Ovación

Central sumó y le sirvió en este tiempo de los intentos

Central rescató un punto ante Banfield, buscando una identidad de juego ofensivo, con muchos juveniles y carencias que se intuían. Sirve en proceso de formación

Sábado 05 de Diciembre de 2020

Lo que es, es. Este momento de Central es oscilante. Lleno de amagues. Enciende por momentos la esperanza, en otros se resigna, pero hay algo que distingue a este ciclo que no es ni más que menos lo que se esperaba de él. Que este equipo intenta, que esboza una maqueta de lo que pretende ser aunque deje dudas sobre que tenga con qué llevarlo a cabo. También que entrega certezas sobre bondades y carencias, muy marcadas las últimas. En ese marco, en un contexto sin la presión de un resultado, siempre sirve llevarse algo de visitante y entonces el 1 a 1 ante Banfield adquiere valor, que por otra parte el mismo entrenador canalla remarcó. Es que cuando se está en un período donde se necesita formarse como equipo, no retroceder siempre ayuda. A la autoestima, a la confianza para creer que hay un camino a transitar. Por eso, este plantel del Kily González que busca hacerse, debe amar este tiempo de los intentos.

Se sabía que se iba a encarar esta Copa de transición en desventaja, para qué negarlo. Como esto es fútbol, siempre hay esperanza de revertir la razón que indicaba que Central iba a sufrir en este torneo. Pero no puso la mejilla nunca, aunque este mismo rival de anoche fue el único que lo expusiera, allá en Arroyito. Siempre este equipo intentó correr sus propios límites, aún consciente de debilidades que más temprano que tarde quedaron expuestas.

Sacada ya la mochila de, pese a ese contexto propio de plantel reducido en cantidad y calidad, buscar la clasificación a la pelea por el título, hay que separar la paja del trigo. Seis fechas son un buen parámetro. Para apuntalar aquello que se hace bien y corregir aquello en que sigue mostrando fisuras, aunque difícilmente pueda sellarlas ahora.

El Kily González puede/debe saber que hay limitaciones de improbable corrección ahora, porque es el plantel que tiene. Que en la zaga tiene problemas, que sigue sin brindar seguridades allí donde los equipos se hacen. Que esa misma limitación hace que se potencie la carencia de un arquero probado, aunque anoche el pibe Juan Pablo Romero lo haya disimulado bastante bien. Y que se nota que el Kily le busca la vuelta pero le cuesta y mucho más no tiene. En Banfield al menos se vio a un Almada seguro de sí mismo y con mejor presencia que sus experimentados compañeros. Una ecuación que debería ser al revés.

Pero aún en esa laguna evidente que le sigue trayendo dolores de cabeza, como quedó evidenciado en el gol local, lo dicho, este Central del Kily intenta. Intenta hacerse de la pelota, dársela a Emiliano Vecchio para que la use de la mejor manera, o que pase por Rinaudo que va agarrando ritmo.

Ellos sí hacen valer su experiencia. Villagra parece sentirse cómodo a su lado. Anoche Sangiovani y Blanco pasaban por las bandas confiados en que les podía llegar en los envíos de Vecchio, que acaso fue la mejor noticia de este raro mercado de pases. Su vuelta fue mucho mejor de lo que se imaginaba. Está veloz, mentalmente y también de piernas. Sorprende, desequilibra.

Pero por supuesto, así como atrás el Kily tiene un gran problema, también lo padece adelante. Sin Lucas Gamba, lesionado ayer antes de arrancar y que no es 9, a esas buenas intenciones en un mediocampo de tránsito ligero le siguen faltando receptores. Porque a Lucas Martínez Dupuy es lógico que haya que esperarlo, lo mismo que a Nacho Russo que entró con toda la furia. Porque a Bonansea le falta potencia física para ganar las divididas.

Por eso Central es un péndulo. Por momentos entusiasma su propuesta. Por otros la sufre, le falta respaldo. Atrás y adelante. Pero va. Se golpea la cabeza y va. Como anoche, que fue con la cabeza gacha de la eliminación a cuestas pero la levantó para un cierre que debe considerarse digno.

Que no es un punto de llegada, ni mucho menos, al que le faltan muchas estaciones para que sus hinchas puedan sentarse a verlo tranquilos por TV en esta época de tribunas cerradas. Que tal vez nunca llegue ese momento, también hay que decirlo. Pero por eso mismo el Kily González y los suyos no deben dejar de atreverse. No hay otra forma en la búsqueda de ese salto de calidad tan necesario. Esta suma vale entonces en tiempo de los intentos.

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