Lunes 01 de Agosto de 2022
De los malos momentos muchas veces cuesta salir y a los buenos momentos hay que sacarles el mayor jugo posible, por eso Central está frente al coqueto desafío de hacer extensivo este presente de días más o menos felices que le toca vivir, en comparación claro está con los tormentosos de los últimos tiempos. Una tercera victoria consecutiva le vendría al canalla como anillo al dedo, implicaría un granito más de arena en esta nueva construcción que con Carlos Tevez al frente se está intentando llevar a cabo. Hoy es Central Córdoba de Santiago del Estero, de flaco presente, pero esto no debiera distraer a Central de su verdadero objetivo. ¿Razones para entender lo bueno que representaría una nueva victoria? Unas cuantas. La fundamental: el fortalecimiento futbolístico, pero sobre todo anímico de cara al partido por Copa Argentina del próximo jueves en Córdoba ante Quilmes.
Qué paradójico, cuando hace un par de semanas se hablaba de que si los resultados no comenzaban a aparecer de manera inmediata el panorama se pondría decididamente oscuro, las muecas de sonrisas empezaron a florecer. Fue una, después otra y algunas más. Y eso hizo que el semblante hoy en Arroyito sea otro, por supuesto con un grado de distensión impropio de los días que este Central de convulsiones permanentes supo vivir hasta hace unos pocos días.
Tan loco es este presente de Central que con un triunfo esta tarde-noche en el Gigante hasta podría embarcarse de ilusionarse con una posible clasificación a Copa Sudamericana, de la que quedará a cuatro o cinco unidades (dependiendo del resultado del postergado Talleres-Unión). Pero no sería del todo aconsejable para Central empezar a mirar hacia arriba cuando hasta hace tan poquito se la pasaba mirando para abajo. No obstante, el ejemplo vale para entender el giro que pegó la vida del canalla en estas últimas semanas.
Por supuesto el verdadero quiebre (más emocional que futbolístico) Central lo empezó a vivir en el clásico, con una victoria justa aunque ajustada, pese a que ya venía con algunos síntomas de rehabilitación ya sobre el lomo, como lo fueron los partidos ante Sarmiento e Independiente. Ahora, ese sostén anímico que el canalla encontró en el clásico fue un punto de partida para algo más. Y lo dejó bien expuesto en cancha de Arsenal.
Hoy Central es un equipo mucho más creíble, que invita a confiar y que en cierta forma volvió a despertar un mínimo de expectativa. Todo esto es tan cierto como que el afianzamiento colectivo todavía no está resuelto, de allí la necesidad de mantener los pies sobre la tierra y que las emociones no se lleven puesta la realidad.
Pero lo del mayor control en lo que hace al juego y a la mente está. Porque es cierto que en estos últimos partidos más de un rival logró poner a algún jugador en posición de gol, pero de la misma forma hay fuertes indicios de que el equipo ya no se expone tanto, que luce un poco más ordenado. Hace cuatro partidos que no le convierten y eso también es otro elemento que genera confianza.
Pasó Sarmiento, con un triunfo merecido; pasó Independiente con un empate que generó conformismo; pasó el clásico con un resultado que exime cualquier tipo de análisis y pasó Arsenal, con una victoria de las más sencillas que logró Central de un largo tiempo a esta parte. Y todo eso, que no parecen hechos aislados, es lo que potencia la confianza.
Por eso, el paso que pueda dar el canalla hoy en el Gigante no será uno más. Es que un buen resultado le servirá como alimento en medio de esta buena cosecha que está protagonizando, pero fundamentalmente le servirá para fortalecer el ánimo de cara al choque por Copa Argentina, a esta altura uno de los desafíos más notorios que tiene por delante el equipo.
Tevez está convencido de una idea y es lo que lo lleva a no meter demasiada mano en el equipo, más allá de que entiende que la estructura está por encima de los nombres propios. Con lo que tiene y considera le genera mejor potencial, el técnico va por un paso más hacia la consolidación. Enfrente está la escalada en las posiciones, la mejora en los promedios (sobre todo la tabla de la próxima temporada), el acercamiento a la zona de copas y el fortalecimiento del ánimo en la previa del partido por Copa Argentina. Así, hoy más que nunca está frente al desafío de demostrar. Depende de Central de poder lograrlo para que en este proceso de aceleración no sólo no se detenga, sino al que pueda meterle una marcha más.