Domingo 22 de Febrero de 2009
El presente de Central duele. Duele demasiado. Perdió 2 a 0. Los números no cierran y la debacle es cada vez más profunda. El canalla está enterrado hasta el cuello en el promedio, la reacción se posterga demasiado y en el horizonte rige un alerta meteorológico que por ahora se presume indefinido. Lamentablemente, los auriazules hoy tienen como mejor amigo a la derrota y esta relación perversa debe abortarse de inmediato. Ayer ante Colón, el partido fue friccionado, luchado y ordinario; y con muy poco, sólo con la astucia de Esteban Fuertes, el sabalero se alzó con tres puntos de oro y dejó otra vez a los de Alfaro llorando en los rincones. Central volvió a ser como ese chico al que siempre le sacan los caramelos y nunca sale corriendo, ni se los cambia de bolsillo. Acostumbrarse a perder es el peor pecado del fútbol. Faltan 16 fechas y en junio no habrá grises, será paraíso si conserva la categoría o infierno si el descenso se consuma. Hay tiempo para rebelarse.
Central tiene un aplazo en matemática. En el Clausura sumó solo un punto sobre nueve jugados. Marcó sólo un gol y le convirtieron cuatro. Hoy no sólo hay riesgo de jugar la promoción, sino que existe la chance real de descender sin escalas (ver página 4). La sangre llegó al río y las respuestas deben aparecer de inmediato.
Ayer en el Cementerio de los Elefantes Alfaro utilizó por primera vez como titulares a los cinco refuerzos que solicitó, pero el equipo no lució aceitado ni mucho menos. Central dejó el alma en cada pelota, pero casi no pensó y con el paso de los minutos el nerviosismo le mañató las piernas.
El canalla arrancó dormido y Colón fue una tromba durante los primeros diez minutos. El sabalero arrinconó a Central contra su arco y el Bichi Fuertes aprovechó la modorra de toda la defensa para cabecear solo en el primer palo, a la salida de un córner y poner el 1 a 0 a favor del local.
Así, Alfaro puso manos a la obra y adelantó a Choy González. El uruguayo tuvo ayer sus mejores minutos en Central. A pura gambeta perforó la defensa local y en tres ocasiones estuvo a punto de igualar, tal vez hubiera puesto algo de justicia en el marcador. También lo tuvo Lima con un tiro libre que le quemó las manos a Pozo.
En el complemento, Central luchó, pero siempre careció de profundidad. Sólo arañó el empate con un cabezazo de Braghieri que Torres rechazó en la línea.
>> El Bichi, verdugo
Colón aceleró al final, luego de una tapada magistral de Broun a Oyola. El Bichi Fuertes esperó con los cubiertos en la mano un centro de Ramírez y clavó más el puñal en el ánimo canalla.
Dio la sensación que Colón ganó con muy poco. Y Central ahondó su crisis. El canalla transmite una preocupante imagen de equipo ganable y absolutamente falto de confianza. Alfaro no piensa en dar un paso al costado y los dirigentes por ahora lo miran de reojo. Se viene una semana de alto voltaje, con escala final el viernes en la visita a Banfield. Las victorias lavan las heridas, las derrotas las infectan. El futuro, sólo lo saben las brujas. l