en especial a los entrenadores, que saben mejor que nadie todo lo que se juegan en un partido que siempre arroja consecuencias trascendentes, que puede servirles como plataforma de confianza para ratificar su proyecto deportivo, o bien dejarlos al borde del precipicio y los cuestionamientos si sufren una dura derrota en el resultado y las formas. La cita es el domingo, a las 14, en el Gigante de Arroyito, sólo con hinchas canallas y en el contexto de un derby que promete emociones al por mayor, con dos equipos que con sus armas, virtudes y defectos a cuestas saldrán a buscar la victoria de entrada, con los recaudos lógicos, pero sin apelar a la especulación artera ni a los temores desmedidos. Con Cristian González haciendo equilibrio en la cornisa de la continuidad y con Javier Sanguinetti que tendrá que ratificar el aceptable presente leproso en el partido más importante del semestre. El derby rosarino es así de fantástico y cruel, el equipo que gana va al paraíso y el perdedor al purgatorio, con directores técnicos incluidos.
Central y Newell’s, una leyenda de pasión que escribirá un nuevo capítulo. Un domingo que será para alquilar balcones. Con el canalla lleno de urgencias y con el Kily González que volverá a jugarse el pellejo en un partido crucial. Y con la lepra que llega mejor pisada por su contundencia ofensiva, pero que no le sobra nada a la hora del retroceso y que está obligada a cantar victoria por la supremacía auriazul de los últimos tiempos. Como en cada clásico habrá héroes y villanos, que se conocerán tras los 90 minutos de fútbol, adrenalina y corazones ofrecidos en cada pelota dividida.
Por el lado de Central lo que podía ser una previa sosegada recibiendo al recién ascendido Barracas Central mutó por una actuación paupérrima con un dura derrota por 3 a 1 ante un Gigante enfurecido por el rendimiento del equipo, el planteo del DT y hasta lanzando dardos directos a la dirigencia. En la noche del sábado, en Central quedaron todos manoseados en el mismo lodo, no se salvó nadie. Claro que los cuestionamientos no son nuevos. El canalla perdió su segundo partido en fila de local ante adversarios de poca monta, ya que antes el porrazo había sido con Godoy Cruz. Y como una especie de deja vu de lo que también había ocurrido en la caída ante Huracán de la última fecha del torneo pasado. Justo ese mismo día en que había sido ratificado en la previa de “urgencia” el Kily González, que hoy paradójicamente es el epicentro de las críticas, obligado a cambiar la imagen de su equipo para sostenerse.
Mientras que Newell’s llega al menos con el tren sobre la vía. Sin ser una locomotora ni muchos menos, lo positivo es que Javier Sanguinetti logró hacer de los rojinegros un equipo competitivo, que viene de vencer a Talleres, golear a Atlético Tucumán y empatar en Junín con Sarmiento después de estar dos veces en ventaja. Todo indica que el DT leproso hasta tiene definido al equipo para el derby, con lo que será el ingreso de Pablo Pérez, preservado por acumulación de amarillas, que tomará la posta de Juan Sforza y el resto sería la base que viene jugando. Sólo podría haber un cambio extra si Leonel Vangioni está disponible tras una dolencia muscular.
Volviendo al club de Arroyito, nunca hay que subestimar a Marco Ruben de cara a un clásico. El máximo artillero canalla de la historia suele ser letal ante Newell’s, con goles que valieron victorias y con actuaciones para el aplauso. Mientras que también sería un pecado no mencionar a Emiliano Vecchio, como el jugador distinto que puede torcer el trámite del derby a favor de Central. El diez se jugará un partido aparte, seguramente como si fuera el último, sabiendo que él mismo en este torneo todavía no rindió como puede hacerlo y dará hasta lo que no tiene por ser uno de los artífices de la victoria auriazul.
Por el lado de Newell’s, el máximo referente es Pablo Pérez y tendrá que hacer lo que mejor sabe, que es jugar al fútbol y no entrar en el roce ni el forcejeo para no “irse” del partido ni perder los estribos. Para Newell’s será vital que pueda desplegar su fútbol el talentoso Nicolás Castro, que mantengan la profundidad los carrileros Panchito González y Juan Garro y que ratifique la confianza goleadora Juan Manuel García, que anotó su primer tanto en la lepra ante Sarmiento.
Mientras que los dos equipos comparten casi el mismo principal defecto. Y es no entregar garantías defensivas, ya sea en los centros que caen en el área de costado, en las salidas fallidas con la pelota al pie o bien cuando encaran de manera frontal a los marcadores centrales y los relevos no se escalonan de la mejor manera. Este flojo ensamble de piezas en la línea de cuatro, sumado a la función que deben cumplir los volantes de ambos equipos para achicar espacios cuando se repliegan es un déficit compartido que deberán resolver tanto el Kily como Sanguinetti de cara al domingo.
Hablar de favoritismo de un equipo por sobre otro para quedarse con el clásico es una temeridad. Porque además del juego en sí mismo el derby suele definirse también por el factor anímico y la entereza de los futbolistas para encarar este partido único, incomparable y supremo.
No hay ninguna duda que para el Kily tal vez sea la semana más compleja desde que es DT de Central porque se le viene Newell’s y está envuelto en durísimas críticas que condicionan su continuidad. En su vida libró mil batallas futbolísticas, siempre entregó el corazón y el pellejo más allá de los resultados y esta vez no será la excepción para salir del pozo.
Mientras que Newell’s va a Arroyito con la mochila de que el clásico en los últimos años le reportó más pálidas que sonrisas, incluso precipitando procesos de entrenadores y dirigencias. Esta vez el contexto es distinto, ya que hay comisión directiva y entrenador flamantes, por lo que es un proceso que recién está en sus primeros pasos y en vías de crecimiento.
En definitiva, la última foto previa al clásico es la de un Central en ebullición y un Newell’s apenas dando sus primeros pasos hacia adelante, pero no al trote. La verdad la escribirán los protagonistas en el verde césped, con técnicos que pueden ser los padres del triunfo o los responsables de la derrota. Y con jugadores que buscarán ser la tapa del lunes de Ovación. Así es el clásico, a todo o nada.