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Central se empató sólo: no lo supo liquidar ni lo supo aguantar y terminó 1-1 con Tigre

Paulo Ferrari, a los 19' del complemento, marcó el tanto canalla, que tuvo una chance inmejorable para ampliar el marcador, pero el Loco Abreu desperdició un penal ante García, que le contuvo el remate. Y, en el final, a los 41', el ex canalla Pablo Vitti consiguió la igualdad.

Lunes 10 de Marzo de 2014

Central tenía todo para imponerse cómodo a Tigre. Ganaba 1-0, manejaba el trámite y tenía un penal a favor. Todo para dejar atrás la racha negativa y sepultar rápidamente los malos augurios. Pero el Loco Abreu falló desde los 12 pasos. García, el arquero del Matador, le adivinó la intención al delantero y contuvo el remate. Y dejó con vida a Tigre, que hasta ese momento era un equipo que sólo atinaba a defenderse, que no tenía ambición y que casi ni molestaba a Caranta. 
 
Pero pese al 1-0, el penal errado y más de 20 minutos por jugarse volvieron las dudas y las inseguridades volvieron a ser protagonistas y a adueñarse de la escena en el Gigante. 
 
Central, de a poco, fue retrasándose en  la cancha, un poco por iniciativa propia y otro poco porque Tigre, ya casi perdido, se adelantó unos metros en la cancha. Y los hinchas empezaron a sufrir a la par del equipo, que no hacía pie, que no contenía, que no sabía cómo defenderse con la pelota y que fácil presa de sus dudas y de los viejos fantasmas. 
 
Entonces sucedió lo previsible. Tigre, con poco, con muy poco, llegó a una igualdad que no mereció pero que un remate lejano de Pablo Vitti, que rebotó en Nery Domínguez, se elevó y se le metió por encima de la cabeza de Caranta para decretar el empate (1-1) y generar el desconsuelo y desazón de los hinchas canallas, que una vez más veían que todo lo que a Central le costaba una enormidad construir a los rivales lo resolvían sin que le costara casi nada. 
 
Es que hasta un rato antes que eso, Central había sido el dueño casi absoluto del trámite del partido y que, aún con escasos argumentos, era el único que había tenido ambición y el único que había intentado algo para quedarse con los tres puntos. 
 
Lo único positivo de la igualdad canalla a la hora de buscar un consuelo es que rescató un punto que le permite dejar atrás la racha de tres derrotas consecutivas, pero que le resulta muy escaso para sus ambiciones. 
 
Con un Carrizo que fue el que más intentaba y el que más inquietaba, con el chico Acuña que insinúaba más que lo que concreta, con el Chino Luna peleando más de lo que jugaba, con la subida de los laterales y aún con la desprolijidad táctica de Méndez, Central era más y sacaba un triunfo que, por la imperiosa necesidad del canalla de sumar de a tres, era muy importante. 
 
Pero Central tuvo todo para liquidarlo y no lo hizo. Dejó con vida a Tigre, que en la primera ocasión que tuvo le empató el partido, le amargó la noche y lo dejó con un sabor amargo por una victoria que se le escurrió de las manos, mucho más por sus propios errores que por las virtudes de un rival sin ambiciones. 
 

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