Central terminó devorado por sus nervios y errores propios
El Central del Kily empezó bien pero finalizó muy mal, sin argumentos futbolísticos para revertir su suerte y San Lorenzo le ganó bien.

Sábado 03 de Abril de 2021

No hay excusas. El destino le da la espalda con firmes argumentos. A eso hay que agregarle que no le perdona ningún error. Central dejó la imagen de ser un proyecto que recién ofrece los primeros rasgos en el borrador. Brindó una imagen alarmante a la hora del repaso general. No supo cómo ponerse de pie cuando se encontró en desventaja. San Lorenzo lo devoró cuando quiso. Y por eso se quedó con el triunfo por 2 a 0, que le permitió reposicionarse en la Zona A. La misma donde el canalla ve con impotencia la cada vez más lejana posible clasificación al top 4.

  Central se metió en el barro y no puede salir. Anoche se autoflageló. Tal vez, el pecado capital fue no haber podido pasarle factura al dueño de casa cuando generó un par de chances claras en el primer acto. Todo lo que hizo después, es para el diván.

  San Lorenzo, con poco, sacó máximo provecho y se llevó una victoria indiscutible. El cuervo arrancó como un vendaval. Pero el canalla logró hacer pie con el correr de los minutos en base a la distribución de Tanlongo y Villagra. Se acomodó y hasta terminó poniendo en aprietos al azulgrana en su propia casa.

  Fue cuando Vecchio frotó un poco el botín derecho y así fue cascoteándole el rancho al local. Central tuvo un par de situaciones claras para hacer saltar la banca entre dos equipos muy jugados y necesitados de puntos.

  Entre Lautaro Blanco y Alan Marinelli, en dos ocasiones, se perdieron la oportunidad de abrir el marcador en la primera fase. Pero no todo fue tan sólido para el elenco de barrio Arroyito. La última línea era un flan recién elaborado.

  San Lorenzo también generó lo suyo. No tuvo nada que envidiarle al prójimo. La gran diferencia es que a los 36 minutos llegó el baño de realidad para el Kily González y compañía. Di Santo recibió solito y fue contundente. Metió un zapatazo letal que dejó tecleando al auriazul. El 9 del cuervo se había perdido el gol minutos antes en la misma posición. Esta vez la mandó la guardar.

  Claro que Palacios y Braghieri avisaron en el amanecer del desafío que la noche no le resultaría sencilla al conjunto canalla. Y así fue nomás. Por eso se fue al descanso con una imagen más convincente, y mucho más prometedora tras el bombazo de Oscar Romero que casi se convierte en el segundo grito sagrado de la casa.

  El complemento fue casi todo color azulgrana. Central quedó preso de la impotencia. No en vano fue el autor material de la gresca que se armó en el final. A esta altura, Broun ya le había evitado marcar al punzante Melano y a Di Santo. No obstante, Fatura no pudo impedir a los 58’ del segundo tiempo el 2 a 0 decretado por el paraguayo Angel Romero.

  Central se comió anoche un sopapo tremendo en estos pagos. Mostró la imagen de un equipo apabullado y sin destino. Aunque el rumbo, el Kily González lo perdió hace tiempo. Claro que su continuidad no se discutirá en la semana en la mesa chica dirigencial. Pero la fecha de vencimiento será el clásico ante Newell’s, que será dentro de cuatro fechas en el Gigante, aunque por lo bajo algunos señalan que un mal paso ante Banfield puede anticipar todo.

Cinco defensores que no defendieron

El esquema del Kily González fue clarito: cinco defensores pero con tres de ellos inamovibles en el fondo que nunca coordinaron entre sí y que fueron el verdadero talón de Aquiles del equipo. En ese sentido, Joaquín Laso, Nicolás Ferreyra y Gastón Avila dejaron muchos flancos que terminaron condenando al equipo a la derrota, más allá de que el error en el primer gol fue del pibe Mateo Tanlongo. Una prueba de eso es que tanto en el gol de Franco Di Santo como en el que se perdió minutos antes, definió sólo. Al 9 no lo marcó nunca uno de los zagueros y en la conquista fue Lucas Gamba el que lo soltó.

El Kily González se dio cuenta de que debía cambiar y por eso sacó a uno de los tres, Ferreyra, para que entre el otro Ferreyra, el Pupi, armando línea de cuatro, aunque tampoco eso le dio mayores seguridades a Central y ni siquiera fútbol adelante como para soñar con al menos un empate que nunca llegó.