Domingo 21 de Marzo de 2021
Central viajó a Santa Fe para entrar al campo de juego como aquel chico o chica que concurre a un boliche para ver qué onda. Porque fue prolijo, alineado, tratando de que nada lo sorprenda, pero demasiado disciplinado, tanto que ni siquiera mostraba osadía para conquistar ante alguna posibilidad, más allá de que sabía que el contexto no era fácil. Si hasta incluso se animó a probar recién en el final para no irse solo. Donde pudo ganar. Pero también perder. No obstante en función de la expectativa trazada, el empate no deja de ser satisfactorio para quien fue precavido y regresó al menos con un punto de apoyo para el próximo desafío.
Central respetó durante mucho tiempo en el partido a Colón. Los antecedentes del sabalero en esta Copa de la Liga Profesional hicieron que tomara demasiados recaudos. Es cierto que el pregonado protagonismo que repite el Kily no se visualiza en el juego. Porque el funcionamiento por momentos asoma tan sistematizado que no deja resquicios para el atrevimiento. Sólo jugadas que nacen de una pelota parada o un centro proveniente de los costados irrumpen como una hoja de ruta al gol.
Por ello, por tratar de no perder el orden se hizo previsible, lento y a veces elemental. Por ajustarse tanto a una organización establecida nadie se salía del libreto, y la creación sólo se ceñía a lo que podía inventar Vecchio. Pero los delanteros no sintonizaban porque carecían de movilidad para convertirse en receptores.
Colón le dio la pelota al equipo del Kily para tratar de arrancar de contra y así aprovechar los hipotéticos espacios que dejaba Central cuando avanzaba. Pero tampoco pudo. Ni supo. El Pulga Rodríguez estaba más abocado a protestar o simular que a gravitar. Y sus compañeros tampoco ensamblaban.
La pelota iba y venía sin ton ni son. Y alguna esporádica ocasión amagaba con romper con tanto aburrimiento. Un remate de Cucchi que tapó Burián. Otro disparo de Sangiovani que se fue cerca de un palo. Una definición fallida de Piovi que se fue lejos del arco de Broun. Y otro remate paralelo al arco canalla que fue más una sensación que un riesgo. Otra tapada Burián y una más de Fatura. Nada más. Demasiado poco para justificar una siesta perdida.
En el complemento algunas apariciones del Pulga Rodríguez insinuaban una arremetida de Colón. Pero no. Los sabaleros cayeron enredados en el cerrojo canalla y terminaron cortando la racha victoriosa. Porque Central, tras cinco triunfos del Negro, le robó un punto en Santa Fe al líder e invicto. Aunque los del Kily no se hayan animado o podido a ir por más.
El cero a cero del final fue a medida de lo que hicieron Central y Colón. El gol miró atónito a la distancia un empate que recién en el final lo tuvo en cuenta. Porque lo tuvo el Canalla a un tiro. Pero también el Sabalero a un tiro. El empate estaba sellado. Como ese chico o chica que fue al boliche, que temieron más el rechazo que la posibilidad de conquistar.