Ovación

Chochoneta y San Benito

Newell's necesitaba una victoria de tamaña dimensión como la que consiguió. Era una deuda que tenía el equipo del Chocho Llop, no sólo ganar por tercera vez en lo que va de la Superliga y convertir tres goles por primera vez, sino oxigenarse.

Martes 28 de Noviembre de 2017

Newell's necesitaba una victoria de tamaña dimensión como la que consiguió. Era una deuda que tenía el equipo del Chocho Llop, no sólo ganar por tercera vez en lo que va de la Superliga y convertir tres goles por primera vez, sino oxigenarse. Tener la paz necesaria cuando se transitan los últimos días para llegar al partido más importante: el clásico. El más deseado, aunque también el que muchas veces define el futuro de un técnico. Llop pegó un golpe monumental en Núñez para calmar las críticas y escribir unas líneas de confianza hacia un plantel castigado más allá de que la renovación iba a dejar secuelas. La Lepra tenía que cortar la racha y conseguir algo de paz. Y lo logró. Pero para consumo interno, porque el triunfo no debe tapar el bosque de la realidad institucional. Por un lado está la cuestión futbolística, la que dentro del fútbol es la que maneja el termómetro de los ánimos de los hinchas, y la otra el funcionamiento diario. Más allá de que no debería ser del todo así. "El triunfo hará que este grupo crezca", dijo un eufórico Llop por el batacazo dado ante un River que se viene deshilachando desde que fue eliminado por Lanús de la Libertadores. Pero esto no le quita méritos a lo hecho por Newell's. Todo lo contrario. Llop siempre se mostró confiado en dar un golpe de efecto. Es optimista por naturaleza. Respira optimismo y siempre mira hacia adelante. No se detiene en los pensamientos negativos. Puede gustar o no el juego que propone, pero busca una idea y una identidad. La victoria, por supuesto, no cambia todo lo que en estas páginas se ha escrito, de un Newell's sin lucimientos, escaso fútbol, sin goles y resultados esquivos. Porque eso pasó a lo largo de las diez fechas que se llevan disputadas en el campeonato. Pero el domingo se alinearon los planetas, el equipo estuvo lúcido y mostró que puede dar algo más de lo que había brindado hasta el presente. Y golpeó a un millonario rico en nombres, pero desahuciado futbolísticamente. Llop es el arquitecto de la victoria porque movió las fichas justas. Esta vez acertó con sus retoques. Confió en su idea. Y en San Benito, el santo que lleva colgado en su cuello y aparece siempre al descubierto. Al que besa constantemente en el medio del sufrimiento y vorágine de un cotejo. Y en el que se apoya espiritualmente desde hace muchos años desde que alguien se lo regaló. La medalla es una de la más antigua de la cristiandad y quienes la portan creen que tiene poder contra el mal. Ese mal que padecía, la de goles y triunfos se esfumaron el domingo en el Monumental con una Chochoneta letal.

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