Ovación

Central se impuso con gol de Figueroa

Los jugadores de Central hicieron un esfuerzo anímico y físico incuestionable para salir con vida del examen casi eliminatorio que afrontaron ayer ante el aguerrido Patronato.

Lunes 14 de Marzo de 2011

Los jugadores de Central hicieron un esfuerzo anímico y físico incuestionable para salir con vida del examen casi eliminatorio que afrontaron ayer ante el aguerrido Patronato. Edificaron una victoria ladrillo por ladrillo; balde de arena por balde de arena, palada de cemento por palada de cemento. Los canallas se arremangaron y tuvieron el corazón en la boca hasta el pitazo final. El gol tempranero y a pura picardía de Lucho Figueroa fue el que terminó definiendo la chapa de una tarde de nervios, adrenalina y alivio grande en el final. Los auriazules reflotaron algunos fantasmas crónicos, pero esta vez lograron plasmar al menos en algunos pasajes un funcionamiento ofensivo más aceitado y por ello el score no debió ser tan amarrete. Precisamente fueron justo las dos figuras de la cancha, Federico Carrizo (en dos ocasiones) y Antonio Medina, a quienes les quedó el grito atragantado porque sus remates chocaron contra los palos. Debía ganar y lo hizo. Hubo mejorías en algunos ítems conceptuales, pero Rivoira tiene muchísimo para seguir trabajando para que su equipo sustente con argumentos más sólidos la ilusión de prenderse arriba.
  El triunfo canalla arrojó varias aristas para analizar. Porque en el primer tiempo volvió a quedar plasmado con la nitidez de una ecografía que los jugadores auriazules padecen horrores la presión y el murmullo que baja de las tribunas. Casi hasta el límite de paralizarlos en sus buenas intenciones y hasta generando desatenciones que rozan lo amateur, como ocurrió con algunos pases fáciles que terminaron peligrosamente en los pies del contrario. Por eso el gol de Lucho, tras la casi única acción acertada de Méndez mediante un lanzamiento al vacío, no arrojó tranquilidad de cara al complemento.
  Pero en los segundos 45 minutos Central lució con mayor aplomo, le dio un par de roscas de tuerca a las marcas y, en especial, se animó a jugar con astucia de tres cuartos en adelante. En este rubro los abanderados fueron el juvenil Carrizo (en el segundo tiempo cambió a la derecha y fue determinante) y Medina, con Rivero como tercera guitarra aunque con menos gravitación. Ellos se arriesgaron a poner la pelota debajo de la suela, encararon a los rivales y hasta tuvieron terminación de jugada. Los atrevidos mostraron el rumbo. Y todos aguantaron en la trinchera cuando Patronato iba a los ponchazos.
  El resultado sirvió, también la rebeldía que tuvieron los jugadores desde las ganas para enderezar el rumbo y ponerle un poco de leña a la llama de la esperanza. En tiempos difíciles siempre sirve caminar para adelante y el canalla ayer demostró que puede continuar en movimiento. l
 

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