Ovación

Central sigue sin encontrar el camino al gol y hoy lo sufrió ante el Quilmes de Caruso

Pese a los cambios de nombres y de esquema, el canalla mostró los mismos males de los últimos partidos: la falta de un conductor, de una idea de juego y de claridad futbolística, lo que redundó en falta de profundidad para vulnerar a un equipo cervecero que se llevó lo que vino a buscar: un empate. Fue 0 a 0 que tuvo sabor a derrota para el canalla.

Lunes 10 de Octubre de 2011

Pese a tener muy claro el diagnóstico, Central no encuentra el remedio para su males. Sigue sin encontrar el rumbo. La curva descendente que tuvo en los últimos partidos hoy sumó un nuevo y preocupante capítulo en el Gigante, al igualar esta noche ante Quilmes por 0-0, en un partido en que lo tuvo como protagonista casi excluyente durante los 90 minutos, pero en el que repitió los problemas de siempre: la falta de un conductor, la escases de idea y la falta de volumen de juego, todos factores que terminaron confluyendo en la falta de profundidad de un equipo que se va desdibujando con el correr de los partidos, lo que explica el desencanto y el reclamo que la gente exteriorizó en el final del partido. Y el enojo de la gente se entiende en el hecho de que el canalla sólo cosechó 6 puntos en los últimos 18 que disputó, una marca exígua para un equipo que tiene pretensiones de ascender. Por eso Pizzi deberá trabajar mucho para corrergir el rumbo y hacer que este equipo empiece a caminar por otro sendero.

Es que las modificaciones de nombres y de esquema que Pizzi intentó plasmar ante la falta de resultados positivos no dieron los resultados esperados, porque ni Federico Carrizo ni Martín Rivero alcanzaron a ser los conductores que el técnico creía y que el equipo necesitaba, por lo que todo se redujo a las armas de siempre: amor propio y muchas ganas,  además del apoorte de los laterales por los costados. Poco y nada para un equipo que tiene muy claro el problema pero que sigue sin encontrar el remedio.

En ese marco, nada escapó a las previsiones, todo salió dentro de los canones previsibles y esperables: con Central asumiendo el rol de protagonismo y con Quilmes apostando todo a hacer su negocio, no perder. Para ello presionó en todos los sectores de la cancha y,  aunque prácticamente se olvidó del arco de Central, se llevó lo que vino a buscar: el empate.  
Pese a su falta de claridad y de ideas, casi todo fue de Central, que increiblemente, y producto de la desesperación, generó las situaciones más claras en los últimos minutos del partido, cuando un zurdazo de Rivero, a los 39', y una pelota que no alcanzaron a darle bien entre Medina y Biglieri, a los 43', le dejaron el balón en las manos a Trípodi, cuando estaba en el piso y vencido.

Antes que eso Central iba una y otra vez, pero el balón rebotaba como en un frontón, porque Quilmes, que metió casi 9 hombres cerca de su área, sacaba todo lo que le tiraron, luego de que en el primer tiempo y parte del segundo metieron una presión asfixiante que limitó sobremanera los movimientos de Central, que no tenía precisión en los metros finales, por lo que era un equipo repetitivo, previsible y sin sorpresas, lo que no hacía más que facilitar el trabajo de los cerveceros.

De hecho, las situaciones más claras del primer tiempo las tuvo a través de Valentini, un zaguero central, una en un cabezazo, que se fue apenas, y otro en una media vuelta que se fue por poco. 

El correr de los minutos fueron dejando en evidencia el nerviosimo, desorden y tensión del equipo canalla que, a medida que se acercaba al área rival, parecía nublarse, mientras empezaba a sufrir en defensa con las contras de un Quilmes que ganaba en tranquilidad.

El final llegó con la desesperación y el empuje de Central por buscar el desnivel que nunca llegó y el desencanto de su gente, que sigue viendo como el equipo no encuentra los caminos hacia el área rival y sigue perdiendo terreno en la lucha por el ascenso. Y con un Quilmes que festejó casi como un triunfo por el empate que vino a buscar.
 

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