Central: una salida de visitante para cambiar el look
A Central del Kily siempre le costó afuera y de los últimos 9 partidos ganó uno: a San Lorenzo, por la copa. Ahora le toca Newell's, que anda derecho de local.

Viernes 20 de Agosto de 2021

El clásico tiene infinidad de acepciones o más bien connotaciones. Se dice que es un partido aparte, que no cuentan los antecedentes, que se juega de una manera distinta al resto, y como esas, muchas más. Lo que logró Central en los últimos años frente a Newell’s fue una superioridad asombrosa en lo que hace a resultados (ganó muchos, empató algunos y perdió solo uno) y de eso podrá valerse el equipo del Kily el domingo en el Coloso, pero para extender esa racha le será clave romper con algunos otros comportamientos nocivos que viene mostrando el equipo. La carga más pesada es la de las seis derrotas consecutivas (entre torneo local y Copa Sudamericana), pero hay otra que también amerita la atención de parte del cuerpo técnico y tiene que ver con la poca eficacia que tiene este Central jugando en condición de visitante, donde de los últimos 9 partidos ganó sólo uno: ante San Lorenzo, en fase de grupos de la copa. De ahí hacia atrás hay que remontarse al torneo anterior, cuando venció a Aldosivi.

  La referencia no es caprichosa ni mucho menos, sino que encuentra sustento en que justamente enfrentará a un equipo que desde la llegada de Fernando Gamboa logró hacerse fuerte de local (ganó los tres partidos que disputó). Pero más allá de cualquier fortaleza del rival, lo que Central mostró a lo largo del proceso del Kily González fue una eficacia baja cada vez que le tocó salir del Gigante de Arroyito. Desde que el Kily tomó las riendas del equipo, Central disputó 19 encuentros fuera de su casa y sólo ganó en cuatro ocasiones, hubo otros cuatro empates y 11 fueron derrotas.

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Central viene de perder fuera de Arroyito, ante Bragantino.

  Claro, qué se va a andar fijando el Kily en cómo le fue al equipo de visitante en todo este tiempo teniendo que romper de manera inmediata la seguidilla de derrotas, pero esa mala racha también podrá cortarla si encuentra las formas para que su equipo se aísle de esa poca efectividad que tiene como visitante.

  Por supuesto que se entiende que el proceso aún es corto y que, fundamentalmente, el inicio del mismo fue con inclusión de muchos chicos de las inferiores, con refuerzos de bajo calibre. Todo eso después de un largo parate por la pandemia y, justamente, con un cuerpo técnico al que le iba a llevar tiempo bajar una idea. Así se fue tejiendo ese andar de Central jugando fuera de Arroyito, con algunas pocas alegrías en medio de muchos sinsabores.

  Este tipo de datos pueden parecer relativos, pero en algunos casos no tanto. Por ejemplo, aquel partido con San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro (triunfo 2-1 con goles de Gattoni en contra y Emiliano Vecchio) fue uno de los mojones que estableció el equipo en una evidente levantada futbolística que lo llevó, entre otras cosas, a lograr la clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana.

Pero vaya paradoja, después de eso el equipo nunca más pudo volver a sumar de a tres actuando fuera del Gigante. Tuvo algunos partidos aceptables, pero sin los resultados esperados.

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  Algunos de esos partidos fueron con mixtura entre titulares y suplentes (Godoy Cruz) y otro con una formación lisa y llanamente alternativa (Sarmiento), pero el resto con titulares, lo que deja en evidencia que de alguna forma al equipo le cuesta, independientemente de los nombres que ponga en cancha. De hecho, las últimas tres veces que jugó de visitante ni siquiera convirtió goles.

  Pese a la derrota es más que bueno el antecedente más inmediato que tiene este Central en condición de visitante, porque ante Bragantino fue el partido en el que mostró decisión, ambición y bastante juego. Claro, necesitaba todo eso por la obligación de torcer el resultado en la ida, pero al menos mostró cosas interesantes, que seguramente le podrán servirle como incentivo frente a un partido de semejante calibre.

  Un clásico no amerita andar explicándole a ningún jugador (ni siquiera a aquellos que no surgieron en el club) la relevancia de un partido de estas características y sin dudas será una historia aparte, pero en el marco del comportamiento futbolístico del equipo en este ciclo, para lograr que el final de la jornada del domingo sea con una sonrisa, Central estará obligado a redireccionar su performance en condición de visitante.