Domingo 10 de Abril de 2022
Lo de Central sigue siendo a nivel colectivo precario e inseguro. La flamante conducción no puede bajar el índice de inestabilidad. La versión que exhibe Leandro Somoza no dista mucho de lo que mostraba el Kily González. Prácticamente es más de lo mismo. El Flaco tomó las riendas con la misión de mostrar otra cara. En dos presentaciones sumó un punto por el empate ante los suplentes de Colón. Su perfil muestra que apunta al orden ante todo. Está cursando el primer año de líder de grupo con el agravante que está en un club que recién está conociendo. En Arroyito el tiempo apremia. Y el flamante entrenador canalla lo sabe. La realidad deportiva es delicada porque está casi abajo de todo en la zona B y no se percibe una inminente recuperación como se presagiaba cuando fue contratado.
La política del club es promover, cuidar y potenciar a los jugadores de casa. Al menos eso se indica desde el marco teórico y supuesta baja de línea al plano deportivo. Sin embargo, Somoza llegó y lo primero que hizo fue correr a Facundo Almada de la zaga central para darle lugar al paraguayo Cristian Báez. El juvenil pareció haber pagado los platos rotos de una defensa destartalada, incluso siendo uno de los goleadores del equipo.
Para el técnico resultó ser más sencillo correr a Almada que a Juan Cruz Komar, quien desde que pisó la primera canalla viene sembrado más dudas que certezas en torno a su millonaria inversión por parte de una tesorería ajustada. El DT hizo lo más sencillo a la hora de querer mostrar algo de su impronta en esta odisea que encabeza.
Pero el entrenador no se quedó ahí. Luego de la derrota ante Tigre habló con el capitán Emiliano Vecchio y le manifestó que debía realizar un plan especial físico que consistía desarrollar algunos dobles turnos. El 10 aceptó la orden en medio de una breve charla encabezada en buenos términos en el country de Arroyo Seco. Fue así que hizo las rutinas programadas sin chistar y por eso no jugó la noche del viernes contra los suplentes de Colón, donde el equipo canalla igualó 2 a 2.
Falta de tacto en liderazgo
Pese a que Vecchio no lucía en plenitud física, la decisión del técnico de borrar del mapa deportivo de la noche a la mañana a uno de los referentes del plantel fue una cabal nuestra de falta de tacto en liderazgo de grupo. Lo terminó concentrando de último momento y haciéndole firmar la planilla en la misma jornada que había practicado en doble turno.
A la hora del juego frente al sabalero se esperaba una versión acorde a lo que apunta el entrenador. Hizo dos cambios para esta velada: Vecchio e Infantino cedieron sus lugares para que ingresaran Luciano Ferreyra y Alejo Veliz. Ambos juveniles armaron y terminaron la jugada del parcial 2 a 1 a favor en el Gigante. Eso fue positivo por parte del orientador, pese a que en medio de los desenfrenados festejos ordenó que los dos dejaran la cancha.
La masa llegó a Arroyito para ver una puesta en escena prometedora. No encantadora porque su ciclo de técnico arrancó hace poco. Pero no mostró nada nuevo. Ni muchos menos seductor a los ya cansados ojos de los hinchas, quienes dejaron el estadio mundialista una vez arrastrando los pies de la impotencia que le genera su equipo.
Somoza tiene mucho trabajo. Es verdad. Como también que volcó en cancha algunos puntos que lo grafican. Por ejemplo, parece tener dos jugadores que no venían teniendo rodaje y ahora son muy valoradas para su estructura táctica: el paraguayo Báez y el volante Marcelo Benítez.
¿Todos corrieron más ante Colón? No. Lo que sucedió es que, sobre todo en defensa, trataron de estar alineados durante el mayor tiempo posible. Eso disimuló algunos yerros colectivos también. Salvo Lautaro Blanco, el resto se quedó plantado esperando que algún jugador rojinegro lo encarara. Cuando eso sucedió, Central la fue a buscar adentro, por cierto.
Mientras que en el medio también hubo mucha turbulencia. Con algunos buenos pasajes de Benítez y Ojeda, el resto estuvo casi siempre en otra sintonía siendo el Chaqueño Montoya lo más endeble de los volantes. La mano del DT ahí tampoco se vio a la hora de hacer énfasis en el funcionamiento, pese a que luego declaró que “fuimos un equipo muy intenso a la hora de recuperar la pelota, hicimos lo que nos faltó con Tigre y también pudimos mover el balón de un lado al otro. El saldo es positivo”.
En el universo canalla siguen brotando los sufrimientos porque las fechas se consumen y el equipo parece haber sacado estadía completa en el fondo de la Zona B. No era el plan inicial, claro está. Y con la llegada de Somoza parece que todo seguirá teniendo la misma cara que cuando el entrenador era el Kily González. Al menos, por ahora, así lo avala la realidad futbolística auriazul.