Viernes 12 de Agosto de 2022
Central vive un 2022 con demasiados sinsabores, sin que el fútbol logre asentarse y eso se ve claramente manifestado en los constantes cambios de entrenadores. Es que fueron cuatro los técnicos que estuvieron sentados en el banco canalla a lo largo de este año, con la salvedad de que uno de ellos fue en medio de un interinato, como el caso de Pirulo Rivarola (dos encuentros). Hoy el foco está puesto en la figura de Carlos Tevez, por ser el último y porque su llegada se dio en el marco de un verdadero golpe de timón por parte de la comisión directiva, creyendo que todo iba a ir para mejor. En realidad, en algo la cosa mejoró si se toman los números como sostén. Es que el Apache, con un 40 por ciento de eficacia, es hasta aquí el técnico con mejor porcentaje de los tres que condujeron al equipo. Lo de Cristian González y Leandro Somoza fue similar, aunque el Kily lo supera por poquito.
Con el arribo de Tevez a Central las expectativas se renovaron, como suele suceder cada vez que se lleva a cabo un cambio de entrenador, pero los partidos fueron pasando y después de una seguidilla de buenos resultados, el fútbol canalla volvió a meterse nuevamente en un terreno fangoso, con cambios de jugadores por doquier y con la pérdida constante de la línea de juego.
Hay una estación en este torneo en la que Central se subió al tren de la alegría y fue nada menos que la del clásico, lo que generó un golpe importante desde lo emocional, pero que a la postre no fue aprovechado del todo, apenas en el partido ante Arsenal. De ahí en más todo cambió, los resultados comenzaron a darle la espalda al canalla, pero sobre todo el rendimiento, y por eso se llegó a este presente, en el que las dudas ganan terreno a un ritmo vertiginoso.
Lo que no hay que pasar por alto que este 2022 generó un movimiento de técnicos importantes, con la salida del Kily González, la llegada de Somoza, la rápida partida del hoy técnico de Aldosivi y el arribo de Tevez. Un dato: en medio de todo este vaivén de nombres hubo dos mercados de pases, en los que participaron los tres entrenadores en cuestión, aunque el caso de Somoza fue especial, ya que se fue cuando el último libro de pases estaba abierto y uno de sus principales argumentos de su alejamiento fue la no llegada de refuerzos.
Pero lo dicho, en estos escasos nueve partidos que Tevez lleva al frente de Central, la producción del equipo está por encima de los dos anteriores, que dirigieron más o menos la misma cantidad de encuentros. Porque el Kily en este 2022 dirigió 7 (2 triunfos, 1 empate y 4 derrotas) y Somoza 10 (2 victorias, 3 empates y 5 derrotas).
Lo que se intenta demostrar con esto es, ante todo, lo difícil que resulta sentarse en el banco de Central, sobre todo cuando las cosas no salen de acuerdo a lo esperado, pero también sirve para graficar que, frente a los cambios continuos, a cualquier proceso le cuesta afirmarse. La salvedad en este último caso es que el Kily venía ya de un largo proceso y fue el técnico que más plafón tuvo, lógicamente porque en el inicio de su ciclo encarnó un proceso que hizo foco en la apuesta en los pibes del club.
Somoza tomó el mando a mitad de camino, nunca pudo encontrarle la vuelta a un equipo que transitó de manera interrumpida hacia la descomposición y cuando tuvo intención de arreglarlo con la llegada de refuerzos que consideraba necesarios su estadía en Arroyito, por decisión propia llegó a su fin.
Y hoy es Tevez el que está al mando del barco, intentando acomodar el descalabro futbolístico que fue Central durante todo el año, pero generándose sus propios problemas por algunas decisiones que toma, por supuesto bajo un convencimiento absoluto.
No siempre ocurre esto de que un banco de suplentes se transforma en una especie de silla eléctrica, más allá de las grandes presiones que se viven en el fútbol argentino, pero en este 2022 de más pálidas que sonrisas los entrenadores más que nunca se fueron transformando en los fusibles. Tevez tiene, al menos por ahora, la carta fuerte de ser, con poquito, el técnico con mejor efectividad del año. Puede mejorar más todavía sus números si el equipo reacciona rápido, pero empeorarlos de manera inmediata si no logra que Central saque cuanto antes los pies del barro.
Pirulo, el 50: ganó y perdió
Hubo un cuarto entrenador en este año en Central, que es un fiel reflejo de los movimientos intensos que hubo en el fútbol de Arroyito, aunque se dio bajo el formato de un interinato. Fue Germán Rivarola el encargado de sentarse en el banco por dos partidos, entre la salida de Leandro Somoza y la asunción de Carlos Tevez. Pirulo dirigió en el triunfo frente a Godoy Cruz y en la derrota frente a Vélez. Los números hablan de una efectividad del 50 por ciento, pero no dejan de ser apenas dos encuentros, que fueron sólo para cumplir con el vacío que hubo por esos días.