Sábado 20 de Agosto de 2022
Chiara Medun fue la primera rosarina en ganar una medalla para Argentina en los últimos Juegos Sudamericanos para la Juventud Rosario 2022 que se disputaron en nuestra ciudad meses atrás, aunque a ese bronce en los 100 metros libres femeninos no fue el único ya que se le sumaron también otras preseas, como la de plata en relevos 4x100 combinado mixto y otra de bronce en relevos 4x100 combinado femenino. En dicho evento Chiara también tuvo la distinción de ser la atleta que juró la bandera en representación de sus colegas. Todo esto valió para que la Cámara de Diputados y Diputadas de la Provincia de Santa Fe distinguiera a la nadadora del club Regatas Rosario.
“Fue súper lindo el reconocimiento, el diploma, las medallas... No hay nada más lindo que reconozcan todo el sacrificio que uno hace, como también el que hace mi familia y mi entrenador (Eduardo Díaz), que dejamos de lado un montón de cosas para que pueda dar mi mejor versión. Me acuerdo que cuando cumplí los 15 dejé de lado mi viaje a Disney por ir a un torneo, y hubo juntadas familiares en fechas importantes en las que no pude estar por participar en alguna competencia. Con esta distinción sentí que verdaderamente había hecho algo bueno”, confesó la atleta.
¿Qué rol ocupa la natación en tu vida?
Es parte de mi vida. Lo llevo dentro de mí y, sinceramente, aunque a veces me agarra la locura de querer dejar todo, como le ocurre a todos los deportistas amateurs, no me veo sin la natación. Es mi vida.
¿Cómo nació ese amor con la natación?
De chiquita mis padres me mandaron a nadar. Ya lo hacía Alejo, mi hermano mayor, y yo quería ser como él. Ahora él está estudiando, está en otra cosa y yo quedé enganchada con este deporte. Tengo que agradecerle, porque si no fuera por él, no se si estaría acá.
¿Siempre nadaste en Regatas?
Podría decirse que sí. De muy chiquita íbamos a Central (creo que fue un año) pero desde los 6 años que estoy acá... ya hace 11 años, para mí toda una vida.
Si tenés que destacar un momento en tu carrera hasta ahora, ¿Cuál sería?
Yo creo que destacaría lo que pasó este año. Venía de pasar por un montón de cosas duras, pérdidas (N. de la R. falleció el papá), una pandemia de por medio y eso me bajoneó un montón. Este año creo que sentí que volví a ser yo y pude devolverles a mi familia y a mi entrenador, algo de lo que hicieron por mí. Fue como que saldé una cuenta pendiente que tenía. Volví a ser feliz después de dos años... hacía mucho tiempo que no me sentía así.
¿Cómo ves tu futuro con respecto a la natación?
Me queda todavía un año más de juvenil, el que lo pienso aprovechar al máximo. El año que viene empiezo la Facultad así que pienso llevar adelante una carrera a mis tiempos y horarios para poder seguir entrenando. En lo deportivo, en 2023 me queda el Sudamericano Juvenil y probablemente algún otro torneo juvenil que se agregue. Ese sería mi objetivo próximo, porque los que quedan son de selección de mayores, a los que todavía me queda mejorar algunas cosas para llegar ahí, aunque también no deja de ser un objetivo.
Hay una pata de la mesa que no te ayuda, que es la falta de una pileta de 50 metros para que puedas desarrollar aún más tu potencial y pegar el salto.
Lo ideal sería conseguir una pileta de 50 metros tres veces a la semana. Eso es lo que verdaderamente hace el cambio, es la única manera de progresar. Yo veo chicos que antes entrenaban en piletas de 25 metros y ahora lo hacen en una de 50 y el salto que pegaron es notorio.
El cambio de distancia, ¿cuánto influye en el rendimiento?
Mucho. Todos los torneos selectivos, para un Mundial, un Panamericano, un Sudamericano o lo que sea, son en piletas de 50 metros. Yo entreno todos los días en una pileta de 25 y llegar a una pileta de 50 es como decir “wow”... hasta los pases son distintos. No tenés los mismos tiempos en pileta de 25 que en una de 50, la misma cantidad de brazadas, etc, es algo que lo tenés que tener mecanizado.
Es como si tenés que viajar a Santa Fe, por autopista demorás menos que por un camino de tierra por más que la distancia sea la misma
Es así. Por suerte en Rosario hay varias piletas olímpicas, sería bueno poder conseguir alguna para poder entrenar allí tres veces por semana.
¿Y eso depende de alguna ayuda de algún ente público?
Y... sí...Considero que Rosario se merece un natatorio de Alto Rendimiento como tiene Mar del Plata, CABA, Santiago del Estero o San Luis .
Es como si tenés que viajar a Santa Fe, por autopista demorás menos que por un camino de tierra por más que la distancia sea la misma. ¿Tenés ayuda por parte de Regatas?
Sí. Regatas siempre me dio y me da mucho. El club hace lo que puede, me da disponibilidad horaria todo el día dentro de las condiciones edilicias que tiene y alquila una vez por semana una pileta olímpica para todo el equipo...
Pero eso para un nadador es como si comieras bien un día a la semana
Y sí, comer una vez bien en la semana no te sirve de nada, y en la natación es como que perdés el ritmo.
¿Cuál es tu sueño?
El de todo deportista, llegar a un juego olímpico. Otro, y más inmediato, es el Panamericano del año que viene. Las marcas no son imposibles como pueden ser las de un juego olímpico. También está el Panamericano Junior que el año pasado se hizo en Cali, Colombia y se hace cada cuatro años. Si sigo nadando entraría justo al tope de la categoría... ése es otro objetivo.
Un historial que muestra un futuro enorme
Su foja personal delata que hasta la fecha, Chiara fue subcampeona sudamericana en Santiago de Chile 2019, Subcampeona Copa Americana de Natación (Uana) Lima 2020; Marca técnica femenina Copa Regatas Lima 2019; marca técnica femenina Nacional Invierno 2019; múltiple campeona internacional Promesas Cono Sur en Uruguay 2018 y Paraguay 2019; Campeona nacional en 50, 100, 200, 400 y 800 libres y en 50 mariposa en 2019; Campeona Nacional 2016, 2017, 2018, 2019, 2020 y 2022. En su carrera realizó seis récords nacionales, dos de los cuales están vigentes a la fecha, y posee 18 récords de categoría federativos vigentes. Es múltiple campeona federativa e integrante de la selección argentina juvenil.