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Clásico veraniego: los planteles de Central y Newell's se cruzaron en La Feliz

La casualidad y las obligaciones matinales al lado del mar los tomaron por sorpresa. Los canallas se movían duro entre la arena y el viento cuando de repente, algunos minutos después, fue asomando en fila india y a paso lento el pelotón leproso para iniciar su exigente rutina.

Viernes 14 de Enero de 2011

La casualidad y las obligaciones matinales al lado del mar los tomaron por sorpresa. Cada uno estaba muy metido en lo suyo. Central se movía duro entre la arena y el viento cuando de repente, algunos minutos después, fue asomando en fila india y a paso lento el pelotón de Newell’s para iniciar su exigente rutina. Automáticamente las miradas de unos y otros se posicionaron de reojo y fueron analizando el cuadro de situación que se avecinaba.

Pero el ambiente entró en buen clima velozmente cuando algunos jugadores canallas y otros leprosos intercambiaron rápidamente saludos, sonrisas y abrazos. Y ni hablar del simpático diálogo que compartieron por un buen rato el Chulo Rivoira, Boquita Sensini y el Pitu Grioni.

También hubo otros, es verdad, que se vieron sorprendidos por el contexto y simplemente optaron por seguir su hoja de ruta sin observar lo que acontecía al costado. Fue sin dudas un instante muy colorido, una foto clásica de esta pretemporada veraniega. Y Ovacion fue un testigo privilegiado y pudo retratar ese fugaz y espontáneo encuentro en el parador Mute, en la zona del Faro, en el atractivo sur de Mar del Plata.

  “Hola, buen día muchachos”, fue la frase respetuosa que fueron exteriozando varios jugadores rojinegros mientras pasaban a su lado los auriazules sin mucha prisa. “¿Cómo va?”, fue la respuesta inmediata que llegó por el lado de los canallas. “Todo bien”, dispararon los leprosos con alegría.
Todo transcurría en un marco de serenidad y señales de respeto. Pocos podían comprender que los dos planteles rosarinos se crucen en sus sedes de trabajo, pero brindaron una muestra de modales y conducta deportiva.

  En determinado momento, el grueso de los grupos coincidieron en un punto físico específico. Y ahí sí ya hubo abrazos y muchos saludos, lanzados de manera cordial.
“¿Qué hacés?, ¿cómo estás?”, le dijo Lucas Bernardi al Kily González, segundos después de saludarlo con un beso. Y ambos emblemáticos referentes y capitanes intercambiaron algunas palabras con sonrisas en el medio.

  Otro momento para destacar fue cuando Boquita Sensini puso freno a su andar y se quedó por un buen rato hablando con el Chulo Rivoira y el Pitu Grioni de fútbol en general, mientras el sol empezaba a pegar con más fuerza. “Con esto tienen para hacer dulce”, le manifestó el técnico leproso a los reporteros gráficos de Ovación mientras posaba junto a su colega canalla para la producción fotográfica. “Con Roberto somos vecinos. Es muy buena persona y muy trabajador”, afirmó un distendido Rivoira antes de la despedida.   

  En medio de la charla técnica, el Flaco Schiavi se acercó para fundirse en un abrazo con el Chulo. “A Rolando lo conozco desde hace muchos años. Es más, a su hermano Fabián lo tuve en casi todos los equipos que dirigí. Un fenómeno”, confesó Rivoira. Otro que fue a saludar al entrendor canalla fue el punta Luis Rodríguez con quien ascendió en Atlético Tucumán. “Le dije a la Pulga que no sea miserable y gaste una llamada de vez en cuando. Estamos en la misma ciudad, che”, declaró el Chulo. “Al Pitu (Grioni) también lo conozco bien. Además dirigí a su hermano. Pero este enano era terrible. Era el típico diez molesto y habilidoso”, acotó.

  Entre los jugadores hubo varios que tambien abrieron un breve diálogo. Entre ellos Mateo con Vismara y Rivero. “¿Qué hacés, estás mejor?”, le preguntó Lucas Bernardi a Javier Toledo cuando el atacante canalla lo saludó. “Sí, sí. Ya estamos bien”, respondió el punta que se recupera de una lesión.
  “¿Estás sólo Flaco?”, preguntó en su momento Broun a Peratta. “Eh, Fatu, ¿qué hacés?”, disparó al toque Formica antes de cruzar sonrisas cómplices entre los tres.

  Luego de varios minutos, que por momento parecieron ser eternos, cada uno de los planteles prosiguió con su rutina. Central se dirigió ahí nomás hacia otro sector del parador Mute, mientras que Newell’s se perfiló a escasos metros del mar para desarrollar su intenso trabajo.
  La mañana marplatense ofreció una postal histórica. Fue un hecho sin precedentes y con toda la mejor predisposición para demostrar que también se puede convivir y dialogar amistosamente entre dos corrientes pasionales y futboleras como las de auriazules y leprosos. Un ejemplo que debería ser imitidado por todos.

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