Central se trajo un triunfo de oro de arco a arco
Central sufrió el partido de a ratos, Servio se erigió en figura pero cuando mejoró en el complemento desniveló con Almada y luego cuidó.

Jueves 03 de Marzo de 2022

Que le cuenten a este Central lo que es jugar de manera apenas discreta pero ganar. Una experiencia que en la calurosa noche de Santiago del Estero vivió en carne propia, en medio de un partido en el que mostró algunas buenas intenciones, y en el que de a ratos se sintió incómodo, perdido y hasta con ganas de no enemistarse con el empate.

Pero llegó ese zapatazo goleador de Almada y con ello un comportamiento mucho más cauteloso para resguardar la ventaja. El canalla lo logró y eso hizo que el negocio fuera redondo, porque la victoria en Santiago valió más que tres puntos, fue la reactivación de los ánimos después de lo que había sido el cachetazo de Godoy Cruz.

Un respiro profundo, una bocanada gigante de aire para un conjunto que venía a los tumbos y para un Kily González que también sentía que ganar calmaría los ánimos. Por eso fue inconmensurable lo que vivió y sintió su equipo con ese 1-0 conseguido. Por el nuevo gol del zaguero. Y las atajadas de Servio además.

Buena lectura de Central sobre el partido que debía plantear y pudo llevar a cabo en esos primeros minutos en los que manejó la pelota y generó algo de peligro, como ese remate cruzado de Dupuy que Toselli envió al córner. Sin un juego convincente, el canalla al menos mostraba las mejores ambiciones, impidiendo que Central Córdoba pudiera acomodarse. Merodeó Montoya primero dentro del área y después Ojeda, siempre con Gamba participando del circuito, mucho más que Vecchio.

Pero ese esbozo de potencia en la ofensiva no aguantó mucho tiempo. Central Córdoba empezó a torcer el trámite y se mostró mucho más cómodo que el canalla cuando empezó a jugar largo, para las dos torres que tenía arriba. En una mano que Vecchio se quedó reclamando hubo una pérdida de marcas y Renzo López metió un remate cruzado tremendo que lamió el palo derecho de Servio.

Ahí definitivamente Central ya empezaba a sufrir el partido, sin que Vecchio tomara la manija y con Montoya e Infantino siendo figuras decorativas. Igual tuvo un disparo de Gamba después de un despeje en un córner. Pero estaba clara la mejor postura del local, que estuvo a punto de abrir el marcador con el remate de Ramírez, que rozó el travesaño y se fue por arriba. Y ahí dos intervenciones fantásticas de Servio para mantener el cero, primero en un remate de Montes y después frente a un cabezazo a quemarropa de González Metilli.

Fue saludable ese mínimo cambio de imagen que generó Central en el inicio del complemento, haciendo que los retrocesos fueran más ordenados y que, incluso, no complicara tanto la andanada de envíos aéreos para Ribas y Renzo López.

La cosa se le pudo ir acomodando a Central ya en el minuto 6, cuando Komar metió un gran cabezazo en el primer palo tras el córner de Vecchio, pero Toselli le ahogó el grito de gol a quien, justamente, debutaba con la casaca canalla. Igual, a esa altura ya parecía otro, más compacto, con mayor compromiso y concentración. Pero llegó el quiebre del partido: tiro libre de Vecchio, cabezazo de Ojeda en el segundo palo y la aparición fantasmal de Almada para darle a Central la alegría que estaba buscando y necesitaba.

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¿Por qué el quiebre? Porque cambiaba el resultado, pero fundamentalmente porque el canalla entendió que debía empezar a jugar otro tipo de partido, con el cuchillo entre los dientes, como suele decirse, para defender lo que conseguía. El Kily hizo su parte en el primer cambio que metió y no le tembló el pulso: afuera Dupuy, adentró el debutante Yacob para reforzar el medio.

Y a partir de ahí el reordenamiento lógico, con un doble 5 ya instalado, con Vecchio como mediapunta y con Gamba allá arriba, solito, haciendo lo que podía.

Ese otro tipo de partido lo entendió a la perfección Servio, que amparándose en las licencias que le entrega el puesto de arquero, jugó más con las agujas del reloj que con la pelota.

Lo que pudo ser la tranquilidad absoluta en el final le jugó al canalla una mala pasada. Vecchio dispuso de un penal tras una falta que Toselli le cometió al propio capitán y en la intención de asegurarlo reventó el travesaño, lo que le dio la chance al local de jugar alguna bola aérea más.

Igual no había tiempo para más, solo para despojarse de las sensaciones de haber hecho un partido apenas discreto, pero haber asegurado tres puntos en lo que no fue un triunfo más, sino un triunfo más que necesario en tiempos difíciles.

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