Ovación

Central volvió a eliminar a River y accedió a octavos de final de la Copa Argentina

El conjunto de Eduardo Coudet venció al millonario con goles de Marcos Ruben -de penal- a los 27' y Jonás Aguirre a los 89'.  Musto vio la roja al igual que Maidana y Balanta en River.

Sábado 04 de Julio de 2015

Si a cualquier hincha de Central, si al cuerpo técnico y los jugadores, si a los dirigentes y a quien sea ligado a Arroyito, le hubieran dicho que su equipo eliminaba a River Plate ganándole 2 a 0 en la reanudación de la actividad oficial que lo tiene como principal protagonista, y de yapa pasaba a los 8º de final de la Copa Argentina, firmaban donde sea y preparaban el champán para descorchar. Y consumado el acto, está bien que lo hayan hecho, que festejasen y se hayan vuelto de San Juan con el orgullo hinchado. Parecerá desmedido entonces, ante la frialdad de los números, implicar ya desde el vamos que, además de esa alegría que supo conseguir, Coudet se llevó mucha tarea a Rosario. Porque mostró dos realidades que emergieron nítidas. La de un planteo que supo llevar adelante para ganar y la de un increíble desconcierto después de haber llevado el partido a su máxima conveniencia. En fin, aunque la última imagen es la que cuenta, en este caso la primera es la que le dio el empujón para la recta final del año que vino a buscar.

   Todo lo bueno y todo lo malo de la noche sanjuanina fue de Central. Marco Ruben y Mauricio Caranta fueron en casi todo el primer tiempo parte de un todo que supo hacer dudar a un rival encumbrado y completo, que marcó bien la diferencia y la mantuvo. Entonces ellos dos emergieron como figuras, pero había un conjunto que los contenía, que tuvo una idea madre de juego y que la impuso, aún con sobresaltos, sobre todo inmediatamente después del 1-0. Pero luego de eso, después inclusive de que River quedara con 9 por las justas expulsiones de sus infantiles zagueros, cuando tuvo todo a favor para que el equipo emerja en toda su plenitud y diera un paso enorme en crecimiento, se confundió, no supo qué hacer con los espacios que había fabricado, y terminó envuelto en un mar de dudas que apenas la exquisita definición de Jonás Aguirre al final pudo disimular.

   Once contra once se impuso Central, más allá de tres tapadas brillantes consecutivas de Caranta después de que Ruben ridicularizara a Alvarez Balanta y que Cervi hiciera lo propio con Maidana. Orfebres del penal que el 9 convirtió, entonces el petiso volante complicaba en serio con sus gambetas y los auriazules también se imponían por las bandas. Fue todo un mérito el gol, las atajadas del uno para asentarlo y las rojas a los dos centrales de River que le siguieron, provocadas por el artillero canalla.

   Y cuando estuvo en ventaja, cuando debía saber administrar esos recursos extras que había conseguido, se embatató por completo. Nunca partió un buen pase, nunca hubo una pausa adecuada para un pique al vacío que tampoco llegó y ni siquiera el ingreso de Colman, que parecía entonces muy inteligente para encontrar ese segundo de más para pensar, fue suficiente para evitar que River se agrandara y que Caranta tuviera más trabajo que Barovero. Insólito. Parecía que sólo Central podía jugar en igualdad de condiciones, nunca con exceso y hasta Musto entró en el absurdo de ir vehemente a una pelota intrascendente.

   No fue ni siquiera un pecado de juventud, porque los experimentados cayeron también en la trampa y hasta Pablo Alvarez debió ganar segundos en el suelo para encausar la absurda situación. El horror de Mercado y Sánchez saliendo por derecha le permitió a Aguirre trepar por enésima vez y, esta vez sí, definir bien. Ya que el equipo no podía llegar mano a mano hasta Barovero, se la tiró bárbaro de lejos para aquietar una angustia difícil de justificar, salvo en el hecho que a este equipo al fin le falta aplomo para saber qué hacer en situaciones poco habituales como las de anoche.

   Central lo ganó, eliminó a River, se tomó revancha del rival que le sacó el invicto en el campeonato y trabajó por el resultado que después tanto le costó defender. La última imagen cuenta, claro, pero sobre todo para el Chacho. Justo es decir al fin que para todo el resto debe primar la primera y de ella debe tomarse para el sprint de la pelea hasta el final.

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