Central se ilusiona de arco a arco con Broun y Ruben
Central se apoya en las manos de Fatura y en los goles de Marco para sacar boleto a la Copa Sudamericana, mientras el equipo sigue descompensado a nivel colectivo

Lunes 25 de Octubre de 2021

A este modelo de Central lo está salvando un selecto grupo de jugadores criados en el club. Apellidos que regresaron por amor a la camiseta. Y porque prácticamente ellos mismos gestionaron sus respectivas vueltas. Jorge Broun y Marco Ruben ratificaron en el reciente triunfo ante Racing que mantienen intacta la ilusión de clasificar a la próxima Copa Sudamericana. Fatu viene siendo peloteado de lo lindo en cada presentación. Sus atajadas y vuelos de palo a palo lo erigieron en un pilar esencial. Pero hay otro jugador que también viene sobresaliendo. Marco Ruben está on fire. Y eso para el canalla es esencial. Sus goles no solo alimentan la cercana chance de alcanzar con un gol más a Mario Alberto Kempes como segundo máximo artillero histórico del club. También permiten trazar un futuro esperanzador desde lo colectivo, pese a que el equipo continúa luciendo descompensado y brindando todo tipo de licencia cuando lo atacan o no logra tener la pelota.

El gusto del triunfazo frente a Racing sigue en el paladar canalla. No es para menos. Dejó de rodillas a un rival directo como la academia de Avellaneda en la pugna por entrar al plano internacional y eso generó más esperanza en Arroyito. También es verdad que a medida que pasan las jornadas de la Liga Profesional no logra sincronizar ni exhibir un rol sólido. Ya no se trata de un problema de juegue quien juegue. Racing fue un fiel ejemplo, en todo caso. Porque contrató a un técnico 48 horas antes de la cita en el Gigante y luego mostró una línea y estilo marcado a seguir de ahora en más.

Los auriazules no se bajan de la lucha por jugar otra vez la Sudamericana. Puede aspirar porque tiene jugadores como Jorge Broun, Emiliano Vecchio y Marco Ruben, quienes están manteniendo la perspectiva intacta. Lo del arquero y el goleador en la noche del sábado fue sublime. Determinantes. El 10 regresó a la titularidad y no pudo descifrar jamás la estrategia programada. Salió con bronca cuando el Kily González ordenó su reemplazo y ahora podría costarle caro volver entre los once, ya que al entrenador no le gustó nada la actitud del hábil enganche.

Sin embargo, el equipo sigue respaldándose en Fatu y Ruben. El arquero registró siete atajadas eficaces contra Racing. Los datos y análisis indicaron que tres intervenciones fueron dentro del área. Cometió un desliz, es cierto. Como también que pegó un cabezazo contra el palo izquierdo por ir con alma y vida a una pelota envenenada albiceleste en el final del encuentro realizado en el Gigante. Fue la figura excluyente canalla.

Mientras que lo de Marco sigue siendo balsámico. Hizo el gol del triunfo ante los de Avellaneda y acumuló 93 goles. Quedó a solo a un festejo de alcanzar al Matador Kempes y a cuatro gritos sagrados de ser el máximo goleador histórico de Central. Un dato casi impensado cuando decidió salir del modo pausa que se había interpuesto por la pandemia. O cuando pidió salir del club para irse a Brasil porque consideró que necesitaba un cambio de aire, más allá de la disputa mediática que tuvo con los directivos cuando brindó una espontánea conferencia de prensa y mostró su descontento por la brecha que se había generado en su salario por la suba del dólar oficial.

Ruben vive un presente casi perfecto desde lo personal. Los registros en la Liga Profesional son demoledores: 12 partidos jugados, 14 remates al arco y siete goles. Es un 9 puro. Lo certifican sus conquistas, ya que todas fueron dentro del área. Incluso se dividen en dos tantos anotados de cabeza, dos con su pierna zurda y las restantes tres con la derecha. El ahora capitán factura cada 149 minutos en cancha. Es un animal del gol.

Central encontró en estos dos referentes la dosis de optimismo que predomina en Arroyito. Los hinchas se apoyan fuerte en las manos de Jorge Broun y en los goles de Marco Ruben para obtener el boleto internacional porque ven que a nivel colectivo no hay avances.