Central pudo pasar a los cuartos de final y por eso la caída en San Pablo dolió más, aunque haya motivos que la explican y decisiones para afrontar
06:10 hs - Sábado 22 de Agosto de 2026
Lo primero que hay que decir es que Central fue competitivo, pero no lo suficiente. Que perdió en esta larga pausa del Mundial, que hubo problemas, que los refuerzos no fueron suficientes o espectaculares, que hubo la baja evitable de un referente. Que el plantel, en general, estuvo un escalón más abajo que en el primer semestre. Mientras, del otro lado, Corinthians cedió y con la soga al cuello acordó la continuidad de su estrella que terminó definiendo la cuestión. Con tan poco y en las circunstancias más desfavorables para su rival, la caída en San Pablo en la primera llave eliminatoria no hace más que agrandar la decepción. Para una revancha de este calibre habrá que esperar otro año y para los grandes ídolos canallas habrá que ver si tienen tiempo. En el medio, subyace una decisión inminente para la conducción canalla, la de si mantener o no la conducción técnica, la elegida especialmente para afrontar instancias como esta.
Es que Central no perdió por mala suerte, al cabo. Ni por el penal no cobrado a Ignacio Ovando en el primer tiempo. Jugó dignamente, fue más protagonista en Rosario, pero cuando más lo era en San Pablo, no tuvo la certeza en la única clara que dispuso y cometió el único error que debía evitar: el de generar una pelota parada rival cerca del área.
También hay que decir que, en lo estrictamente referido a lo que pasó en cancha de Corinthians, los desequilibrantes canallas jugaron por debajo de lo que se sabe pueden dar. Se habla de Ángel Di María o Jaminton Campaz. Mientras, se insiste, del otro lado entró Memphis Depay como lo pedía la gente. Él intervino en la primera acción ofensiva de su equipo desde que había quedado muy temprano con diez en el complemento, que terminó en la falta de Emanuel Coronel. Y él mismo ejecutó como nadie esperaba. Nada de arriba a buscar a los grandotes zagueros centrales, sino abajo, a ese primer palo donde apareció el más chiquito Bidón para someter a Ledesma.
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El partido y lo que pasó antes
En definitiva, eso fue lo que decidió la historia. Pero mucho antes de esta cita, Campaz presionó con irse, no entrenó y creó un ruido muy innecesario. Fue bien sustituido por Cantizano, al que a su vez antes le dejó el lugar al mejor refuerzo que llegó en este último mercado de pases, Alan Rodríguez. Por cierto, el que firmó casi con el gong.
Y en este ida y vuelta entre lo que pasó en el césped del Neo Química Arena y la previa a este segundo semestre, Enzo Copetti generó la única situación de gol clara de Central, con un hombre de más y el partido 0 a 0. La fabricó bien, la terminó mal, como ha pasado habitualmente. Nadie duda de su esfuerzo, de hecho provocó la roja a Raniele antes del cuarto de hora de la segunda mitad, pero en el último mercado el plantel perdió en un puesto clave. Se fue Alejo Veliz, llegó un Tomás Badaloni que está muy lejos de ser un buen reemplazante y el 9 indiscutido titular terminó siendo el 22, que además quedó en la foto del gol de Timao, porque Bidón se la punteó adelante.
Mientras en el otro extremo, en el arco, pareció excesivo cortarle el vínculo a Jorge Broun antes de tiempo. Hubo ruido ahí también.
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Central, muy cerca de clasificar
Todo ese cúmulo de circunstancias hicieron a un todo y Central estuvo cerca de clasificar, sobre todo de alcanzar la definición por penales. Pero lo perdió en los detalles. Acaso no solo en el del partido en sí, sino en los que lo precedieron.
A Ariel Holan no le renovaron porque no confiaban en él para los llamados mata-mata. Y de hecho quedó afuera en esta misma instancia, de local dirigiendo a Cerro Porteño, ante Palmeiras. Y por esa misma razón optaron por Jorge Almirón, al que el presidente Gonzalo Belloso debió defender en una conferencia de prensa a capa y espada, después de caer en la semi ante River, de perder el primer puesto del grupo ante Independiente del Valle y de quedar afuera, mal, ante Estudiantes por Copa Argentina.
Sonaba lógico entonces. Pero lo cierto también es que de esas llaves, Almirón ganó tres y perdió tres, ahora la más soñada. Y sin enamorar al hincha. Central pudo pasar, pero no lo hizo. Dejó un gran vacío que habrá que ver cómo se llena. Reafirmando el camino que lo acercó hasta acá y lo tiene expectante en casa, o con un volantazo.