Miércoles 02 de Agosto de 2023
El semestre venía demasiado redondo para este Central que había encontrado cierta regularidad en la Liga Profesional, pero antes del receso el fútbol le tenía guardada una ingrata sorpresa al canalla: la eliminación de Copa Argentina ante un Chaco For Ever que venía de ser goleado por Atlanta y se había quedado sin DT. Ese es el contexto para afirmar con todas las letras que este mazazo que sufrió en Córdoba fue el primer y gran golpe en el ciclo de Miguel Russo al frente del equipo. Es que de esta forma Central se quedó sin uno de los grandes objetivos que tenía en mente para este 2023 en el que se buscaba echar las bases para el crecimiento.
La chapa de candidato Central no la había conseguido porque sí. Es que más allá de la diferencia de categoría entre un rival y otro, el equipo de Russo cargaba sobre sus hombros con un buen andar en la Liga Profesional. Por eso no estaba mal pensar que un equipo que terminó el torneo en zona de clasificación a Sudamericana debía hacer pesar su jerarquía. Y esto le cabe no sólo al DT sino a los futbolistas.
Nadie pone en tela de juicio el compromiso con el que Central afrontó el partido, pero la merma en el rendimiento fue demasiado evidente, al punto de jugar los 90 minutos en “modo visitante”, eso que tanto le costó durante el año. Desde su llegada, Russo acomodó bastante a este Central que con virtudes y defectos se fue haciendo camino al andar, pero que en un abrir y cerrar de ojos, y cuando la situación lo puso de cara a la obligación de demostrar, sufrió el primer gran chasco en este nuevo ciclo. Fue un golpe bajó y que duele muchísimo.