Viernes 19 de Mayo de 2023
Lo desplumó contra todos los pronósticos. Ratificó que el Gigante es su fortaleza. Central terminó festejando un triunfazo ante Defensa y Justicia, que venía sobrevolando con el pico alimentado de buenos puntos. La performance del canalla fue de menor a mayor. Pero terminó siendo muy productiva. En serie. Y en serio. Porque este viernes ratificó que, pese a las limitaciones internas, se las ingenia con alma y corazón para estar en el lote de los verdaderos protagonistas. Tiene cuestiones por corregir, es verdad. Como también es cierto que ya ganó el respeto de todos los participantes de la Liga Profesional por mérito propio. Y eso tiene un plus tan valioso como esta victoria tan encantadora en el Gigante.
Que pase el que sigue. Lo del representativo de Arroyito a veces es para un diván. En otras ocasiones es para verlo en vivo y disfrutar la producción. Tiene lagunas. También pasajes concretos y bien elaborados. Es un combo particular que sigue enamorando e ilusionando a toda su comunidad.
El primer tiempo fue movido. Se jugó a un ritmo Intenso. Vibrante. Por momento todo fue tan frenético como atrapante. En cierto pasaje se tornó golpe por golpe. Con virtudes. También con defectos por partes de ambos. Sin embargo, la función fue por demás de entretenida y pasajera para todos los espectadores.
El Halcón abrió sus alas de juego ofensivo ni bien se encendió el juego. El canalla cayó en sus garras prácticamente sin darse cuenta. El Gigante quedó aturdido cuando Bogarín recibió una limpia asistencia y sacó un misil tierra aire que hizo explotar la red auriazul ante la impotencia de todo un festivo estadio. El 10 de la visita no tuvo empacho para hacer una gran travesura a los escasos 9 minutos.
Parecía que el dueño de casa había sido devorado por completo. Pero no. Dio señales de estar vivo y herido en el orgullo tres minutos después de ese bombazo recibido. Y respondió con autoridad. Con temple y enjundia a la salida de un tiro de esquina lanzado por Malcorra y bien capitalizado por Quintana. El zaguero central se elevó más alto que todos y empardó el desafío para calmar además las agitadas aguas que corrían por Arroyito.
De ahí en más los dos trataron de ir al frente con sus armas. Defensa y Justicia parecía estar mejor armado, por cierto. Se notaba cuando avanzaba a paso redoblado y sumaba soldados en toda la línea defensiva del canalla, que por instantes no la pasó nada cómoda.
Si bien Giaccone tuvo un momento muy claro para desnivelar la balanza del resultado a favor de los anfitriones, lo cierto es que Sant'Anna se visitó de héroe sin capa y logró desviar el curso de la pelota que tenía destino el fondo de la red. El juvenil de la casa se mostró muy lagunero. Quizá, si estaba más fino podría haber definido mejor. Otro que mostró intermitencia fue Malcorra, pese a su voluntad por atacar. Mientras que el doble cinco conformado por Ortiz y Mac Allister no desentonó, aunque el roldanense exhibió un mejor y eficaz andar.
Pero el representativo de Florencia Varela también tuvo lo suyo. No es que hizo el primer gol del encuentro y se durmió en su nido de laureles. Se mostró aceitado en la sincronización ofensiva y generó dos capítulos de acción que casi le hacen saltar la térmica al Gigante.
No obstante, Fatu Broun ratificó que no quería pasar la noche mirando las luces y tuvo dos tapadas bárbaras. Una a Alanis (35') y la otra a Togni (40'). El capitán evitó que el equipo se vaya al descanso masticando bronca e impotencia tras una primera etapa aceptable y entretenida desde el punto de vista futbolístico.
La parte final mostró a un eficaz Central. La visita metió presión y llegó al área auriazul de movida pero no pudo facturar. Instantes después el Gigante se erigió en un infierno encantador cuando Malcorra aprovechó un rebote de Unsain a los 9'. El 10 no dudó cuando vio que le quedaba servida y metió un zurdazo sin anestesia.
Defensa casi hizo justicia mientras las tribunas desbordaban de pasión al ritmo de los bombos y trompetas. Todos derrochaban alegría. Pero hubo una ráfaga de tres minutos que casi deja la comunidad en modo asombro cuando Alanis (12') y Togni (15') exigieron a fondo a Broun, quien garantizó y custodió la seguridad del arco con su escudo humano.
El partido luego tuvo momentos de frenesí. Otros de intermitencia. También de incertidumbre. Aunque en líneas generales todo terminó tiñéndose de azul y amarillo. Porque Central logró ganar más espacios y se plantó con personalidad cuando el halcón amagó con querer dañarlo y cerró una noche perfecta desde los números porque ganó 2 a 1 y sigue ganándose el respeto de todos con recursos limitados.