Ovación

Central venció a Unión sin sobrarle nada y ajustándose el cinturón

El grito sagrado en Arroyito fue de Tobio, el defensor que volvía

Domingo 04 de Febrero de 2018

Lo necesitaba. Era su oxígeno. Por lo que venía padeciendo. Y por lo que se venía encima si volvía a tropezar. Central sacó de la galera un triunfo bárbaro frente a un Unión que venía tumbando muñecos y llegaba agrandadito al Gigante. Lo madrugó con un golpe en el mentón, básicamente. El canalla hizo el gol en el crepúsculo del primer acto. Y con eso le bastó para sellar una victoria tan agobiante como refrescante. Tan justa como necesaria. El plus es que supo aguantar el marcador con un soldado menos durante todo el epílogo. Abrochó otro triunfo en cadena en Arroyito y ahora mira más de cerca al pelotón que pugna por ingresar al plano internacional al final de la temporada.

Había que ganar. No había espacio para otra cosa. Menos luego de perder ante Gimnasia y empatar con Independiente. Era tiempo de sacudir el orgullo y demostrar que este equipo está vivo. Y ayer lo hizo. Sin sobrarle nada. Pero con orgullo. No es poca cosa para estos tiempos en que las lesiones sacuden a Central. Así y todo se fue sonriente del Gigante como ante Boca y Newell's. No es poca cosa.

A los ocho minutos llegó la emoción más fuerte para todo futbolero: el gol. La fórmula fue simple. De pizarrón. Tiro de esquina lanzado por el zurdo Gil desde la derecha y cabezazo letal de Tobio. El defensor le entró a la bocha libre de marcas y cruzó la trayectoria sin pagar peaje.

Luego todo fue mutando en la intranscendencia. El partido era la irregularidad en vida. Aunque en medio de ese remolino de imprecisiones Central mostraba mejores intenciones. Con sus matices y pifias, pero la actitud lo mantenía mejor parado que Unión. Un tatengue versión light en relación a lo que venía haciendo.

Pero no todo el primer acto fue así. Los minutos finales mostraron a los dos equipos arriesgando más. Sobre todo por el lado de la visita, que recién hizo pie poco antes de irse al descanso. Por momentos ofrendó algunas ráfagas de pases constantes y precisos. Aunque a cuentagotas, por cierto.

Lo concreto es que el canalla estuvo más tiempo parado en campo adversario. De guapo casi. Pero eso no lo convertía en el dominador absoluto del juego. Porque la última línea exhibía algunas viscosidades. El medio no tenía esa sincronización básica que se requiere para no pasar sofocones.

El doble cinco integrado por Maxi González y el Colo Gil hablaba en dos idiomas diferentes. Los volantes externos, esos de buen pie y dinámica no marcaron la diferencia. El juvenil Lioi y Pachi Carrizo, pese a todo, fueron más que sus oponentes.

Un conjunto de Unión que recién pateó hacia el arco auriazul a los 39' mediante un remate de Soldano que terminó en córner porque Tobio alcanzó a desviar la pelota. Y a los 45' probó de nuevo vía un zapatazo de Fragapane, que se fue rozando el palo derecho de Ledesma. Y cuando todos ya pensaban en el descanso, llegó la expulsión de Maxi González por doble amonestación. Sin sobrarle mucho, Central salió a cumplir con el segundo período con la ventaja parcial. Y sabiendo además que debía redoblar los esfuerzos porque tenía un soldado menos.

Así y todo, el amanecer del complemento mostró una llegada canalla por intermedio de Zampedri, quien ofició de una especie de llanero solitario. El entrerriano hizo lo que pudo solito, allá arriba, lidiando con los ásperos zagueros centrales tatengues. Se la bancó demasiado, pero demostró que no es un superhéroe.

A todo esto hay que sumarle que se hizo cuesta arriba soportar desde afuera lo que pasaba dentro del campo de juego, donde el cansancio y la energía le marcaban el ritmo y condicionaban a los protagonistas. No obstante, Central se las rebuscó y casi estira las cifras cuando Carrizo vio adelantado a Nereo Fernández y sacó un misil tierra aire, que el arquero visitante alcanzó a desviarle el objetivo tras estirarse como un chicle.

Con respecto al cuadro capitalino hay que mencionar que tuvo sus lapsos. También sus baches. Eso terminó provocando que el marcador no se moviera de la esfera canalla. Terminó siendo un bálsamo de calma para los dueños de casa, que se recuperaron del porrazo que venían de pegarse en La Plata y ahora podrán preparar el desafío ante Huracán con otro semblante y perspectiva. De yapa, subió unos peldaños en la tabla y lentamente se acerca a la zona de competencia internacional.

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