El Canalla vuelve al Monumental, donde perdió en las semifinales del Apertura, con una postura futbolística que no conformó. Un antecedente a tener en cuenta
07:00 hs - Domingo 02 de Agosto de 2026
Después de un fin de primer semestre con resultados adversos y un comienzo del segundo con más dudas que certezas, este Central de Jorge Almirón se enfrenta a otra parada brava, ante un rival que no encuentra tampoco el rumbo, pero al que siempre implica un alto riesgo ir a visitarlo.
River es la próxima escala del Canalla (a las 19.15 y con arbitraje de Nicolás Ramírez), el mismo equipo y la misma cancha donde parece haber comenzado esta recaída futbolística y donde, sin dudas, comenzó a tomar vida el reclamo popular de los hinchas hacia la figura del entrenador. ¿Podrá servirle a Central y sobre todo a Almirón lo que sucedió hace unos pocos meses como antecedente para no repetir lo de aquella vez? Parece el gran desafío.
La mención que se hace de esta situación no es porque sí. Está claro que la relación del hincha de Central con Almirón está más que resquebrajada por completo, casi a punto de romperse por completo. Se vivió claramente el pasado martes en el Gigante, en el partido frente a Racing.
La llegada de Almirón, vista de reojo
Es cierto que la figura de Almirón nunca cayó del todo simpática en los hinchas, aunque mucho de ello tenga que ver con el respeto y el cariño que había en Ariel Holan. Pero lejos se está de entrar en comparaciones entre un técnico y otro.
Lo que está claro es que la figura de Almirón no entró rápidamente en sintonía con la simpatía de los hinchas, ni siquiera en medio de buenos resultados que incluyeron, por ejemplo, el triunfo en el clásico como visitante.
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Fue demasiado evidente el quiebre en la relación. Es que tras haber logrado la clasificación a los octavos de final del Apertura, los cruces con Independiente primero y Racing después opacaron cualquier atisbo de descontento. Pero llegó aquel partido en el Monumental frente a River.
Rumbo al Monumental
Hacia allá fue el Canalla, ya con un ajetreo físico importante, pero con la ilusión en su punto más alto. Y pasó lo que todos recuerdan perfectamente. Fue la postura futbolística que tuvo el equipo lo que despertó el descontento, incluso más que la derrota en sí.
Esa noche en el Monumental, Central no fue el de otras veces. Fue un equipo que mostró un respeto excesivo por el rival, que nunca pudo imponer condiciones en el partido, que el manejo del balón le costó horrores y que siempre se vio sometido desde lo futbolístico. La primera aproximación más o menos sería llegó recién en el complemento.
Esa postura pasiva que exhibió fue el detonador de una relación que de golpe y porrazo entro en estado de ebullición. La forma de jugar ese partido, que se trataba ni más ni menos que de una semifinal, hizo que el descontento emergiera.
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La primera gran reprobación
Ese día las acciones de Almirón como técnico de Central sufrieron una baja considerable. ¿Cómo explicarlo? Muy sencillo. Tres días después llegó el partido ante Universidad Central de Venezuela por la Copa Libertadores y fue la primera vez que la figura del técnico recibió una reprobación importante cuando la voz del estadio anunció la formación del equipo. Claramente, no había gustado la forma en la que el equipo se había plantado en el Monumental.
Después, el inicio de esa racha de derrotas seguidas que se inició en Ecuador contra Independiente del Valle y que siguió en Córdoba ante Estudiantes por Copa Argentina. Esta última, sin dudas, la que más ruido hizo. Al toque de eso llegó el respaldo público de Belloso del que todos se acuerdan.
Y vino Belgrano en el debut del Clausura y después ese partido ante Racing, de hace unos pocos días, en el que el hincha no se guardó nada y volvió a descargar su bronca y mostrar su descontento contra el técnico.
Ahora, con la todavía ardiente necesidad de reencontrarse con el triunfo, Central va otra vez a cancha de River, donde todo empezó.
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La cosa más o menos funcionaba
Se insiste, hasta esa semifinal contra el Millonario la cosa más o menos funcionaba en Arroyito y los cuestionamientos que habían eran mínimos, casi imperceptibles. Almirón no era un superhéroe, pero tampoco le cabía el mote de villano. Era simplemente de un equipo que podía gustar más o menos, pero que ilusionaba a la gran mayoría.
El viaje al Monumental (envuelto en un marco de habladurías por el tema arbitraje y con un presidente millonario incitando a tener la “guardia alta”) cambió las cosas por completo. La postura futbolística de Central no estuvo acorde a lo que había en juego, el equipo perdió y la figura de Almirón comenzó a deshilacharse.
Apenas un antecedente. ¿Servirá para que esta vez (independientemente del resultado) haya una reacción distinta?