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Central tuvo un mal arranque pero mejoró y venció a Gimnasia por 2 a 1

Tanto el local como Central navegaban en el mar de la paridad. Estaban idénticos en el marcador y dejaban la sensación de que no daban para más que el 1 a 1. Al final ganó el canalla por un penal.

Domingo 24 de Agosto de 2014

 El partido se había picado en el complemento por diversos matices y el pronóstico no era alentador para ninguno. Tanto Gimnasia como Central navegaban en el mar de la paridad. Estaban idénticos en el marcador y dejaban la sensación de que no daban para más que el 1 a 1. No obstante, cuando estaban por llegar al puerto de los resultados llegó un penal bien aprovechado para los de Arroyito en el tercer y último minuto adicional, que terminó hundiendo al Lobo en su orgullo frente a las narices de su gente y reflotando la alegría auriazul de cara a lo que vendrá.

   Central venía desorientado tras su excursión por Núñez. El interrogante giraba en torno a cómo se movería por la compleja ciudad de las diagonales. Un territorio fértil por historia para este Lobo hambriento de puntos y necesitado también de una victoria.

   El Canalla tardó demasiado en mostrar la mano de Russo, quien apostó por varios cambios para esta cita (ver página 9). Ajustó las clavijas en el mediocampo basándose en lo que le dictaba su mente, pese a que sabía además que debía recalcular la hoja de ruta porque podrían terminar en la banquina de la desolación.

   Ante Gimnasia salió nuevamente dormido pese a que Becker, quien fue titular por Medina, tocó timbre en el área de Monetti con un remate piadoso en el amanecer del desafío. Claro que el dueño de casa no tardó en reaccionar. Avisó que estaba despierto vía Mendoza, quien exigió al máximo a Caranta. Y a los 11’? Vegetti sacó de la galera una exquisita definición para que todos festejaran en el Bosque. A Central se le llenó la casa de preguntas y sólo atinaba a mirar cómo el rival, que casi estira las cifras de no ser por el cabezazo defectuoso de un solitario Barsottini, dominaba a gusto y placer.

   Aunque antes de ir a aflojar las piernas en el vestuario tuvo un flash de lucidez. Barrientos, que tuvo su estreno desde el vamos por Nery Domínguez, lanzó un misil tras una serie de rebotes que terminó explotando dentro de la red y los corazones platenses. Parecía demasiado premio. Pero el fútbol no entiende de lógica o merecimientos. Se nutre de goles.

   Para la faz final fue otra la actitud auriazul, independientemente de que Caranta se tuvo que revolcar porque Mendoza lo probó nuevamente. No obstante, al toque Abreu captó un centro desde una posición neutra e hizo lucir al uno local.

   A partir de entonces creció la figura de Barrientos, quien se asoció a Acuña y Niell, para hacer algunas travesuras en campo adversario. Claro que antes del cuarto de hora Lunati obvió un claro penal a Niell (ver página 10). Y ahí el partido se hizo abierto y muy picante. Todos querían ganar de guapos. Pensaban más con las piernas fuertes que con la mente fría, como debe hacerlo un profesional.

   Musto tuvo su instante para silenciar el Bosque, pero su cabezazo terminó siendo una caricia para las manos de uno anfitrión. A su vez, Gimnasia generó dos claras chances. Una por intermedio de Bou y otra de Barsottini cuando el final estaba pidiendo permiso.

   Pero en el tercer minuto del tiempo adicionado llegó lo mejor para Central. Nadie lo imaginaba. Pintaba para hacer pardas. Musto mandó un pelotazo largo, Valencia no llegó y la pelota se fue larga. Jonás Aguirre metió quinta a fondo y llegó antes que Monetti. Claro penal que esta vez Lunati sancionó. Y fue el Chelo Delgado quien se encargó de capitalizarlo y dejar al Lobo como si se hubiese sumado al Ice Bucket Challenge.

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