Miércoles 05 de Julio de 2023
En partidos tan cerrados como el que se dio frente a Estudiantes, desperdiciar una situación de gol puede resultar demasiado caro. La cosa no le salió del todo mal porque al menos puso sumar un punto, pero indudablemente quedará para el lamento esa inmejorable chance que tuvo Central con el penal de Ignacio Malcorra, detenido por el arquero Mariano Andújar.
Le costó tanto el partido a Central en el primer tiempo que el hecho de que en el inicio del complemento se presentara la posibilidad de un penal era algo así como un vaso de agua en medio del desierto, pero no pudo ser.
Llamó la atención que fuera Malcorra quien se hiciera cargo del remate, no porque no fuera el indicado para patear (lo había hecho ya dos veces en el torneo y ambos terminaron en gol), sino porque contra Colón el encargado de asumir la responsabilidad había sido Alejo Veliz, que esta vez también estaba en cancha. Lo cierto es que la quiso cruzar y Andújar le adivinó la intención. Después vio el cambio de posición del 10 y la salida de la cancha, con algún que otro silbido.
Pero eso no es lo importante, sino el dolor de cabeza que le provoca a un equipo no aprovechar tamaña posibilidad. Porque si se tratara de un equipo que genera muchas situaciones por partido vaya y pase, pero a este Central no le sobra nada y encima venía de un primer tiempo en el que prácticamente no había pateado al arco. De allí el lamento. Y qué decir de la de Veliz del final, en la que eligió pegarle como venía.
A este Central todo le cuesta demasiado y ante un rival mejor posicionado y bien parado en la cancha como fue Estudiantes tuvo la manera de lastimarlo, pero falló en el intento.