Domingo 29 de Septiembre de 2019
Para ganar Central necesita animarse a “jugar” el partido ante Racing. Claro que el equipo de Diego Cocca tiene que correr, morder, estar concentrado, presionar y no dar ninguna pelota por perdida. Pero para marcar la diferencia tendrá que apelar al plus insustituible del juego, la sorpresa y la creatividad. Porque los cinco empates en fila que encadena el canalla tuvieron como hilo conductor, en mayor o menor dosis, la carencia de materia gris. Y el DT auriazul lo sabe mejor que nadie, por lo que mandará a la cancha a un pibe con buen pie y desparpajo a la hora de manejar el balón, como es el caso de Joaquín Pereyra, en reemplazo de un Diego Zabala que terminó martirizado y errático en una banda izquierda a la que nunca le agarró la mano. Hoy Central necesita como nunca amigarse con la pelota, tanto a la hora de sostenerla como de profundizar, porque en caso contrario será utilizada por un rival que si encuentra espacios y licencias defensivas puede hacer estragos cada vez que acelere. En síntesis, para vencer la resistencia del equipo del Chacho el canalla deberá “pensar” y que la pelota deje de ser un objeto volador no identificado para convertirse en una herramienta que le permita generar peligro y llegar al gol.
Tal vez los peores 45 minutos canallas en la actual Superliga fueron los últimos. Es decir el segundo tiempo en el pobrísimo empate 0 a 0 ante Unión en Santa Fe, donde Central no pateó al arco rival, le quemó la pelota en los pies y sólo tuvo respuestas en un par de intervenciones de Jeremías Ledesma para mantener el arco en cero. Por ello no es la casualidad que Cocca meta mano en el equipo y justamente el elegido para ingresar sea un volante de buen pie, cabeza levantada, que le da la pelota redonda a los compañeros, es lanzador y si tiene el hueco se anima a la media distancia. Claro que Pereyra no será el remedio de todos los problemas de juego que tiene Central, pero al menos el primer paso es poner a un futbolista que pueda hacer la pausa, parar el balón y elegir el pase más positivo para que el equipo progrese en el campo.
Todo indica que Pereyra jugará de volante recostado a la izquierda, aunque por características no es un típico carrilero que se mueve atado a la línea. Es más, necesita espacios para liberar su buen manejo, por lo que más de una vez meterá la diagonal. Y tal vez sea Lucas Gamba el que retroceda por la izquierda para dar una mano en la marca. Y cuando se cierre Pereyra por requerimiento de la jugada, quizás Gil pueda tirarse unos metros a la izquierda.
Central necesita manejar la pelota y ser un equipo corto (jugar en 40 metros desde la defensa al ataque), porque si le ofrece el balón y los espacios a Racing la puede pasar mal. El equipo del Chacho es temible en el medio con volantes que suelen pisar el área de enfrente lanzados en velocidad (Matías Zaracho, Diego González y David Barbona) y además tiene a dos delanteros astutos como Darío Cvitanich y Lisandro López, a los que los zagueros Caruzzo y Novaretti no deberán dejarlos darse vuelta con la bocha dominada para evitar sofocones.
La fórmula es que la pelota pase por los pies de Pereyra y Gil, que Rinaudo cope los rebotes y que Ciro Rius le gane el duelo a Mena en la derecha. Sólo así Gamba y Riaño serán abastecidos en calidad y cantidad para desenfundar. Central necesita despabilarse en cuanto al manejo colectivo de la pelota. Sólo así estará cerca del objetivo impostergable de la tarde de Arroyito: animarse a jugar para ganar. Lo otro es apostar a la ruleta rusa.