Viernes 02 de Noviembre de 2018
La confianza que había depositado el Patón sobre Herrera no fue para este partido. Ya le había dado la posibilidad contra Patronato. Incluso en la derrota en Paraná fue el autor del empate transitorio. Eso también jugó para que el técnico lo mantuviera en consideración. Es más, tenía un puesto asegurado en la ofensiva de ayer, aún con Maximiliano Lovera dentro de la cancha.
Se pueden decir una y mil cosas de Herrera en estas horas. Lo que no puede excluirse de ningún análisis es que los clásicos le sientan a la perfección. De los futbolistas que jugaron ayer es el que más presentaciones en el derby rosarino tenía. También el que más goles había marcado.
Estaba muy presente en el pensamiento del hincha lo sucedido en los dos últimos clásicos. La primera vez en el Coloso fue el que le bajó la persiana al partido tras el largo pase del Loncho Ferrari (después de esa definición el partido se suspendió por una agresión al árbitro asistente), con Paolo Montero como entrenador. La última vez fue de cabeza, en el amanecer del cotejo, para meterle la cabeza al córner del Colo Gil.
Casi un año después, lejos de Rosario, tuvo la astucia de ir a buscar al primer palo un córner defectuoso también de Gil para meter el taco en la geografía justa para que la pelota viajara paralela a la línea de sentencia y de a poco fuera traspasándola.
Otra vez Herrera, el Chaqueño. El futbolista al que jamás se le notó una mala cara o un mal gesto cuando no le tocaba jugar, pero que cada vez que le tocó hacerlo cumplió con creces. Sea de titular o ingresando desde el banco siempre fue una excelente rueda de auxilio. Tanta injerencia tuvo hasta aquí en el ciclo de Bauza que es el máximo artillero en este nuevo proceso.
Con el de ayer sumó su quinto gol en el semestre (le había anotado dos a Juventud Antoniana, a Almagro, ambos por Copa Argentina, y a Patronato).
Claro que el de ayer fue especial. Porque se trató de un partido que le permitió al equipo meterse en otra semifinal de la Copa Argentina, pero en un clásico, de esos que le calzan a la perfección.
"Vi el primer palo descubierto"
Cualquier personaje del mundo Central ayer era requerido por la prensa. La figura de Germán Herrera sin dudas cautivó la atención de todos. "Vi el primer palo descubierto y fui", destacó el Chaqueño mientras era rodeado por un enjambre de periodistas. Se trataba de la gran figura del clásico, de quien mostró el camino "con la cara externa del pie", según sus propias palabras, aunque en la historia quedará como "el taco de Sarandí".
"No estaba yendo ahí en los córners. Me marcaba Fontanini y en ese momento decidí ir. Tuve la suerte de que la pelota vino ahí", apuntó el Chaqueño en un enorme acto de sinceridad. Tranquilamente pudo haber dicho que se trató de una jugada preparada. Pero no lo hizo.
"Es una alegría bárbara haber macado un gol importante para abrir el partido y para ganar esta serie ante nuestro clásico rival. Sabíamos que iba a ser un partido cerrado, como todo clásico. De hecho el último también se abrió con una pelota parada. Estamos contentos porque después de un primer tiempo que no fue bueno pudimos abrirlo", relató el máximo goleador canalla en el ciclo de Bauza.
El delantero señaló que "en lo personal no hay un antes y un después de esto. Yo sigo de la misma manera, trabajando. Sí me pone feliz haber convertido un gol tan importante".
Y agregó: "En partidos definitorios como estos se habla de muchas cosas, pero estábamos tranquilos, sabiendo el trabajo que está haciendo el Patón".
Por supuesto no pudo alejarse de lo que fue un derby a puertas cerradas. "Fue un clásico raro, demasiado. En Rosario la gente apoya mucho, tanto de un lado como del otro, y la verdad que pareció un entrenamiento. Pero sabíamos de la importancia del partido".
"En estos momentos me imagino a la gente en Rosario festejando porque era un clásico, pero no un clásico más, era definitorio", razonó en Sarandí, mientras aún había bullicio de fondo que partía desde el vestuario visitante, el que le tocó ocupar al canalla.