La fortaleza de local, amén de la derrota ante Barracas, y un DT que conoce la copa como pocos son algunos de los puntos de apoyo de cara al ruedo internacional
Domingo 31 de Marzo de 2024
Central está de cara al desafío más importante del semestre y sin dudas uno de los anhelos más potentes de su vida: la Copa Libertadores de América. Está claro que el presente no es el mejor y a todos en Arroyito les hubiese gustado llegar al debut en otra sintonía, pero es lo que toca y si hay algo que se espera de este equipo es que muestre la rebeldía que la faltó en la Copa de la Liga. La carrera es larguísima y nadie tiene la bola de cristal para saber qué podrá pasar, por eso antes del inicio todo pasa por la ilusión. Y cada equipo seguramente tiene sus argumentos en los cuales creer y apostar, al menos para lograr que este primer tramo de la Copa, el que determinará los clasificados a los octavos de final, sea fructífero. Para la segunda etapa habrá otras cuestiones que atender y otros focos que generen ilusión, pero el tema es el “ahora”. ¿Qué atributos tiene Central para pensar en positivo? Aquí van algunos de ellos:
La fortaleza de local
Uno de los coletazos más importantes que dejó el traspié de Central el pasado jueves ante Barracas Central fue el fin de un invicto en condición de local, algo que fue una marca registrada a lo largo del ciclo Russo. Pero más allá de la desazón que generó el volver a perder en el Gigante después de mucho tiempo el equipo tiene de donde agarrarse para sentir que no cualquiera puede venir a meter un batacazo.
Por supuesto, después habrá que analizar, con los resultados sobre la mesa, si el simple hecho de no perder de local alcanza (todo pareciera indicar que no), pero ese andar de más de un año con firmeza en su estadio es algo en lo que este Central de Russo puede escudarse.
Todo lo vivido en ese año y meses sirve, porque se recuerdan, por ejemplo, partidos chicos, ante rivales de fuste. Al Gigante vinieron Independiente, Boca, dos veces River, Newell’s y otros tantos que atravesaban un buen momento. Contra todos ellos el canalla logró hacerse fuerte. Y ahora no le quedará otra que actuar de la misma forma frente a Peñarol, Atlético Mineiro y Caracas. Esos son rivales a los que Central está en la obligación de hacerles sentir que eso que sucedió el jueves pasado contra Barracas fue la excepción a la regla.
Un DT que la conoce como nadie
En estos últimos partidos de Central en el torneo local a Russo se lo consultó sobre lo que se venía y el DT casi siempre respondió con las mismas palabras: “La Copa Libertadores es distinto a todo, hay que saber jugarla”. A esta altura nadie duda de que se trata de un torneo con muchísimos secretos, que obliga a estar en todos y cada uno de los detalles, por eso es tan difícil ganarla. Russo la conoce como pocos porque la jugó muchas veces, lo cual no es garantía de nada, pero colabora.
Ni siquiera se pone como destacado el hecho de haberla ganado como técnico, allá por 2007, con Boca, club en el que la jugó en un par de ocasiones más, sino simplemente el hecho de haberla transitado unas cuantas veces para entender muchos de esos secretos. Claro, no hay mejor secreto que jugar bien, ser superior al rival y marcar la diferencia, pero si fuera sólo eso, el mundo del fútbol no coincidiría en lo especial que es esta competencia.
Por eso, a Russo seguramente lo ayudará toda esa experiencia que acumuló a lo largo de su carrera, y en diferentes clubes, como Universidad de Chile, Central, Boca, San Lorenzo. Demasiadas copas en el lomo como para intentar sacar provecho de toda esa experiencia.
La ilusión canalla de torcer el rumbo
Como ya se escribió en estas páginas, Central llega a este gran sueño en un momento de fragilidad, pero la ilusión de pegar un salto de calidad está a la orden del día y ese es otro ítem motivador, sabiendo que necesitará, esencialmente, de que algunas de sus individualidades recuperen su nivel para que el andar colectivo vuelva a ser confiable. El canalla arriba como campeón del fútbol argentino, amén de que se haya quedado a mitad de camino en la defensa del título, y ese es un resabio del cual valerse.
Desde el momento en que se coronó campeón en Santiago del Estero ante Platense, el foco se puso en esta Copa Libertadores y ahora llega el momento de demostrar. Y se habla de la ilusión porque se trata de una competencia que el canalla tiene como cuenta pendiente.
Suena a utopía poner a este Central a la altura de equipos que no sólo la ganaron, sino que gozan de un mejor presente, con nombres realmente importantes, pero nadie puede negar la posibilidad de cumplir con el objetivo de la clasificación y esperar, sin confirmaciones al respecto, por el arribo de nombres de peso.
Pero para eso es necesario hacer bien las cosas en una fase de grupos en la que sí o sí algunas individualidades deberán volver a ser. En paralelo a la solidez defensiva que el equipo debe volver a encontrar está el desequilibrio necesario que algunos futbolistas pueden lograr. Campaz debe volver a ser el del semestre pasado, Malcorra el que juegue y haga jugar, Lovera el de lo movimientos más efectivos que efectistas, Abel Hernández el jugador de roce internacional que es. Ellos y el resto están en la obligación de mejorar. A todos ellos los invade la misma ilusión.