Jueves 18 de Mayo de 2023
El puesto que Central tiene en la tabla de posiciones de la Liga Profesional es la consecuencia de resultados que sin dudas ocupan más espacio en la columna del haber que del debe y una de las bases de esta más que aceptable campaña que está llevando a cabo el canalla es no haber estado nunca por debajo de la línea del 50 por ciento de eficacia. Se sabe que en el fútbol los números no siempre lo dicen todo, pero sí hay metas que intentan cumplirse y una de ellas es tener un piso de rendimiento a lo que resultados se refiere. Es más, este equipo de Miguel Angel Russo es de los pocos que nunca puso un pie por debajo de esa línea, atendiendo a que hubo algunos que perdieron el primer partido pero que rápidamente se recuperaron e incluso hoy están por encima del conjunto de Arroyito. Pero esa regularidad es la que le permite hoy a este Central mantenerse en el primer tercio de la tabla.
En Central el desafío antes del inicio de la temporada siempre fue que el final del campeonato encontrara al equipo en zona de clasificación a copas internacionales y si bien es una historia que nadie sabe qué desenlace tendrá, hasta aquí hubo un piso de resultados que siempre lo tuvo dentro de ese selecto grupo.
Pero si bien no está escrito en ningún lado, es una realidad que para no alejarse de esa zona le será necesario, tanto a Central como a cualquier equipo, contar con un mínimo de eficacia. Con un 50 por ciento o más estará casi seguro en el lote de arriba; con menos le será prácticamente imposible.
Por ejemplo, hoy todos los equipos que se estarían metiendo en las copas internacionales del año próximo están por encima de ese 50 por ciento y hay uno solo que no llega. Se trata de Argentinos Juniors, que con un casi 48 por ciento es el último clasificado. Se insiste, no hay nada escrito, firmado ni establecido, pero es algo así como una regla de tres simple, donde a mayor efectividad más importantes serán las metas por las que pelear.
Y tampoco se está poniendo el foco en que en Central todo pasará por la clasificación a una copa internacional (es el objetivo de mínima que se plantearon), sino que lo se trata de demostrar es la capacidad del equipo para mantener un mínimo de regularidad, algo tan preciado en el fútbol.
Por su puesto en todo esto tiene mucho que ver los pocos partidos que perdió Central, que fueron apenas tres. Todo lo otro fue un salpicón de triunfos y empates, que le dieron la posibilidad al equipo de mantener incluso cierta estabilidad desde lo emocional.
Después de perder en Junín, frente a Sarmiento, el equipo jugó en el Gigante de Arroyito y no la pasó para nada bien frente a Unión. Apenas le alcanzó para el empate en medio de un trámite bastante adverso. Tras el partido, una de las declaraciones de Russo que más llamó la atención fue cuando dijo “es bueno no perder dos partidos seguidos”. Para lo que había sido el partido parecieron palabras de ocasión; para lo que se está planteando ahora tienen otro significado.
En la capacidad de reponerse rápidamente después de cada derrota está otro de los pilares de la campaña. Ni hablar de aquel arranque con resultados positivos, que tuvieron un valor mucho más cercano a lo emocional que a lo futbolístico. Porque a un equipo al que el juego y la consistencia le costaban demasiado, al menos encontraba resguardo en los resultados.
Y así de esa forma fue construyendo Central su camino en esta Liga Profesional, en la que jamás se bajó de la línea de flotación de ese piso de 50 por ciento requerido y buscado por la mayoría de los cuerpos técnicos. El de Central, con Russo a la cabeza, sabe que es un camino que se viene transitando de buena forma y que lo mejor que puede hacer es no apartarse de esa eficacia.