Miércoles 17 de Agosto de 2022
En condiciones normales o quizá un poco más esperanzadoras, se hablaría de que Central está frente a una verdadera prueba de carácter o bien ver para qué está en el torneo. Hoy nada de eso sucede porque el andar canalla en la Liga Profesional deja mucho que desear, pero la excursión que se le viene no deja de ser un buen termómetro, sobre todo para ver de qué manera reaccionan los juveniles por lo que hoy Carlos Tevez está apostando y también de acuerdo a lo que suceda esta noche en La Bombonera podría determinar qué tanto provecho le pudo sacar Central a ese envión anímico que logró en la victoria ante Barracas Central, jugando más de 50 minutos con uno menos. Para Central este partido frente a Boca hoy lo es todo y para el mundo del fútbol será uno de los platos fuertes de la fecha porque, imposible olvidar, es la vuelta de Tevez a su casa, a la casa que hoy comanda Juan Román Riquelme. Toda una historia detrás de un partido de fútbol.
Si hay algo que Central se encargó de demostrar a lo largo de este 2022, con el técnico que sea, es que jamás sentirá la sensación de estar frente a un partido fácil. De hecho, anduvo siempre a los tumbos y no le pudo ganar ni a Sol de Mayo ni a Quilmes por Copa Argentina (al primero le ganó por penales y después el cervecero le pagó con la misma moneda). Y Boca siempre es Boca, por más que el clima esté enrarecido, que sus jugadores se peleen, que la dirigencia tome determinaciones drásticas con algunos de ellos o lo que fuere.
Ni siquiera todos estos argumentos que Boca tiene como contra le permiten hoy a Central sentirse en una situación de privilegio o frente a un escenario del que pueda sacar alguna ventaja. ¿Por qué? Simple. Porque este equipo de Tevez tiene sus problemas, que lo persiguen a sol y a sombra, pero que en esta especie de “escondidas” a las que juegan, por ahí se permite escabullirse de sus tormentos y meter alguna “pica”.
El canalla viene enfundado en la alegría que le significó el triunfo ante Barracas Central y es a partir de esa motivación donde deberá buscar continuidad en el proceso. Porque, a no olvidar, esa victoria llegó en un momento justo, cuando las dudas sobre el ciclo Tevez empezaban a ganar terreno.
Pero lo dicho, el reencuentro con la victoria fue en un contexto especial, con un equipo plagado nuevamente de chicos de las divisiones inferiores y después de haberla remado durante muchos minutos jugando con uno menos. Fue un golpe de efecto que el grupo necesitaba y Tevez mucho más.
Pero el fútbol no da tregua ni entrega demasiadas licencias para el goce. Nada de eso. Porque a 96 horas de ese triunfo llega el momento de visitar a Boca en La Bombonera, con todo lo que ello significa. Y ahí estarán los pibes (más algunos otros de experiencia, claro) de Central para intentar dar un batacazo que implicaría fortalecer el proceso.
Los últimos antecedentes no son del todo favorables. Porque el canalla atravesó una situación similar hace unos pocos días y fracasó en el intento. Fue después de la victoria en el clásico y la posterior goleada frente a Arsenal cuando la decisión de ir por más quedó maltrecha. Llegaron las derrotas ante Central Córdoba de Santiago del Estero, la eliminación de Copa Argentina y el traspié en cancha de Tigre. Y otra vez las presiones, las dudas y la necesidad de demostrar si había capacidad de reacción, que finalmente llegó contra Barracas Central.
Por eso, nada mejor que el espaldarazo del último partido para pararse con una cuota mayor de optimismo en una cancha en la que nunca es fácil jugar, sobre todo cuando hay mucha juventud en el medio. Los jugadores que Tevez ponga en cancha serán los encargados de demostrar que el marco no será un freno a las ilusiones.
El condimento de Tevez volviendo a cancha de Boca al frente de un equipo está y seguramente significará uno de los grandes atractivos de la noche, pero todo lo que ocurra con eso será algo que repercutirá únicamente en el mundo Boca. El mundo Central hoy es otra cosa, es el de un equipo que, con Tevez al mando, querrá hacer lo suyo, patear el tablero en La Bombonera para que después de 90 minutos de fútbol alguien pueda quedar con la boca abierta.