Ovación

Central quedó en las intenciones

El canalla impresionó mejor pero falló mucho y terminó perdiendo en territorio jujeño. El Lobo pasó a ser el único líder del torneo.

Domingo 11 de Septiembre de 2011

No siempre querer es poder, claro que no. Si lo habrá sufrido anoche Central en carne propia, chocando contra su propia impotencia, sufriendo por desatenciones que le costaron carísimo y volviéndose con las manos vacías, cuando tenía la punta en soledad al alcance de las manos, que dejó en las de Gimnasia, el sorprendido ganador de ayer. Es que el equipo de Pizzi hizo todo: lo bueno y lo malo. Pero no en un justo equilibrio como para llevarse algo de Jujuy. Entonces, dejó el invicto y la chance de llegar al próximo partido envalentonado. Aunque no sea para dramatizar, sí son llamados que deben ser atendidos, porque en definitiva no hubo mala fortuna ni nada de eso en el 0-2 final.

Y esa aseveración se ajusta a lo que pasó en el 23 de Agosto, pese a que esos goles fueron de lo más extraños. Broun jamás pensó que Luna sacara semejante remate a los 39', pero un minuto antes ya había abortado el primer intento del Lobo en una contra feroz y la defensa seguía descuidada. Y cuando el propio delantero o mediapunta sólo tuvo que empujar la asistencia de Pirchio para definir el partido, no sólo el error del uruguayo Mozzo fue de lo más infantil, sino que Central ya hacía rato que daba signos de desconcentración en el retroceso.

Ese ítem defensivo sin dudas fue una de las causas de la derrota. Aunque le llegaron poco, Gimnasia lo hizo con cierta facilidad, ocupando los espacios que Central le dejaba en el medio, sobre todo porque Mozzo esta vez se mostró errático, al punto de dejarle la función de meterse entre los centrales a Alderete, que lo hizo un poco mejor en el complemento. Y lo poco que arrimó el Lobo hasta el 2-0 (después sí se animó más hasta el final), fue con peligro.

Pero si a Central no le fue mejor fue fundamentalmente porque perdió el norte donde se deciden los partidos: en el área rival. El equipo de Pizzi manejó la pelota de entrada y avanzó criteriosamente por derecha, donde Carrizo se mostraba incisivo y veloz, en sintonía con con Ferrari. Pero todo lo bueno que se gestaba terminaba en un último pase mal dado, en un centro demasiado largo o demasiado corto y, en última instancia, en un remate de gol sin punch, como el de Lombardi al final del primer tiempo, o la que le tapó Crivelli a Castillejos en el segundo, con ayuda del travesaño en dos ocasiones.

  Central también regaló su lateral izquierdo con la inclinación de Pizzi (ver “Cambió mucho...”) por el uruguayo Maximiliano Lombardi y dio una ventaja inestimable. ¿Qué hubiera pasado si Gimnasia además de mostrarse desconcertado para marcar a los derechos Carrizo-Ferrari, también hubiera tenido que lidiar con mayor presencia canalla por el otro costado? Nunca se sabrá.

  Tuvo Rosario Central chances claras, es cierto. Federico Crivelli estuvo mucho más preocupado que Jorge Fatu Broun, también es verdad. Pero no le alcanzó porque necesitó más profundidad arriba y más concentración abajo. No siempre es suficiente hacer el gasto ni parecer mejor. A veces, como anoche y ante rivales igual de encumbrados, se necesitaban algo más que buenas intenciones.

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