Central viaja a Venezuela con el motor bastante exigido, pero con el mejor combustible

La clasificación en el torneo Apertura le llenó el tanque de optimismo de cara al choque contra Universidad Central por la Copa Libertadores

06:15 hs - Domingo 26 de Abril de 2026

Central y sus ilusiones a cuestas, en un presente que le sonríe, básicamente en lo que tiene que ver con el cumplimiento de los objetivos trazados. El equipo tiene cuestiones futbolísticas por pulir, pero viene de cargar el tanque con el mejor combustible para situaciones en las que el ajetreo de la doble competencia, lógicamente, impone condiciones. Ese combustible es ni más ni menos que la motivación y el impulso anímico. De cara al partido frente a Universidad Central de Venezuela, por la Copa Libertadores, la fortaleza mental es el mejor aliado.

Cada capítulo que se intente escribir siempre tendrá la hoja en blanco, con el pensamiento pleno de que el pasado no cuenta demasiado. Pero este Central tiene un porqué para no apartarse del contexto que lo envuelve.

El partido contra Estudiantes de Río Cuarto era una verdadera prueba de fuego porque la intención era lograr la clasificación a los octavos de final del torneo Apertura ya en esta fecha. ¿Con qué motivo? El de allanar el camino para lo que viene.

Central busca otro buen resultado

Y lo que se viene es el intento de meter otro buen resultado para encaminar también la clasificación en la Copa Libertadores. El cansancio existe y está a la vista de todos, pero también es evidente el empuje desde lo anímico.

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Alguien dijo alguna vez que “el fútbol es un estado de ánimo”. Si eso es cierto, a Central este encuentro en Venezuela le llega en un momento más que óptimo, pese al desgaste físico.

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Ángel Di María tuvo que ingresar en el priemr tiempo por la lesión de Gaspar Duarte.

La forma en la que el Canalla afrontará ese partido ante Universidad Central es la mejor, diametralmente opuesta a lo que hubiese ocurrido con un tropezón de por medio en Río Cuarto.

El Apertura, un capítulo cerrado

Es que todos en Central saben que la historia del torneo Apertura ya tiene al menos un capítulo cerrado: el de la clasificación. Y ese pase a los octavos de final es el trampolín ideal para picar lo más alto posible en la lucha continental.

Hoy en Arroyito todo es una especie de Tetris en el que está la obligación de ir acomodando las piezas de tal forma para que la cosa funcione. Hay un ejemplo claro que da fe de ello.

Cuando después del partido contra Sarmiento, Almirón habló de que había visto al equipo algo “cansado” se pensó en la idea de que a Río Cuarto el Canalla iba a ir con un mix o directamente con un alternativo, como había sucedido frente a Huracán. Pero finalmente no sucedió.

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¿Mera coincidencia?

No parece una mera coincidencia que el entrenador haya decidido poner a la mayoría de los titulares en la tarde-noche del viernes con el hecho de que el viaje a Río Cuarto fuera en vuelo chárter. Fueron dos horas (una de ida y otra de vuelta) de vuelo contra no menos de 12 en micro. Ese mismo viernes, apenas pasadas las 12 de la noche, el plantel ya estaba descansando en el hotel del predio de Arroyo Seco.

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Copetti cabecea al gol y pone a Central arriba en el marcador ante Estudiantes de Río Cuarto.

Esa logística y esfuerzo por parte del club seguramente fue lo que llevó al técnico canalla a tomar la decisión de apostar en grande. Esto es, ir con mayoría de titulares a Río Cuarto en el afán de lograr la clasificación en el Apertura. Futbolísticamente le costó demasiado, pero el pasaporte recibió su sello correspondiente.

Y librarse ya de las tensiones en el torneo local le permite al equipo mirar con mucha más calma el partido contra Universidad Central, teniendo muy en claro que, si la cabeza está bien, el físico puede acompañar de una mejor manera.

Después, serán 90 minutos de fútbol con todo por escribir, pero sabiendo que el paso que se puede dar puede transformarse en un salto más que pronunciado.

De mínima, sumar

Central tendrá una necesidad de mínima, que es no perder. Pero todos son conscientes de que ganar en Venezuela implicaría darle continuidad a este andar sólido y, básicamente, potenciar la sensación de que el pase a octavos de final de la Copa Libertadores quedará mucho más cerca. De ganar, le sacará al menos cuatro unidades al equipo venezolano, al que todavía tiene que recibir en el Gigante de Arroyito (lo mismo a Libertad de Paraguay).

En Central el movimiento no para. Saca los pies de un terreno para ponerlos en otro, pero lo mejor que tiene es que la tracción es siempre hacia adelante. La vista nuevamente al frente para pisar el acelerador ahora en Copa Libertadores, con el motor en su pico de exigencia, pero con el tanque lleno de optimismo.