Con algunas virtudes y unos cuantos defectos, Central superó a Atlético Tucumán. Se acomodó para los playoffs y potenció el ánimo de cara a la Copa
Sábado 04 de Abril de 2026
¿Qué necesitaba Central? Ganar. ¿Para qué? Para acomodarse de cara a la clasificación y para inflarse desde lo anímico de cara al debut en la Copa Libertadores. Una victoria 2-1 ajustada, apretada, trabajada ante un Atlético Tucumán que también desnudó esto de que el Canalla es un equipo con todo su potencial y otro muy distinto cuando le faltan algunas de sus piezas importantes.
Las ganas contra los errores propios (casi todos del chico Raffin), el deseo contra las limitaciones. Eso fue Central en este partido que tenía injerencia en presente y en futuro. Hubo un paso clave hacia los playoffs y un “acá estoy” de cara al jueves del debut copero.
El penal marrado y las situaciones zafadas
Central tuvo el inicio del partido a pedir de boca, para ponerse en ventaja y manejar el trámite a su gusto, con la obligación de Atlético en el medio. Pero Veliz falló en el penal (se lo atajó Ingolotti) luego de que a él le cometieran la clara falta que Ramírez tuvo que ir a ver tras el llamado del VAR. Una chance inmejorable para encaminar el juego.
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El equipo sintió el impacto. El quedo fue evidente. Pol Fernández no conducía, Duarte insinuaba más de lo que concretaba. Lo explicaron las dos o tres claras del Decano, algunas por propias fallas del Canalla.
Domínguez la tiró por arriba luego de que Raffin se la diera comprometida a Ibarra en la salida; Laméndola la estrelló en el travesaño tras una mala salida del pibe y Suso no llegó a conectar, solo, de cabeza tras un tiro libre. Una porción de suerte para un equipo que jugaba poquito y nada, que exhibía una endeblez llamativa.
El desahogo de Alejo Veliz
Y en ese colectivo que no funcionaba, la aparición de las individualidades. Campaz vio el espacio por izquierda y su centro fue preciso a la cabeza de Veliz, que esta vez no falló. Cabezazo en el primer palo y a cobrar. Chau mufa para el centrodelantero.
Ahora sí, el partido a pedir de boca. Pudo haber sido mucho mejor si Duarte hubiera terminado mejor la contra en la que optó por el arco. Pero Central hoy juega contra el rival y contra Central mismo.
Así como le pasó a Mallo en Mendoza, lo de Raffin a los 37’ fue inexplicable. Hizo lo más difícil, que fue dominarla con el pecho, pero cuando giró para dársela a Broun la dejó cortísima y en bandeja al Loco Díaz, que inició la larga corrida y no perdonó en el mano a mano con Broun.
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Nada fue como era entonces
De ahí en más nada de nada de un Central que lo mejor que tuvo fue la reacción de la gente en aplaudir cada vez que Raffin volvió a tocarla, en clara muestra de apoyo. Y adiós a un primer tiempo chato por parte del Canalla.
Diez segundos del complemento y otra pizca de suerte. La amarilla a Ibarra pudo haber sido roja. Y otra vez la chance en el arranque, pero el palo devolvió el bombazo del mismo volante.
Ya era un Central con más monopolio del balón, pero sin grandes ideas. Del único que se podía esperar algo distinto era de Campaz. En el desorden y la falta de ideas, un ida y vuelta peligroso. Mal posicionamiento de Raffin, centro de Nicola y tapadón de Broun frente al Loco Díaz.
Central era Campazdependiente y se notaba. Frente a eso una levantada cada vez más pronunciada del colombiano, sobre todo después de ese mano a mano (pareció off side) del Loco Díaz (pelotazo a espaldas de Quintana).
El gol del triunfo de Central
Lo dicho, Campaz hizo lo que quiso de ahí en más, aunque lo más importante fue otra gran asistencia para que Veliz volviera a lucirse.
Locura en el Gigante, delirio y a sufrir hasta el final por un triunfo que sólo estuvo en riesgo en ese mal despeje (otra vez) de Raffin, en el que Broun se mostró bien parado en el remate del Loco Díaz.
Central insistió un poco más, pero la mínima diferencia lo conformaba (lo dejó en claro Almirón con el ingreso de Navarro por Veliz). Y ese conformismo fue premio. Un Central con aciertos y varios errores se acomodó en la tabla, pero, lo más importante, se revitalizó de cara al debut copero.