Ovación

Central y Newell's, sin margen de error

Ambos siguen con las malas campañas y en la próxima Superliga estarán obligados a sumar para no sufrir con el descenso.

Miércoles 13 de Marzo de 2019

No hay posibilidades de que Central y Newell's desciendan al final del actual certamen. Pero sólo por una cuestión matemática. Ya que si fuese por el juego ambos estarían penando por mantenerse. Porque aunque esta frase pueda desatar la ira de cualquier hincha pasional, la misma describe el presente futbolístico de los dos equipos rosarinos. Una realidad como consecuencia también del pasado reciente.

   Es que los guarismos de las primeras dos ediciones de la Superliga exhiben con nitidez las muy flojas campañas de canallas y leprosos. Justamente por esas magras cosechas hoy los dividendos son tan escasos. Y dejan en la superficie la sucesión de los errores cometidos por aquellos que tienen la responsabilidad de ejecutar las respectivas políticas deportivas. Sí, directivos y secretarios técnicos o mánager.

El problema de ignorar

Es que aquellos que tienen a su cargo el desarrollo y composición futbolístico son los mismos que hoy no terminan de dimensionar la delicada situación a la que llevaron a sus respectivos conjuntos. Y aunque amarren sus hipotéticas correcciones en el tiempo disponible, hoy esas inoportunas respuestas no constituyen ninguna garantía. Es que por su militancia en el error no sólo no disiparon la preocupación, sino todo lo contrario: la acentuaron.

   La fragilidad numérica que supieron construir convirtió a los nueve puntos que restan disputar de la Superliga en trascendentes, porque la cosecha o no de los mismos puede constituir el puente del temor hacia la tranquilidad como así el del temor al pánico.

   Y de cara a los últimos tres partidos que restan, lo que más genera incertidumbre son ciertas decisiones, que no hacen más que evidenciar el raquitismo futbolístico que exhiben ambos planteles de un tiempo hasta ahora.

Decisiones complejas

Sólo para graficar lo expuesto, no se entiende la determinación de Paulo Ferrari de jugar con un equipo demasiado alternativo en Mendoza ante una formación de emergencia de Godoy Cruz. Más aún tras haber avisado con lógica que la prioridad era la Superliga. Como también ocurrió en Newell's, cuando el entrenador Héctor Bidoglio incluyó al uruguayo Ribair Rodríguez ante Talleres, jugador que mostró con cierta obscenidad su precariedad física para competir en el fútbol profesional.

   Si este tipo de decisiones que adoptaron los entrenadores el fin de semana pasado responde a la necesidad de demostrar los pocos recursos con los que cuentan, o en su defecto mostrar a un plantel heredado en malas condiciones, no sólo estarían atentando contra sus propias proyecciones sino que dejan al descubierto el mal desempeño de los secretarios técnicos de cada entidad. Como así a los propios directivos. Aspecto que resultaría innecesario porque a lo largo y a lo ancho de Rosario se sabe que el patrón de este pésimo trance futbolístico de los equipos está dado por quienes conducen a los clubes.

Los técnicos también juegan

Ahora, si todo responde a la falta de experiencia de los técnicos, es de esperar que el aprendizaje sea rápido, porque Newell's y Central no están en condiciones de seguir fallando en materia futbolística, porque el tiempo es implacable, no da tregua y los puntos que se pierden hoy serán añorados mañana.

   Los problemas en el fútbol no se resuelven con declaraciones eventuales, escribiendo en las redes sociales, sacándose fotografías oportunistas o montando operaciones grandilocuentes de marketing.

   De hecho todo eso queda sin sustento y se diluye cuando la pelota en vez de entrar en el arco de enfrente ingresa en el propio.

   Los problemas del fútbol se resuelven con conocimiento y gestión, planificación y desarrollo y fundamentalmente con buenos jugadores promovidos e incorporados para ser ensamblados en un conjunto a través de una idea táctica bien fundada. Algo que en Central y Newell's hace rato no sucede. Por ello es que ahora lo necesario empieza a ser urgente. Porque ya no hay margen de error.

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