Ovación

Central recuperó su ángel

El equipo canalla retomó el protagonismo con un triunfo bárbaro sobre el líder Boca, justo en el tercer aniversario de la muerte de uno de sus emblemas: don Ángel Tulio Zof.

Lunes 27 de Noviembre de 2017

La voz del estadio se permite recordar que una noche como la de anoche de hace tres años, el técnico más amado, el de los grandes festejos, dejaba para siempre un vacío enorme en el pueblo auriazul. Había sido en una jornada triste además, minutos antes de consumarse la final perdida de Copa Argentina ante Huracán. Pero anoche ese conmovedor aplauso en la evocación de un Gigante repleto hizo volver a don Ángel. Y acaso su aura de piloto de tormentas haya empujado a Central a volver a creer como tan bien solía hacerlo cada vez que iban a pedirle que se hiciera cargo. Porque eso fue la gran victoria canalla en el cierre del domingo ante el Boca líder que se comía a los chicos crudos. Hacerse cargo. Empezar a cimentar la esperanza de encontrar de nuevo el camino. La expectativa de que no haya que esperar tanto para recuperar los tiempos de los sueños grandes.
   Hay emoción en el Gigante entonces, por Ángel Tulio Zof, por un recibimiento impresionante en el regreso a casa después del dolor de la derrota con Atlético Tucumán, mitigado en parte por el triunfo en Córdoba. Hay fe en la previa y mucho más cuando en apenas 3 minutos la red se sacude. O no tanto, porque en realidad el cabezazo de Marco Ruben pega en el travesaño y pica adentro. Otra buena señal se acaba de consumar precisamente en ese instante, porque el gol lo hace el 9 que tanto lo precisaba, que hacía una vida que no festejaba en Arroyito.


Central Boca


   Es contra Ruben además que a Paolo Goltz se le sale la cadena en el primer tiempo y ve la roja para aliviarle a Central un trámite harto complicado de principio a fin. Porque, ¡ojo! Boca venía de perder el invicto ante Racing en la fecha pasada, de quedarse por todo el campeonato sin su 9 fetiche, Darío Benedetto, pero no por nada es el puntero y lo sigue siendo. Vendió cara la derrota, guapeó hasta el final pero además nunca renunció a jugar, a lastimar con la pelota al pie y sólo se vio vencido con el último pitazo de Loustau.
   Por eso fue enorme el mérito de ese equipo que plantó el interino que hace los méritos para quedarse. Que se apoyó en los pibes necesarios, que no confundió el rol que tenía con el que tiene, que en todo caso supo anoche conjugar ambos en los momentos justos, como cuando sacó a Leonardo Gil o a Washington Camacho cuando entendió que el juez podía compensar la roja de Goltz aprovechando la amarilla que tenían ambos, en un trámite de fricción permanente. O al final cuando un Ruben extenuado le dejó lugar al debut absoluto del pibe Agustín Maziero.
   Fue tan áspero y de tanta adrenalina el trámite que hasta algunos que creen que también juegan se contagiaron de afuera y casi arruinan las cosas, usando un láser desde la tribuna o haciendo explotar las temibles bombas de estruendo en pleno partido. Recién la nueva intervención de la voz del estadio advirtiendo de la posible suspensión, disuade.
   Carrizo suma amonestados xeneizes. Rossi impide que el alivio canalla llegue antes con tapadas sensaciones al Pachi y a Camacho. Boca no se da por vencido nunca. Ledesma comete algunos lógicos pecados de juventud. El ingresado Espinoza se pierde dos veces el empate. Edwin Cardona la estrella en el palo. Hay una tensión tremenda en el ambiente. Y recién descomprime con la última bola que toca Rossi, estallando en un grito liberador.
   Central está de regreso. En el peor momento acaso de los últimos tres años, no lloró sobre la leche derramada y recobró protagonismo enseguida. Mostró que está vivo. Recuperó su Ángel.

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