Viernes 06 de Agosto de 2021
Son muy pocos los equipos que pueden presentar una formación alternativa competitiva, aún en un fútbol argentino devaluado por la paupérrima organización de sus torneos. Más aún cuando la mayoría son juveniles y con poco rodaje en la primera división. Fue un acto de osadía el que tuvo el Kily González al decidir viajar a Junín con una delegación de 20 jugadores de los cuales 14 son menores de 23 años. Toda una apuesta. Aunque el rival sea un Sarmiento con sus limitaciones. Pero Central lo hizo. Y aunque el resultado haya sido derrota, las distancias no fueron notorias. Por eso estuvo en partido hasta el final.
Hay innumerables antecedentes que demuestran que cuando un equipo disputa copas internacionales, y no se dispone de un plantel equilibrado en cantidad y calidad, es inevitable eludir la pérdida de potencialidad en los torneos locales. A Central le ocurrió varias veces. Tal vez la más recordada sea cuando llegó junto a Cruz Azul a la semifinal de la Libertadores en 2001, con Edgardo Bauza como entrenador, ocasión en la que el equipo ocupó las últimas posiciones en el campeonato doméstico como lógica consecuencia. También sucedió en los ciclos de Miguel Angel Russo y Eduardo Coudet cuando tuvieron doble competencia.
En esta oportunidad, Central está en la antesala de los cuartos de final de la Sudamericana, y es imposible obviar que matemáticamente el equipo canalla está a cinco partidos del anhelo copero, y en ese camino las prioridades que se establecen tienen efectos colaterales, que no es otro que la pérdida de puntos en la competencia alternativa.
Por supuesto que resignar terreno en la liga argentina no satisface ni al plantel, al entrenador y tampoco a los hinchas, más cuando el rendimiento del equipo a lo largo de los cinco partidos disputados estuvo lejos del pretendido, pero si en alguno de los compromisos hay paliativos es este ante Sarmiento, ya que lo afrontó con un equipo inicial con un promedio de 23 años de edad, guarismo que se elevó por los 35 de Brown, los 29 de Torrent, los 28 de Nicolás Ferreyra y los 24 del recién llegado Ricardo Garay.
Central perdió con Sarmiento y acumuló la cuarta caída en las cinco primeras fechas de la Liga Profesional, un certamen que a diferencia de los anteriores a la pandemia ofrece la licencia que no tiene descensos, por lo que para remediar tiene tiempo y espacio. Porque lo que importa hoy en el mundo canalla es la Copa Sudamericana. Y esto es el martes. Y ahí sí no hay margen de error ni de defectuosos rendimientos.