Central viene con envión para dar el salto con Aldosivi
Tras el resonante triunfo ante River, Central recibe al también comprometido Aldosivi. De ganar prácticamente se asegurará terminar el año fuera de la zona del descenso.

Lunes 25 de Noviembre de 2019

Tantas veces renegó Central en la previa de un partido que esta vez puede darse el lujo de esperar el choque ante Aldosivi con cierta tranquilidad. Pero ampararse en esa sensación de confiabilidad podría ser un arma de doble filo. Porque lo que se juega el canalla no es poco. Está ante la posibilidad de torcerle el brazo a un rival directo por la permanencia, algo que nunca logró en lo que va del torneo (ver aparte), al que dejaría ya sin chances de alcanzarlo hasta el cierre de año. Y eso es, sin dudas, lo más importante. Lo que sí está claro es que ese espíritu triunfalista tiene que ver con las dos victorias consecutivas, pero sobre todo por la estocada que metió en la última fecha, contra River en el mismísimo Monumental. Pero aquel momento de euforia tiene que servir sólo como eso, como envión. La de hoy será una nueva historia, en la que el equipo de Cocca tiene una nueva cita con sus necesidades y obligaciones.

   Lo primero que deberá hacer Central es cambiar el chip. Aquella versión especuladora que mostró en Núñez le servirá de poco. Seguramente Aldosivi propondrá algo similar a lo que hizo el canalla contra River. Y así los roles se invertirán. Pero eso compete estrictamente al juego, que no tiene tanto que ver con lo emocional, amén de que el partido Central deberá resolverlo a partir de la pelota.

   Hay un empellón anímico que es irrefutable. No es lo mismo para Central salir a jugar hoy contra Aldosivi habiendo ganado en el Monumental que tener que hacerlo después de una derrota. Las preocupaciones hubiesen sido otras. De eso podrá valerse también un equipo que encontró alivio y transitó dos semanas con una relajación con la que no estaba acostumbrado a convivir. Para los tiempos que corren, y por lo que atraviesa el equipo, no es poca cosa.

   Ahora, cuando pasadas las 21 Loustau pite el inicio, ya nada contará más que el cara a cara con un Aldosivi al que de golpear le impedirá toda posibilidad de alcanzarlo en este 2019. Y más, Central prácticamente se asegurará terminar el año fuera de la zona caliente del descenso. Debieran pasar muchas cosas extraordinarias para que, ganando hoy, el canalla termine con más barullo del que tiene con los decimales.

   Futbolísticamente estará obligado a dar un salto de calidad, del que siempre fue en busca y muy pocas veces encontró. Es cierto que viene de una actuación con una precisión, aplicación y concentración por encima de la media, pero esta vez necesitará algo distinto, de mayor vuelo desde el juego.

   Fue tan irregular el torneo hasta aquí de Central que esta es la segunda vez que logró hilvanar dos triunfos consecutivos. Aquella vez, en el inicio de la competencia ya no pudo en el tercero. Desde ese lado también habrá un desafío en puerta, pero no por el tema estrictamente estadístico, sino por el impacto que generará una nueva victoria. Será reafirmar lo hecho en el Monumental, golpear a un competidor, acomodarse aún más en la zona de abajo y, por qué no, fortalecer una coraza en la previa de otro partido chivo como el que tendrá el próximo domingo en Santiago del Estero. Pero esto último es más futuro que presente.

   A Cocca ni siquiera parece haberle alterado demasiado el semblante la necesidad de tener que mover dos piezas (Brítez y Riaño, ver páginas 6 y 7) por obligación. Es más, convencido del paso que su equipo está obligado a dar, meterá una tercera variante, de orden táctico. Pero todo lo hizo pensando, analizando y decidiendo en un contexto de mayor tranquilidad. Central tiene el sostén anímico y lo emocional. Necesita utilizar ese envión como trampolín.

Nunca ganó ante rivales directos

A esta altura Central tiene una deuda consigo mismo en medio de la lucha por la permanencia. El de hoy será el sexto partido ante un rival directo y lo llamativo es que no pudo ganarle a ninguno. Hubo partidos en los que el sabor amargo fue mayor, pero fue esa falta de contundencia ante equipos que pelean por no descender lo que le impidió tomar mayor aire.

El ejemplo más claro y el de mayor relieve es el partido ante Patronato (1-1). Fue la historia en la que Central mejor hizo las cosas y no pudo liquidarlo. Pero hubo otras tantas oportunidades que también desperdició. En Santa Fe no pudo con Colón (1-1), después en el Gigante con Newell’s (1-1), un par de fechas más tarde de visitante frente a Lanús (1-1) y más acá en el tiempo contra Estudiantes (0-3). Ahora es el turno de Aldosivi, con el que intentará sacarse la espina.