Central, sufrió, le ganó a Independiente y sigue prendido
En un final electrizante, Central se alzó con un triunfo sufrido pero muy festejado ante Independiente y se mantiene ahí a tiro de la punta.

Miércoles 12 de Abril de 2023

Sufrida y en la locura que vivió el Gigante a nadie le importó si terminó siendo justa o no, por la sencilla razón de que la victoria que metió Central ante Independiente le permitió mantenerse ahí, a tiro de la punta (hoy juega River) para seguir dándole forma a una campaña a esta altura muy buena. Y tras el clásico, el canalla volvió a hacerse fuerte de local, siendo de a ratos muy superior al rojo y por momentos sufriendo, pero gozando en altas revoluciones esos tres puntos que logró “el equipo de Miguel”, como entonaron los hinchas cuando plantel y cuerpo técnico marchaban ya hacia el vestuario.

Fue timorato el arranque de Central en el partido, sin poder hacer prevalecer ese armado con varios jugadores en tres cuartos (otra vez Malcorra a espaldas de Veliz), pero para fortuna del canalla, Independiente hacía lo que podía y no lo que quería. Igual llegó ese centro al primer palo que conectó Cauteruccio y contuvo Broun. Así, lo de Central eran meras intenciones y jugadas aisladas esporádicas, aunque con eso le alcanzó para poner a Quintana cara a cara con Rey tras el excelente centro de Coyote Rodríguez. El Pelado la cabeceó afuera.

Ahí pareció empezar otro partido, con un Central más incisivo, con la movilidad de Malcorra y las arremetidas de un Campaz que no terminaba una bien ni de casualidad. Pero, el colombiano tendría su momento iluminado en el partido. Elizalde la jugó mal, Campaz la robó, rápido para Malcorra, devolución al tumaqueño y remate cruzado, contra el palo izquierdo de Rey.

A partir de ahí Central justificó ese triunfo parcial, sobre todo porque nunca se descompensó en defensa, con un sobrio Mallo y un buen colaborador como Quintana. Y mientras Martínez y Coyote no desordenaban, en el medio, Ortiz y Montoya lograban escalonarse de buena forma. Claro, la justificación de esa ventaja la fortaleció con otras dos jugadas claras. Primero a Martínez le taparon el remate luego de que Veliz bajara de cabeza el córner de Montoya y después Rey le puso el pie derecho al remate al primer palo de Campaz, tras un excelente pase largo de Montoya. Un negocio redondo hasta ese momento para un Central que con aplomo y sin sufrir sobresaltos (hubo un gol anulado a Cauteruccio por claro off side) se fue al descanso sabiéndose superior.

En el amanecer del complemento Central pudo empezar a solucionar ya las cosas con esa corrida de Campaz al fondo en la que Veliz se perfiló mal a la hora de la definición. Igual, el canalla nunca intentó sacar el pie de acelerador y la presión arriba volvía a darle resultado, en este caso con esa pelota que robó Giaccone, quien habilitó a Malcorra, pero el remate del diez lamió el palo derecho.

Pero la desaceleración llegó, Independiente comenzó a manejar más y mejor la pelota, aunque sin tanta agresividad. De hecho, la primera clara que tuvo fue después de un error de Broun tras el centro de Cuero (Vallejo la estrelló de cabeza en el palo). Pero Broun se redimió con un tapadón a Giménez.

En el final la locura. Porque llegó ese córner en el que Mallo quedó tendido en el piso, la entrada del carrito sanitario, la salida del uruguayo y en el nuevo tiro de esquina el gol de Cauteruccio, anulado por off side en medio del enojo de médico y del propio Russo contra el conductor del carrito.

Ocho minutos de adición, con Mallo en una pierna y con un equipo que se propuso aguantar como podía (ya no había cambios posibles), algo que hizo con ímpetu, compromiso y coherencia. Por eso ese final con temperatura elevada se festejó como un triunfazo, para que Central pudiera darse el lujo de que ese golpeado Independiente no pudiera sacarle el traje de protagonista.