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Central volvió a jugar mal y cayó anoche en su visita a la Lepra mendocina

Colapsó. Se veía venir. Las últimas actuaciones así lo indicaban. El presagio de que si Juan Antonio Pizzi no descubría el mapa genético del fútbol que identificaría a su equipo el tiempo tarde o temprano se lo iba a facturar. Rosario Central fue una sombra, perdió 2 a 0 y se vuelve preocupado a Rosario. (Video: los goles mendocinos) 

Jueves 06 de Octubre de 2011

Colapsó. Se veía venir. Las últimas actuaciones así lo indicaban. El presagio de que si Juan Antonio Pizzi no descubría el mapa genético del fútbol que identificaría a su equipo el tiempo tarde o temprano se lo iba a facturar. Y finalmente ocurrió. Transitó un partido sin siquiera poder escalar los primeros metros de un juego pensado. Sin destellos ni ráfagas sucumbió frente a un adversario que deambula inmerso en sus limitaciones. Al que recién puso en apuros cuando ya estaba abajo por dos goles. Y ahora, aunque el ex goleador diga que no hay que mirar la tabla, lo cierto es que en ese escalonamiento que marca posiciones y también expectativa Central quedó ahora más relegado.

No obstante, no sólo de lo numérico se demoró la ilusión, también desde lo futbolístico, porque la chatura era tal que alcanzó con una jugada diferente, ni siquiera exquisita, para romper la monotonía de un encuentro paupérrimo desde lo táctico y mucho más desde lo técnico. El Ogro Fabbiani apeló a su fortaleza física para sacarse de encima las ingenuas marcas de Rivarola y Ricky Gómez y metió un pelotazo cruzado que superó el cierre de Zarif para que por detrás Cavallero metiera un zapatazo certero para hacer estéril cualquier intento de García. Sí, una combinación apenas distinta, bastó para desnivelar. Y con ese gol en el fin el primer tiempo, Central sacó como conclusión que en este viaje de la búsqueda del ascenso anhelado es indispensable tener un GPS futbolístico, aunque sea el más elemental, y los canallas aún no lo poseen.

El técnico canalla realizó el primer cambio en el vestuario antes del complemento. Mozzo se quedó y entró Carrizo. Pero ni tiempo tuvo de experimentar la variante, porque Ferradas hizo el segundo al darse vuelta mientras los defensores canallas otra vez pecaron de indolentes.

Independiente festejó la diferencia y Central fue por el achique. Lo tuvo Castillejos al descuento, pero no lo logró. Mientras, Pizzi apeló a otras dos variantes al mandar a Rivero y Aguirre por Ferrari y Ricky Gómez. Una señal evidente de quemar las naves. Y las quemó nomás, porque el local con la ventaja se acomodó mejor y por primera vez empezó a controlar los hilos del encuentro.

Central pugnó con más determinación que claridad conceptual por reducir las diferencias, y en el avanzar sin una hoja de ruta es factible que termine profundizando el extravío, y por esto quedó expuesto a que esa distancia que lo separaba de su rival sea aún mayor, ya que los mendocinos llegaban con chances de hacer el tercero.

Independiente, consciente de sus escasos recursos, mantuvo el respeto y su entrenador Dillón movió el banco para iniciar el cierre de una victoria que ya parecía segura. A tal punto que fueron más las situaciones que generó que las que le provocó Central. A tal punto que Martín Gómez tuvo dos claras para coronar el tercero, pero en una remató mal y en la otra reventó el travesaño.

Central deberá resetear su máquina. El sistema se le tildó. Pizzi deberá replantear su juego. Un replanteo literal y fáctico. Porque así, como jugó anoche, donde no jugó, la tabla de posiciones comenzará a reflejar sensaciones pocos gratas.

Expectante pero ahora más lejos

La derrota no modificó demasiado el panorama en cuanto a posiciones, pero está claro que los triunfos de River, Gimnasia (J), Instituto y Quilmes condicionaron al conjunto auriazul, que si bien continúa en una ubicación expectante, otra vez dejó pasar la chance de mantenerse muy cerca de la punta.

