Ovación

Central volvió a la victoria en Mataderos y se prendió otra vez en la pelea

Con goles de Marco Ruben, a los 37' del primer tiempo y Franco Cervi, a los 36' del complemento, el conjunto dirigido por Eduardo Coudet llegó a 26 puntos, uno menos que el líder Boca.

Sábado 09 de Mayo de 2015

Bien Central. Así se hacen las cosas cuando se pretende pasar de los dichos a los hechos. A los rivales inferiores como Nueva Chicago, hay que ganarles si se quiere pelear por la torta grande como el Chacho Coudet mismo, sin experiencia, con un plantel que ni había armado todavía, dijo apenas tomó cartas en el asunto en Arroyito. Bien Central. Porque llegó a este partido quizás en la peor situación anímica de este ciclo. Por los empates sucesivos que van minando la confianza en lo futbolístico, sobre todo cuando son en casa, pero más por los sinsabores extra que afectaron a jugadores demasiado importantes como para que no tengan incidencia en el resto. Y sin embargo puso la cara, aguantó cuando debía y se adueñó de todo rápidamente, imponiendo respeto, en juego y, como consecuencia, en los goles que le dieron una fundamental victoria en Mataderos.

   Y bien Central porque reapareció en la red su goleador, para convertir primero y asistir después, en el contexto de sociedades ofensivas con dos pibes de la casa como Jonás Aguirre, sobre todo, y Franco Cervi, que se hicieron sentir en un trámite que, sin prisa ni pausa, fue volcando a su favor para marcar las claras diferencias entre un equipo que ya se ganó el rótulo de candidato, y otro que está para volver a la B Nacional.

   Porque eso es Central también. Un candidato. No hay porqué tener pruritos para decirlo así cuando ya el atípico campeonato se arrima a la mitad de su recorrido. Coudet nunca habló de otra cosa cuando asumió el desafío y sus dichos parecían más una expresión de deseos. Después de 12 fechas invicto y de volver a ganar cuando así lo obligaba la circunstancia, no hay más que ratificarlo.

   Y eso que Central no la pasó bien al principio. La sensible y repentina baja de Damián Musto y la decisión del Chacho de juntar de doble cinco a Gustavo Colman con Nery Domínguez, le dejó el campo abierto a un entusiasta Nueva Chicago, que se sabía que de entrada iba a tratar de imponerse para acarse esa mochila de cemento que carga encima. Sin la pelota, con dificultades para ganar la segunda pelota, Mauricio Caranta fue figura en esos primeros 15 minutos, donde lo llenaron de centros de las dos bandas.

   Pero bastó que Nery tomara la posta, que la defensa rival empezara con sus convites insólitos y que Rosario Central atropellara por los flancos, para que los dos se vieran frente a su espejo. Desde entonces sólo cabía esperar a ver cuándo se traduciría en diferencia (Marco Ruben de cabeza a los 38’ tras centro preciso de Jonás Aguirre) y luego cuándo se remataría (Franco Cervi de zurda a los 80 minutos luego un gran pase atrás del 9). Porque ya no hubo partido.

   Ya no se hablará de la seguidilla de empates ante Estudiantes en La Plata y Huracán en el Gigante de Arroyito. Sí de un equipo que, inserto entre los pesos pesados del fútbol argentino y aún cuando deba jugar con cada uno de ellos, cada vez le da más argumentos al sueño del hincha auriazul de que hay con qué. Quizás ayer como nunca se lo demostró a sí mismo. Bien. Muy bien Central.

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