Ovación

Central recibió otro cachetazo y no despega en la Superliga

El equipo del Patón no mejora el rendimiento y sólo convive con la chance viva de la Copa Argentina.

Sábado 10 de Noviembre de 2018

Antes de cualquier tiempo de análisis fino hay que traer a cuento que Central viene de dejar en el camino en Copa Argentina a Newell's. ¿Tiene que ver esto con esta nueva derrota (2-1) que sufrió el canalla a manos de Atlético Tucumán? Por supuesto. Porque no hay forma de dejar de lado el impacto anímico y emocional que significó ese hecho. Y que el equipo no haya podido valerse de eso (tampoco en el choque ante Colón del pasado fin de semana) habla a las claras de las limitaciones con las que carga a cuestas. A esta altura ya no quedan dudas de que el gran objetivo es la Copa Argentina, pero el distanciamiento de los resultados en la Superliga es algo que tarde o temprano le va a empezar a pasar factura. Dentro de siete días va a renovar las esperanzas y poner la cabeza en otra cosa, pero cachetazos como el de anoche son golpes que desenfocan, que meten dudas.

Quizá se le esté tornando difícil a Central sacar la cabeza de un terreno y ubicarlo en otro, pero las decisiones muestran claramente que esa no es la idea. De hecho hasta aquí nunca decidió guardar jugadores. Y como son los mismos los que transitan alegremente la Copa Argentina y tristemente el torneo local, el comportamiento futbolístico es a lo que el cuerpo técnico debiera encontrarle las explicaciones del caso.

No es algo nuevo en Arroyito esto de sufrir en el torneo y capear temporales en otro. Le pasó a Montero en el final de su ciclo y también a Coudet. Pero este nuevo proceso de Bauza está lejos de valerse de ese pasado para lograr no tropezar nuevamente con la misma piedra, cosa que hasta aquí no ha podido lograr.

La mente canalla bailotea. Va de un extremo a otro sin escalas y los resultados están a la vista. Si se conforma sólo con seguir adelante en Copa Argentina hay una parte de la historia que no se está entendiendo. Al menos sonaría como un discurso extremadamente conformista. A esta altura lo que hay es un círculo vicioso del que no se puede salir. Es que partidos como los que se transitan sin ton ni son en la Superliga debieran servir no sólo para anticiparse a los embates del futuro, sino para potenciar los rendimientos en esa Copa Argentina que aún lo tiene con las expectativas por las nubes.

Ahora bien, reordenar la cabeza puede resultar un ejercicio sencillo de cara a lo que ocurrirá el domingo en el Mario Alberto Kempes frente a Temperley, pero para que ese reseteo sea general y efectivo se deberá poner bajo lo que fue el partido de anoche aquí en Tucumán. Ya en el vestuario mismo del José Fierro el semblante no era el mejor, lo que implicará un trabajo extra para la semana.

Central es hoy un equipo de mente dispersa. No es que muestra un comportamiento futbolístico en un certamen y otro diametralmente opuesto en el otro, pero sí encuentra resultados que transitan por veredas opuestas. Bauza declaró anoche que no le preocupa nada del equipo y tiene todo el derecho de pensar eso. Lo que ni el Patón Bauza ni nadie pueden negar es que hay un escenario en el que ha demostrado moverse con soltura y otro en el que muestra bastante timidez.

Los ocho partidos sin triunfos en la Superliga sólo muestran una tibia convivencia con la tolerancia por la vida que el equipo mantiene en la Copa Argentina. El Central de las dos caras sonríe con una mejilla y recibe golpes en la otra.

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