Creador se necesita

Mediodía de miércoles. Hotel Esplendor de Maipú. La mesa recibe los cafés que sirven de excusa para hablar durante algunos minutos de fútbol. El presidente de Rosario Central, Norberto Speciale, el mánager Gonzalo Belloso y el vicepresidente Rubén Fernández conversan con los enviados de Ovación. La pregunta surje por imposición del análisis previo. “¿No van a traer un volante creativo a fin de año?”, fue la consulta. Y el encargado del fútbol canalla responde casi sin esperar que las palabras de interrogación concluyan. “No sabemos, es prematuro todavía, hay que esperar”.
  Noche de miércoles. Estadio de Independiente Rivadavia de Mendoza. Central repite la falta de juego. No tiene conductor. Nadie toma la posta para erigirse en el conductor centralista. No tiene intérprete el equipo de Juan Antonio Pizzi. La respuesta aparece sola. Ya sin dirigentes ni mánager. Se desprende del análisis con el resultado en formación. Sí, deben traer un futbolista creativo. Sin él, será muy difícil.
  Las pequeñas sociedades que alguna vez alguien pregonó como tejidos social futbolístico para constituir un conjunto no se formaron en el equipo canalla. Paulo Ferrari y Omar Zarif no lo logran por derecha. Germán Rivarola y Ricky Gómez tampoco lo pueden hacer por izquierda. Julio Mozzo y Andrés Alderete se incomodan en el reparto del medio. Gonzalo Castillejos y Rodrigo Salinas tampoco pueden conformar el punta de lanza necesario dentro del área. Tampoco Federico Carrizo y Antonio Medina pudieron fusionarse en esa sociedad de rápidos y furiosos. Y los únicos que habían sí armado esa sociedad se lesionaron los dos: Leonardo Talamonti y Matías Lequi.
  Entonces sí, Central necesita alguien que programe ese GPS táctico, así como lo fue Omar Palma con Russo, como lo fue Pizzi con el Patón Bauza. Claro que esta vez deberá estar más emparentado con el Negro que con el actual entrenador, porque la mayor carencia canalla está en la zona de gestación.
  Si con esta carencia, con la ausencia de un patrón futbolístico, con las bajas de jugadores clave, Central está en el lote de vanguardia, bien podrá potenciarse con la llegada de alguien que juegue y haga jugar, sin prisa pero sin pausa, y con la precisión necesaria para arribar al puerto deseado: ni más, ni menos que el ascenso. l

La línea perdida

“Tenemos que recuperar la línea futbolística, porque la del esfuerzo, de la actitud y del compromiso está vigente”, evaluó el entrenador auriazul, Juan Antonio Pizzi, ya con el 0-2 ante Independiente Rivadavia, que golpeó duro a este Central que volvió a dar un paso atrás en su juego a la par del mal resultado.
  “Lo primero que tenemos que hacer es volver a la senda de la creación de fútbol que se necesita para ser protagonista, a tener más precisión junto a la misma entrega que hasta ahora”, agregó el DT con sus frases cortadas, pensadas, buscando las mejores palabras para explicar el declive futbolístico de las últimas fechas.
  Pizzi aceptó que Central no hizo un buen partido desde el comienzo, aunque “igual así en el primer tiempo no tuvimos inconvenientes. Pero nos metieron el gol en el final y encima aumentaron ni bien empezó el segundo tiempo. En dos momentos clave. No quedó otra que ir a buscar y no tuvimos la claridad necesaria”.
  Y esa falta de juego creativo hizo que Central no lograra generar jugadas claras cerca del arco de Independiente Rivadavia, a lo que el técnico reflejó que “tuvimos alguna situación, pero sin la claridad necesaria”.
  Por eso Pizzi no cargó sobre los delanteros (Castillejos-Salinas), al decir que “tuvieron algunas chances y no las metieron, pero no hay que responsabilizarlos a ellos. El tema es que no podemos generar más”.
  En este punto, el entrenador de Central explicó que “vamos a buscar variantes y a los intérpretes que necesitamos para acercarnos a la línea de juego que pretendemos”. Y respondió a la pregunta de la falta de continuidad de algunos jugadores en ofensiva, señaló: “La continuidad de un jugador es relativa, cuando pongo un jugador debe rendir”. El DT no calificó a este desempeño canalla como el más flojo pero sí reconoció que “involucionamos, porque ya llevamos un tiempo de trabajo y algunas cosas tendrían que salir con mayor claridad y contundencia”. l

Fin de invicto para el Mellizo García

Manuel García se quedó sin invicto. El juvenil arquero canalla lo mantuvo en sus primeros dos encuentros (en Corrientes ante Boca Unidos y en el Gigante contra Almirante Brown) pero se le cortó antes del final del primer tiempo en Mendoza (43’), por lo que sus números quedaron en 223’.

El aguante de la tribuna

Llegaron temprano. Comenzaron a recorrer el amplio parque y a dos horas del inicio se apostaron en la entrada del enorme espacio verde desplegando como un ritual todas sus banderas, como quien marca su territorio de pertenencia. Allí estaban ellos, los canallas, los que desafiaron una vez el tiempo laborable y la distancia. Algunos obligados por la circunstancias de la no televisación del partido. Y los otros de siempre, que van a donde sea y como sea. De a poquito se fueron metiendo en la tribuna y desafiaron en inferioridad numérica a los anfitriones, hasta el minuto 27 del primer tiempo, que como en las viejas películas de guerra, como cuando llegaban los refuerzos, hacía su ingreso por un costado el grueso de la barra con banderas al viento.
  Desde adentro de la cancha el equipo no contagió fervor, más bien generó bronca, impotencia y también preocupación. La misma preocupación con la que volvieron a desandar el camino hacia Rosario esperando que en la próxima el retorno sea con gloria.

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